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Béisbol

El béisbol “prohíbe” la felicidad

Miradas desafiantes tras un fuerte grito “Come on” son muy frecuentes en los partidos de tenis. En la NFL los bailes y los festejos exagerados cargados de ironías tras un “touchdown” son permitidos. Los jugadores de la NBA celebran un donqueo o un disparo de tres como si se tratara de la jugada que define el séptimo juego de una final.

El show es parte del juego. La espontaneidad es una reacción propia y natural del ser humano que es causada por los instintos sin pasar por los razonamientos.

Manifestar felicidad, o esa simple reacción que sale de manera natural tras conseguir lo buscado, en el béisbol no está permitido según algunas reglas no escritas de dudosa procedencia. Un deporte lento, no tan atractivo para la televisión como lo es el béisbol, se ampara en unos dogmas que limitan el espectáculo y le restan emociones.

Aquella reacción de José Bautista tras el cuadrangular que le conectó a los Rangers de Texas durante un partido de la pasada serie divisional entre ambos equipos no fue para humillar a sus contrarios. Se trató de un acto espontáneo producto de la efímera felicidad que provoca el saber que has contribuido a la causa de tu equipo en una situación de algo riesgo.

A todo esto, Barry Bonds ha dado unas declaraciones en donde defiende el derecho que le asiste a cada jugador de expresar con gestos de felicidad esos momentos en los que se logran los objetivos buscados. El líder en cuadrangulares de todos los tiempos puso como ejemplo al lanzador dominicano Pascual Pérez quien tras conseguir un ponche no escondía su singular minuto de satisfacción. (Cortesía 7dias.com.do)

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