Connect with us

Más de Honduras

El cuidapalos, el que siempre festeja solo

En el fútbol, como en la vida, existe la soledad, pero ninguna comparable a la que sufre el portero del equipo.
Y es que el puesto es tan ingrato que el pobre parece un exiliado o una especie distinta, tanto así (fíjese bien y notará) que donde se para se seca el pasto o ya no vuelve a crecer.

Sin embargo, quienes defienden los tres palos de un equipo aseguran que vale la pena el sufrimiento, ya que al ser un puesto especializado dentro del fútbol el portero se convierte en el único jugador verdaderamente indispensable.
En el mismo partido puede ser héroe y villano, dependiendo si la pelota cruzó o no la línea de gol gracias a un acierto o error suyo.

Ayer esa soledad descrita arriba se vio envuelta de alegría, porque a Donis Escober le tocó festejar solo los goles hondureños, pero al mismo tiempo se abrazaba espiritualmente con 8 millones de hondureños.

Tras los tres tantos catrachos sobre Trinidad y Tobago todos corrieron a festejar, a excepción de Escober, quien como soldado obediente se quedó en un área gritando el tanto como si hubiera sido suyo.

No tuvo que ver en el gol y se mostró seguro atrás cuando fue exigido, demostrando nuevamente que el heredero idóneo de Noel Valladares, quien dejó el puesto en el actual proceso luego de 16 años de ser el indiscutido dueño.

Deja tu comentario

Recomendamos - Más de Honduras