Connect with us

Fútbol Nacional

Directivos azules: A la ‘Revo’ le salió el tiro por la culata

Molestos reaccionaron los directivos del Motagua con la petición que le hiciera un pequeño grupo de la barra “Los Revolucionarios”, de hablar con ellos de lo contrario no asistirían al estadio para apoyar al equipo.

La dirigencia es de la opinión que “ahora resulta que los patos le disparan a las escopetas”, una mal llamada barra de Motagua determinó no entrar al estadio el miércoles exigiendo que un alto directivo les brindase explicaciones del mal funcionamiento que el club había mostrado antes del duelo frente a Platense.

Para la cúpula azul, esa postura está fuera de lugar, porque si bien es cierto que en algunas ocasiones la dirigencia se ha equivocado, a ellos son a los que menos se les puede culpar, porque no juegan, simplemente son personan que siempre están ahí para respaldar al club en las buenas y malas, nunca han abandonado el barco, en todo momento han mostrado su compromiso.

Y según ellos, no pueden decir lo mismo de la fanaticada que ha dejado al equipo solo, cuando las cosas no van bien y de ahí nace el mote. “aficionados de radio”.

¿Qué pasaría si las familias que manejan el azul se hacen a un lado? Acaso serían capaces estos seudo aficionados que siembran el pánico en los estadios de hacerse cargo de la institución, se preguntó un directivo.

“Motagua está por encima de cualquier grupúsculo de personas que dicen llamarse aficionados, pero que en realidad poco o nada aportan a la institución y sino recurramos a los números”.

En los últimos cinco años Motagua ha pagado más de un millón de lempiras en concepto en multas, producto de actos vandálicos provocados por estos personajes que ahora se dan el lujo de amenazar a la institución y encima se llevan por delante a los futbolistas y cuerpo técnico.

Los directivos recordaron que al equipo, por culpa de estas barras, lo único que les ha generado son gastos, en partidos internacionales contra Morelia y Pachuca la gente del azul tuvo que pagar 30 mil dólares por el comportamiento indebido de estos personajes, o como no recordar una agresión a Will Mejía, jugador de Olimpia, por la que el Motagua debió pagar 50 mil lempiras.

Esos son los datos tangibles, porque hay otras situaciones no tangibles producidas por estos grupos. Por ejemplo la directiva azul ha dejado de percibir muchos ingresos porque las familias han dejado de asistir a los estadios por temor a estos vándalos.

Afortunadamente les salió el tiro por la culata por dos razones:

1.- El equipo no se amilanó por la falta de ese minúsculo grupo de “aficionados”, sacó la casta y dio un partido redondo frente a unos de los mejores clubes del certamen.

2.- El verdadero aficionado, ese que acompaña al equipo siempre, sin imponer condiciones, ese que sufre cuando las cosas no van bien, que llora y se emociona al ver al equipo de sus amores triunfar disfrutó del duelo sin la zozobra, porque que no se halló amenazado por la presencia de esos personajes que siembran el caos.

Motagua es grande porque su historia de 88 años así lo demuestra y merece respeto como cualquier equipo grande, tienen altos y bajos y no merece que un grupo de personas, que poco o nada aportan a la institución, intenten al más puro estilo de mercenarios boicotear un proyecto que solo busca mantener al club en la élite del fútbol hondureño.

Deja tu comentario

Recomendamos - Fútbol Nacional