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Deporte Nacional

Medio siglo de baloncesto … y le falta

La vida de María del Carmen Coello Aguilar se genera el 19 de octubre de 1951 en Comayagüela, en la casa de salud La Policlínica, en el matrimonio conformado por Ángel Antonio Coello (QDDG) y María Luisa Aguilar.

María del Carmen, su actividad recta, clara como el agua potable, decidió compartirla con Julio César Rivera Lanza, otro apasionado del baloncesto y figura de selecciones nacionales, con quien conformó una familia de dos hijos, quienes conservan los nombres de sus papás y al igual que ellos han destacado en el deporte, pero en natación.

De los hermanos, su escuela de la vida, con quienes comprobaba su puntería haciendo pasar una pelota de calcetines en el ángulo que deja una puerta entreabierta, hacían ensayos competitivos que libraban en todo lo que tenía hueco y se podía hacer traspasar un objeto, gaveta, basurero, pilas. Sus 12 hermanos y padres se constituyeron por siempre en su ‘revos’ y ‘ultrafieles’, juntos.

“La Coello”, (que hoy es abuela de César, Mariana, Alessandra y Marcelo), como se le llegó a conocer posteriormente asistió al Jardín de Niños Nacional de Comayagüela, del que guarda muchos recuerdos y enseñanzas, entre ellas, cómo transportar una silla y saber seguir los ritmos que al piano se ejecutaban.

Su vida escolar transcurre en la Escuela 21 de Octubre, en donde comparte los recreos con sus hermanas mayores, Gladis y Sagrario, y comienza a manipular pelotas de diferentes tamaños, pues ello dependía de quién llevara pelota y gracias a que ambas hermanas participaron en un campeonato escolar con la querida y recordada profesora Martha de Herrera, quien llevaba a los niños a ver los juegos, conoció el gimnasio 15 de Marzo, -posteriormente llamado Rubén Callejas Valentine- que para su recuerdo era oscuro, sus gradas de madera y existía una pasarela que parecía un puentecito.

Motagua de 1964: Isolina López Fuentes, Mirian Iriarte, Cándida Sierra, Clara Ordóñez, Leticia Castro, Santos Andino, Marta López Fuentes, Nohemy Lobo, Olga Fernández, María del Carmen Coello. Las mascotas, Silvia Maribel Rodríguez (hija de Letty Castro); Mayra Rivera y Koritza Suazo (hija de René Suazo Lagos).

Motagua de 1964: Isolina López Fuentes, Mirian Iriarte, Cándida Sierra, Clara Ordóñez, Leticia Castro, Santos Andino, Marta López Fuentes, Nohemy Lobo, Olga Fernández, María del Carmen Coello. Las mascotas, Silvia Maribel Rodríguez (hija de Letty Castro); Mayra Rivera y Koritza Suazo (hija de René Suazo Lagos).

Al iniciar el 4° grado, en mayo de 1960, es inscrita en el deporte escolar en el equipo de las pequeñas, en donde empieza a destacar con el número 8 sobre su camisa roja y faldita gris, aquí compartió con Margarita Matamoros, Cándida Azucena Sierra, Martha María Herrera, Emma Zúniga, Thelma Avelar, Julia Rodríguez, el principal rival de estas niñas lo fueron las escuela Santos Guardiola y la José Cecilio del Valle, centro al que asistían las hermanas Herrera, Hulda y Azalia, quienes en su momento fueron seleccionadas nacionales.

Como aficionado al baloncesto escolar y miembro de Conapid, asistía a ver estos juegos el ingeniero Ramón Membreño (QDDG) quien desde ese entonces la llamó ‘estrella’, porque ya brillaba.

A los 12 años pasa a formar parte del equipo mayor del Motagua; la liliputiense (diminuta) María del Carmen Coello, como la bautizó el insigne periodista y narrador de baloncesto Jonathan Roussel Toledo, fue inscrita por don Nathanael López Fuentes, quien se responsabilizó por algún accidente que le ocurriera a la pequeña.

Fue afiliada, no para tomar experiencia en la banca, sino para cumplir indicaciones muy específicas, como lo era culminar el rompimiento o marcar toda la cancha a las estrellas del equipo contrario.

Ella recuerda a su entrenador del momento, René Suazo Lagos -hermano de Raúl, jugador del centenario equipo de fútbol, Olimpia- quien le enseñó a marcar diferentes tipos de zona y combinaciones defensivas, así como a pedir el balón en los puntos de mayor fortaleza para ella en la cancha.
Su participación la llevó a recibir la mención de novata del año, torneo que compartió con Isabel “Lunga” Arnao, ya fallecida y con la gran Leticia Castro.

Sin omitir a Martha López Fuentes, Olga Osorio, Olga Fernández, Aída Rodríguez Miriam Iriarte, Marina Lemus y Clara Ordóñez (QDDG).

Toda la indumentaria, que guarda desde los 14 años, hasta el 2016, dijo la donaría al Museo Olímpico que fundó el Comité Olímpico Hondureño.

Toda la indumentaria, que guarda desde los 14 años, hasta el 2016, dijo la donaría al Museo Olímpico que fundó el Comité Olímpico Hondureño.

Estas seleccionadas nacionales fueron de la época de gran apogeo del baloncesto, los que conocieron de estas personalidades saben que fue época de oro, acaecido en la cancha alterna de la escuela Lempira que a razón del incendió del gimnasio 15 de marzo en 1961 se jugaba en ese lugar, y así transcurren para María del Carmen, 11 años integrando su amado equipo Motagua.

A los 13 años cursando su segundo año de educación media formó parte del equipo de la Escuela Normal de Señoritas y como lo menciona su carnet escolar a esa edad pesaba 80 libras y medía 1.52.

En el primer año no es inscrita, pues el quinteto normalista contaba con 2 jugadoras guatemaltecas y 5 de último año, cinco mayores a ella; no obstante el Motagua la hacía debutar en el campeonato de liga mayor.

Luego, su participación colegial la llevó a ser la normalista más querida y reconocida del momento, lo que ha trascendido hasta la actualidad. Este período colegial la llevó a conquistar cinco campeonatos colegiales, dos centroamericanos, el primero en Tegucigalpa en 1967, alcanzando el trofeo de mayor anotadora.

En Guatemala, en 1968 mantuvo su liderazgo de mayor anotadora y la prensa guatemalteca escribe, “nace una luminaria en Centroamérica”. En ese mismo año a los 16, ya se escribía en Prensa Libre de Guatemala.

“María Coello fue quien condujo su escuadra a la victoria”, refiriéndose al juego Motagua e Indias de Guatemala, en el campeonato de campeones de Centroamérica.

Ya “La Coello” se hacía popular, tanto así que en 1969 recibe distinción del Banco del Ahorro Hondureño como la deportista escolar más destacada, mención que celebró con José Luis López (“Chino” López) en la rama masculina.

Luego concluye su vida estudiantil en la Normal de Señoritas con la distinción al Mérito Académico Laura Vicuña.

En este primer proceso de su formación como entrenadores participan Isabel “Lunga” Arnao, René Suazo Lagos, Gustavo “Mantequilla” Salgado, Francisco “Panchi Cálix, Víctor “Maldito” Fúnez, José Hung Pacheco (QDDG).

Siente nostalgia ver esto. El “Rubén Callejas Valentine” destruido por el huracán Mitch, 1998.

Siente nostalgia ver esto. El “Rubén Callejas Valentine” destruido por el huracán Mitch, 1998.

Posteriormente aparecen Mauro Fúnez y Juan Barahona (QDDG) a los que agradece el que haya podido interpretar este deseo de aprender este maravilloso deporte y le apoyaran en su crecimiento tanto en lo personal como deportivo, lo que hace extensivo a los fallecidos “Tito” Palma y Sammy Young Torres, ambos como modelos de excelentes personalidades del arbitraje.

Le llega el momento de tomar la decisión sobre los estudios universitarios por continuar y es así que la Comisión Nacional Pro-Instalaciones Deportivas y Mejoramiento del Deporte, Conapid, le concede una beca para estudiar Educación Física y Deportes en Costa Rica; es aquí y bajo la dirección del profesor Kenneth Wall y Clemencia Conejo que continúa su entusiasmo deportivo con el equipo del Centro Nacional de Educación Física y de manera conjunta con Maky Figueroa, compañera del equipo Motagua y de la Normal de Señoritas, logra en 1970 el primero de cuatro campeonatos consecutivos en Costa Rica.

Aquí logró ser la mayor anotadora y es así que en 1973 la Federación de Baloncesto de Costa Rica la distingue como la jugadora más útil y mayor anotadora.

Simultáneamente a sus estudios universitarios, participa en el campeonato nacional de Costa Rica con su equipo Motagua e integra las selecciones nacionales del momento, durante este período contribuye para que Motagua sume 12 campeonatos consecutivos participando desde 1964 a 1973.

En 1964 se ganó la nominación de novata del año y posteriormente trofeos de mayor anotadora del campeonato; paradójicamente en 1972 anota 44 puntos contra la Universidad jugando con Motagua y más tarde, en 1976, le anota 47 puntos a su exequipo Motagua jugando con la UNAH.

Al culminar sus estudios universitarios graduada en la Universidad Nacional de Heredia, regresa al país y a su Tegucigalpa querida en 1974 y por razones personales, que no tienen que ver con ofrecimiento económico, llega a formar parte del Club Olimpia con el que logra el cetro, pero su corazón nunca dejó de ser azul.

En ese año desaparece el querido Motagua convirtiéndose en España. María del Carmen en el año 1976 se inscribe con el representativo de la Universidad Autónoma y (en el torneo) pasa a ser la máxima encestadora.

Su participación en el baloncesto no disminuye y con la dirección e iniciativa del técnico Víctor Fúnez se forma el equipo Los Ángeles, conformado por jugadoras exalumnas del Instituto Hibueras, entre ellas Reina Herrera, Daysi Coello y jugadoras como Nelda Bodden, Gladis Flores y Dilia Colindres.

Escuela Normal de Señoritas, 1964, campeón colegial de baloncesto: Isolina López Fuentes, Marina Sorto, Amelia Nássar, Alicia Cárcamo, Santos Andino, Janeth Rodríguez; José Hung Pacheco, técnico; Selma Estrada y María del Carmen Coello.

Escuela Normal de Señoritas, 1964, campeón colegial de baloncesto: Isolina López Fuentes, Marina Sorto, Amelia Nássar, Alicia Cárcamo, Santos Andino, Janeth Rodríguez; José Hung Pacheco, técnico; Selma Estrada y María del Carmen Coello.

Su trascendencia en el baloncesto no para. Víctor Fúnez con el apoyo del dirigente Jorge Abudoj Frixione, más conocido como “Cocoy”, fundan en 1988 el equipo Venus, mismo que se formó con destacadas jugadoras, como las hermanas Murillo, Norma e Indira, Odalma Santos, Diana Arriaga, Tita Padilla, Gladis Flores, Ana Young y la siempre recordada Frida Rivera: Resultado, conquistan el primer lugar.

Durante este mismo período comprendido de 1970 a 1994, ‘la negrita’ -como le dice su mamá- forma parte de todas las escuadras nacionales, convirtiéndose así en la deportista con mayor número de selecciones, su participación y la pasión de la afición del baloncesto en esos momentos, sirvió de inspiración al ebanista Julio Euceda Landa, José Napoleón Rivera y René Suazo Lagos para escribir versos en donde manifestaron su admiración por su gran camino deportivo.

Durante su participación con el equipo nacional, y gracias al esfuerzo de sus compañeras, salió victorioso nuestro país en 1980-1988, se incluyen además dos campeonatos centroamericanos y del Caribe, el Centro Basket por invitación en Panamá y uno por clasificación en Cuba.

Esta gloriosa ruta de selecciones concluye en los Sextos Juegos Centroamericanos en El Salvador 1994: había pasado por el campeonato La Franja en 1981, en donde se convierte en la mayor anotadora del mismo.

En 1982 comparte con su esposo Julio César Rivera Lanza la mención de Deportistas del Año; todavía en diciembre de 1999, Diario LA TRIBUNA hace la mención: “Otra estrella del siglo, María del Carmen Coello”.

Su participación en Juegos Universitarios de Centroamérica fue de una ocasión, en Guatemala, en evento que no concluyó a causa del terremoto, no obstante a nivel nacional, como estudiante de postgrado de la UNAH en el 2004, impuso un récord nacional en el torneo de tiros libres de 50 lanzamientos ejecutados anotó 49. Así también gana el evento de lanzamientos de tres puntos, compitiendo en su gran mayoría contra seleccionadas nacionales.

En un torneo internacional organizado en La Ceiba en un juego contra Guatemala también impuso un récord de 9 encestes consecutivos de tres puntos. En el torneo de la bancario del 2013 se le premió como mayor anotadora de tres puntos; en el 2015 en el campeonato centroamericano de maxibaloncesto y en una segunda ronda de desempate ocupó el 2° lugar en el campeonato de tres puntos contra una mexicana.

Actualmente integra el equipo Fundación que es manejado por la Fundación Nacional de Ingenieros bajo la iniciativa de Lily Raudales de López, equipo con el que ha compartido grandes proezas deportivas como participar en tres torneos diferentes y simultáneos.

Entre sus actuales compañeras se encuentran destacadas seleccionadas nacionales como Diana Brizzio, Suyapa Cassis, Waldina Martínez, Raquel Raudales y destacadas deportistas a nivel nacional como Gloria Núñez, Lily Raudales, Ingrid Mayes y como inmejorables refuerzos cuentan con Karla Bu y Dana Jackson, las jugadoras del momento, que conservan sus excelentes y admiradas condiciones.

Su última participación fue recientemente en Costa Rica con el equipo CYBEX de Tegucigalpa en el Campeonato Latinoamericano de Maxibaloncesto, en donde solicitó la consideración de poder participar en la categoría de 45 a 50 años, o sea dos categorías de menor edad a la que le corresponde de 60 y más ello en vista que en Honduras no hay jugadoras que la acompañen en más de esta edad.

La Alcaldía de San José, Costa Rica, declaró a la comunidad de San José como la Ciudad del Baloncesto, ambos, el comité Organizador como la Alcaldía de San José representada por la alcaldesa Máster Sandra García, realizaron en el gimnasio Eddy Cortés un acto de reconocimiento a la gran hondureña María del Carmen por sus 55 años de práctica consecutiva del baloncesto.

Además de concederle tanto tiempo al deporte, María del Carmen supo mantener el equilibrio en sus responsabilidades con la familia, el trabajo y el estudio, actuando con excelencia en lo que le correspondió. Como estudiante alcanzó el magna cum laude universitario, como docente de educación en el Instituto Jesús Aguilar Paz.

Igual como universitaria actuó con responsabilidad y calidad académica, generando cuatro planes de estudio en su especialidad y carreras afines entre ellos un Técnico Universitario dos de grado de licenciatura y un postgrado.

Sus logros durante el desempeño de sus funciones le valió para que la Universidad Nacional de Heredia la propusiera para recibir la distinción Panamericana de “Orden Romero Brest” de los congresos panamericanos de educación física por su contribución a su desarrollo en América Latina, acto que se realizó en el Teatro Mélico Salazar de San José, Costa Rica.

También se desempeñó como jefa del Departamento de Cultura Física y Deportes, coordinadora de la carrera de Educación Física, secretaria académica de la Facultad de Humanidades y Artes de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras y se le honró al nombrarla Miembro del Consejo de Educación Superior en dos períodos, recientemente y después de 42 años de docencia universitaria, María del Carmen dijo a su querida Alma Máter: ¡Me pongo a la disposición de la UNAH, en condición de jubilada!

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