Connect with us

Boxeo

El reino de los ‘gusañeros’ muestra su alma en Río 2016

Sin méritos para ser llamados ‘gusanos’, por no vivir en Miami, ni ‘compañeros’ por no ser revolucionarios, los cubanos que compitieron con otras banderas en los Juegos Olímpicos de Río 2016 formaron el reino de los ‘gusañeros’ que si hubiera competido como país hubiera terminado en el lugar 60.

Exiliados por cuestiones familiares o deseos de mejorar economía y oportunidades profesionales, seis nacidos en Cuba se colaron en el medallero en boxeo, gimnasia, lucha y atletismo, disciplinas en las que sumaron cuatro platas y dos bronces.

Este domingo, en las últimas horas de los Juegos, el inexistente equipos del exiliados cubanos perdió la oportunidad de saltar al lugar 37 con las derrotas del boxeador azerbaiyano Lorenzo Sotomayor en la final de peso ligero welter y la del italiano campeón mundial de lucha libre Frank Chamizo en la semifinal de los 65 kilos.

Sotomayor, primo del plusmarquista mundial de salto de altura Javier Sotomayor, perdió una pelea pareja ante el uzbeko Faslidin Gaibnazarov y el revés no solo dejó a los ‘gusañeros’ sin títulos olímpicos sino que, como si fuera de un miembro del equipo Cuba, Sotomayor le causó a la isla perder el campeonato por naciones porque al sumar su tercer oro Uzbekistán saltó al primer lugar.

“En cuartos de final le gané al cubano Yasniel Toledo, fue una victoria triste porque amo a Cuba, allí aprendí todo lo que sé y quiero a mi país de origen, aunque he competido con honor por el país de mi chica que se llama Nyurka”, dijo Sotomayor.

Minutos antes Frank Chamizo, nacido Matanzas, la ciudad cubana atravesada por tres ríos, perdió la semifinal más reñida del torneo con el azerbaiyano Toghrul Asgarov y dejó ir la posibilidad de ganar el oro para el que era favorito. Quedó en bronce.

También originario de Matanzas, el gimnasta Danell Leyva conquistó dos preseas de plata, en barras paralelas y barra fija, aunque con lo que se ganó el corazón de las brasileñas fue con un baile sexy en la gala en la que amagó con quitarse la ropa y movió su cuerpo de músculos casi metálicos.

Leyva, emigrado a Miami a los 18 meses de nacido, fue el competidor cubano de mejores resultados, pero no pudo paliar para la isla la frustración por el bajo rendimiento del subcampeón del mundo Manrique Larduet, quien sí vive en Cuba y se fue sin preseas.

Quizás el más expresivo de los medallistas cubanos que viven fuera de su país de origen fue el español Orlando Ortega, subcampeón de los 110 metros con vallas. Se enrolló en una bandera española y emocionado le dio gracias a su nuevo país por su amor de nodriza.

Aunque algún oficialista en la Habana lo llamó ‘gusano’, lo cierto es que Ortega no clasifica como tal porque si bien se declaró español por elección y por amor al país que lo recibió en 2013, en Río agradeció al atletismo cubano y pregonó su amor de hijo por Artemisa el pueblo a 60 kilómetros de La Habana donde nació.

La sexta medalla llegó de un país exótico para los caribeños, Turquía, al que emigró el corredor Yasmani Copello, tercero en los 400 con vallas con un registro de 47.92 segundos.

Casi 30 años después de que dos cubanos derrotaron al desertor Roberto Urrutia en el torneo de halterofilia de los Panamericanos de 1987 y luego le mandaron una carta de misión cumplida a Fidel Castro, los ‘gusañeros’ dejaron de ser un grupo fantasmal y en Río tuvieron cuerpo y alma, sin perder el tiempo en hablar de política.

“Mi sueño fue siempre competir por Cuba, en unos días me iré de vacaciones a la tierra”, dijo el púgil Sotomayor, quien se ligó a su Nyurka en un barrio de La Habana y fue a parar a Azerbaiyán, donde aceptó hablar bajito y a extrañar el baile de casino y el arroz con fríjoles que en su barrio habanero llaman congrí.EFE

Deja tu comentario

Recomendamos - Boxeo