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Juegos Olimpicos

Nils Petersen, el héroe anónimo

Por aquellas cosas que solo tiene el fútbol, el día que Nils Petersen se levantó para vestirse de héroe, la tragedia de otros rivales echó tierra a su gesta, como si mereciera ser sepultada.

¿Qué cosa mala hizo Nils Petersen para que el mundillo del fútbol hoy prefiera seguir hablando con espanto de la eliminación de Argentina y México de los Juegos Olímpicos sin citar, al menos, que en un solo partido el corpulento delantero alemán marcó cinco goles?

Alemania debe agradecer los servicios prestados por Petersen pues sin sus goles a los 14, 33, 40, 63 y 70 minutos el triunfo por 10-0 quizá no hubiera tomado forma y hoy, en lugar de la clasificación de a cuartos de final, se podría estar hablando del avance de México en busca de otra medalla de oro, como la obtenida cuatro años atrás en Londres.

Otra cosa es que al frente de Alemania se paró el miércoles la cándida selección de Fiyi que al cabo de los tres partidos jugados en el grupo C recibió 23 goles y apenas anotó uno.

En ningún caso eso fue culpa de Petersen o del Die Mannschaft.

Con la voracidad goleadora mostrada el 10 de agosto por el jugador del Friburgo, en las memorias de los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro habrá que bajar al segundo escalón de los protagonistas al nigeriano Oghenekaro ‘Karo’ Etebo y al mexicano Erick Gutiérrez, que en un solo partido endosaron, cada uno, cuatro goles a sus respectivos rivales.

Gutiérrez, que ya no seguirá en los Olímpicos, fue el verdugo de Fiyi el domingo pasado y propició una vigorosa remontada hasta garantizar el triunfo por 1-5.

Etebo propinó el primer golpe mediático al marcar cuatro de los cinco goles que las Súper Águilas endosaron a Japón en un explosivo estreno que terminó 5-4.

Sin el mexicano Gutiérrez en carrera, resta por saber cuánto más tienen en su libro de estilo de goleadores Petersen, de 27 años, y Etebo, de 20.

La Alemania de Petersen se medirá en cuartos de final este sábado con Portugal y el mismo día la Nigeria de Etebo con Dinamarca.

Quizá Petersen y Etebo ignoren que un antepasado futbolístico, Bernd Nickel, de la República Federal de Alemania, marcó cuatro goles en el 7-0 propinado a Estados Unidos en los Juegos Olímpicos de Múnich’72.

En otras palabras, el récord goleador de Nickel necesitó 44 años para ser pasado de largo por Petersen, que ha quedado a medio camino de los diez goles que el danés Sophus Nielsen marcó a Francia en la victoria por 17-1 en los Juegos de 1908 o de los que el alemán Gottfried Fuchs infligió a Rusia en la paliza por 16-0 en 1912.

Quizá el jugador nacido el 6 de diciembre de 1988 no tenga tanta pólvora en sus botas para igualar, al menos, esos registros.

Pero seguramente ya hizo lo suficiente en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro para volver a casa y ser besado y abrazado con se besan y se abrazan en casa los combatientes que vuelven de la guerra.

Si en los Olímpicos de Río de Janeiro no advirtieron a tiempo la importancia de esa gesta y no ensalzaron al héroe anónimo que la alcanzó, ¡problema de esos Juegos! EFE

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