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Los Indios mantienen a Cleveland como centro del deporte en Estados Unidos

Desde que el alero LeBron James consiguió el pasado verano con los Cavaliers de Cleveland el título de la NBA, la ciudad pasó de estar siempre en un segundo plano a ocupar el centro de atención del deporte profesional en Estados Unidos.

Una posición que ahora se incrementa con la presencia de los Indios de Cleveland en la Serie Mundial de las Grandes Ligas.

La ciudad que durante años fue motivo de burlas y donde el deporte no deparaba sino decepciones que se habían arraigado en el sentir colectivo de numerosos fanáticos, vive su momento histórico porque otro equipo profesional tiene la posibilidad de conseguir un nuevo título nacional.

Los responsables son los Indios, que tras eliminar de forma sorpresiva a los Medias Rojas de Boston y a los Azulejos de Toronto son campeones de la Liga Americana y vuelven al “Clásico de Otoño” por primera vez desde la temporada de 1997.

Lo más impresionante y único para los seguidores aficionados deportivos de Cleveland es que mientras los Cavaliers el próximo martes van a recibir los anillos de campeones de la NBA en el Quickens Loans Arena, en el Progressive Field, campo de los Indios, se jugará también el primer partido de la Serie Mundial.

Los Cavaliers culminaran la jornada con el su primer banderín de campeones colgado en el techo del campo, algo que no tenían en Cleveland desde que en 1964 los Browns de Cleveland ganaron el título de la Liga Nacional de Fútbol Americano (NFL).

“¿Puede haber algo mejor?”, preguntó James, el astro cuyo regreso en 2014 avivó la esperanza en el noreste de Ohio. “No lo sé? Seremos locales en el primer juego de la Serie Mundial y recibiremos nuestros anillos en la misma noche y al mismo tiempo”.

Tal situación hace años era la última posibilidad que podían pensar los aficionados al deporte en Cleveland, ciudad de la que se burlaban con el chiste de considerarla como perdedora.

Ahora ocurre ya todo lo contrario, el humor que antes se utilizaba contra ella sirve para aplicarlo a otras ciudades.

Cleveland atraviesa por un renacimiento en el siglo XXI, una percepción que se volvió más clara cuando los Cavs conquistaron el primer campeonato relevante de la ciudad en los deportes profesionales en 52 años.

Ahora, todos están atentos a los Indios, que conquistaron la Serie Mundial por última vez en 1948.

El jueves, los últimos boletos disponibles para el Clásico de Otoño se agotaron en 15 minutos, y los fanáticos hicieron largas filas para comprar artículos conmemorativos del banderín logrado en el Joven Circuito del béisbol profesional.

Pero lo más importante, lo residentes de Cleveland también sienten esa confianza que les ha dado los Cavaliers al proclamarse campeones.

Durante años, los había atormentado el recuerdo del exmariscal de campo John Elway, de los Broncos de Denver, eliminando a los Browns en las finales de la Conferencia Americana (AFC).

El mismo Michael Jordan fue su verdugo en baloncesto al encestar un disparo decisivo para doblegar a los Cavs, o el de los Indios, cayendo en el séptimo juego ante los Marlins de Florida en la Serie Mundial de 1997.

Pero James y sus compañeros, que han alentado a los Indios este mes en los playoffs, dieron al público la creencia de que todo es posible.

Además quitaron algo de la presión que pesaba sobre los otros equipos de la ciudad, incluidos los Indios que ahora ya no juegan tanto al resultado final sino en hacer bien las cosas en el campo.

Su siguiente paso es demostrar que también pueden ganar de nuevo la Serie Mundial y que Cleveland ha llegado para quedarse como ciudad de grandes triunfos deportivos a nivel nacional.

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