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Fútbol Internacional

El “Messi iraní”, quiere hacer honor a su apodo en ‘Champions’

Aunque el pomposo sobrenombre del ‘Messi iraní” aún le queda grande, lo cierto el que Sardar Azmoun es el emblema del Rostov ruso, club con el que inicia el martes la Liga de Campeones, en la que espera reclamar la atención de alguno de los grandes clubes de Europa.

La comparación con el cinco veces ganador del Balón de Oro argentino es demasiado osada, pero pone de relieve las esperanzas que suscita en su país el delantero de 21 años, que compite en Rusia desde hace cuatro años.

En un país que vive el fútbol con verdadera pasión, en el que los derbis entre los dos grandes equipos de Teherán (Persepolis y Esteghlal) reúnen a 100.000 espectadores en el estadio Azadi, la rápida eclosión de Azmoun ha inflamado los ánimos de los aficionados, que ya fantasean con el porvenir de su joven ídolo.

Apenas un rápido vistazo en las redes sociales permite medir la popularidad de Azmoun en Irán, donde es considerado como el sucesor de Ali Daei y de Ali Karimi, dos delanteros que lograron vestir la elástica del Bayern Munich. Sus goles, lejos de ser tan espectaculares como los de Messi, se repiten una vez tras otra en Youtube, alimentando las esperanzas futbolísticas del país asiático.

– Familia de deportistas –
Con la camiseta de la selección iraní, Azmoun debe contentarse con medirse con selecciones asiáticas de nivel inferior en la fase de clasificación para el Mundial-2018, que se juega precisamente en Rusia, terreno conocido para él. Pero ahora tendrá la oportunidad de mostrar su calidad en el más alto nivel europeo.

Si el Rostov se ganó el derecho de figurar entre los 32 mejores equipos de Europa, se lo debe en gran parte a su joven goleador. Autor de dos goles ante el Anderlecht y el Ajax de Amsterdam, fue decisivo en las rondas preliminares de la ‘Champions’ con el subcampeón de la liga rusa.

Aficionado a la equitación (posee seis caballos), una tradición en el Turkmenistán iraní, del que es originario, Azmoun, nacido el primer día de enero de 1995, creció en un ambiente familiar propicio para la práctica deportiva. Su padre, Khalil Azmoun, fue entrenador de voleibol, un deporte que también practicaron su madre y su hermana.

“Nadie me ayudó cuando llegué a Rusia, excepto mi familia”, declaró recientemente a la televisión iraní.

En Kazán, su primer destino en Rusia, contó con el apoyo del entrenador Kurban Berdyev, de nacionalidad turkmena, antes de seguirle hasta Rostov, primero en calidad de cedido, hasta que se concretó su fichaje luego de un largo proceso legal. El Rostov ejerció la opción de compra, pero el Kazan hizo todo lo posible para hacer fracasar la operación, hasta que el Tribunal Arbitral del Deporte (TAS) dio la razón al jugador y al Rostov.

Los sueños de gloria de Azmoun, aficionado del Real Madrid, pasan por competir en una liga más potente que la rusa. Aunque para ello deberá brillar en un grupo completado por el Bayern de Múnich, el Atlético de Madrid y el PSV Eindhoven.

Además de llevar a Irán a un quinto Mundial. AFP

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