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Fútbol Internacional

El temible Santiago ‘Tigre’ Carbajal

Por: Geovanni Gómez
@geovannigo

Óscar Santiago “Tigre” Carbajal es uno de esos zagueros fieros que tuvo el fútbol hondureño, en la década de los ochenta, quien jugó en equipos chicos como Atlético Morazán, Juventud Morazánica y Sula de La Lima, pero que nunca descendió.

El exzaguero quien no temía a sus contrarios, pero los respetaba, vive embarcado, trabajando fuerte para mantener a su familia, aunque recientemente visitó su país y accedió a dialogar con Más de La Tribuna para recordar los viejos y buenos tiempos del fútbol hondureño.

¿De dónde viene el mote de Tigre?

Eso fue en 1978 en el Atlético Morazán, en ese tiempo era difícil frenar al “Tanque” Velásquez y yo que no conocía el tipo de canchas de Tegucigalpa me la busqué para barrerme y pararlo, lo conseguí con buen suceso y allí me empezaron a decir que era un tigre marcando.

¿De dónde surgió como jugador?

Desde pequeño me le escapaba a mi padre a pelotear, uno chavalo cuando trae algo no se lo quitan así nomás, en la escuela también jugaba en los campos de la Estándar, ya que soy de los campos bananeros del Bajo Aguán. Al final terminé cumpliendo mi sueño, jugar fútbol en Liga Nacional y con buen suceso.

¿Y a nivel profesional como comienza la historia?

Yo inicié en el Millonarios de Puerto Cortés, trabajaba en el muelle, allí me vieron jugar, después al siguiente año me recomendaron al Atlético Fusep de la Segunda División.

Con el Atlético Morazán, el primer equipo chico que llegó a una gran final del fútbol hondureño ante el Vida en 1981.

Con el Atlético Morazán, el primer equipo chico que llegó a una gran final del fútbol hondureño ante el Vida en 1981.

¿Siempre fue central?

Comencé como lateral derecho, era difícil que a un muchacho de 19 años le dieran la posibilidad de jugar, tuve paciencia y lo logré gracias a la confianza que me dio don Carlos Padilla (QDDG), quien me dio esa posibilidad en Liga Nacional.

¿Recuerda su debut?

Como que si fue ayer, debuté en 1980 a las tres de la tarde, en el estadio Fausto Flores Lagos, ante el tremendo Broncos de Choluteca, haciéndolo bien y ganándome un puesto aunque hubo que esperar porque en ese tiempo había grandes centrales en el equipo.

¿Fue titular en aquella famosa final frente al Vida?

Por el proceso mundialista a Luis Cruz lo llamaron a la Selección, por eso don Carlos me abrió la posibilidad y tuve la única opción de una final que perdimos, porque no jugamos de local en Tegucigalpa sino en San Pedro Sula, porque el Nacional estaba siendo remodelado para la Hexagonal.

Recuerdo que en la ida Marvin “Mango” Henríquez le tapó un penal a “Tanayo” Ortega y eso nos afectó para buscar el campeonato. Hicimos una gran campaña en las tres vueltas, fue doloroso no ganar, aunque éramos un equipo chico y nuevo de la Liga.

¿Cómo asimilaron el cambio de irse a El Progreso?

El coronel Amílcar Zelaya no tenía las condiciones económicas para mantener el equipo, hizo la fusión con el Juventud Ribereña y las cosas cambiaron, aunque teníamos muy buenos jugadores. Como era lógico comenzamos a decaer y luego se lo vendió al Sula de La lima, pasó de mano en mano, gracias a Dios yo no descendí en los 15 años que jugué en Liga Nacional.

¿Fue una odisea jugar en el Juventud Morazánica?

Había un grupo de aficionados que colaboraba con nosotros, pero no teníamos solvencia económica de los salarios, en lo personal no lo viví porque gracias a Dios tenía mis ahorros. Nosotros vivimos las tres fusiones, no fue fácil, ya que la ficha fue trasladándose de equipo en equipo, entre esos jugadores que vivimos esa experiencia estábamos: Adolfo “Choreta” Ordóñez, Edgardo “Caco” Reyes, Edgardo Moradel Zapata, su servidor, entre otros.

Y en el Sula, ¿cuál es su gran recuerdo?

Cuando eliminamos al Motagua en 1987 al empatar 1-1 en Tegucigalpa con gol de último minuto de Fernando Nuila, se armó una bronca con Orlin Banegas y el árbitro José Luis Fuentes, llegamos a la liguilla, estuvimos cerca de la final, fue un gran año con el Sula.

La gente nos esperó en San Pedro Sula para ir a celebrar a la Lima el pase a la pentagonal donde fuimos protagonistas, teníamos a Belarmino Rivera, porterazo que recuperó el nivel con nosotros, por eso volvió al Olimpia.

Con su gran amigo y compañero de zaga en el Atlético Morazán, René Enamorado Ríos.

Con su gran amigo y compañero de zaga en el Atlético Morazán, René Enamorado Ríos.

¿Sus mejores técnicos?

Yo respeté a todos, pero don Carlos Padilla fue como un padre, que Dios lo tenga en gloria, él me decía Carbajal lo esperó en la madrugada en el bulevar, y si no llegaba a la hora me dejaba botado, él me enseñó a ser responsable y un jugador realmente profesional, no tengo palabras para agradecerle tanto bien que me hizo.

¿Y el jugador más complicado de marcar?

Habían excelentes jugadores en la época, pero el más complicado era el popular Jorge “Perro” González (QDDG), era terrible y muy difícil frenar, uno se descuidaba y nos hacía un gol a su estilo.

¿Con quienes alternó como central en su carrera?

Inicialmente con el mundialista Luis Cruz, luego René Enamorado y el chileno Arrastoa, ya en el Sula hice pareja con Mario Bustillo, con ellos me entendí muy bien.

¿Qué le parece el nivel de la actual Liga?

Ahora veo los equipos sin coraje ni sangre, a diferencia de nosotros que jugábamos con mucho corazón, y la gente lo sabe porque los aficionados se ausentan por el nivel de juego. El fútbol no evoluciona en Honduras, está en un vacío enorme en todo sentido, desde los entrenadores hasta los jugadores, y eso lo reflejamos en la selección nacional.

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