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Red Bull y Ferrari se divierten en la coronación de Verstappen

El holandés Max Verstappen hizo historia en el Gran Premio de España al convertirse en el piloto más joven en ganar una carrera de Fórmula Uno, en la que Red Bull y Ferrari se divirtieron sin la presencia de los Mercedes, cuyos pilotos Lewis Hamilton y Nico Rosberg pusieron fin a la racha de diez victorias consecutivas de la escudería alemana.

El incidente del domingo entre el piloto alemán, vencedor de la cuatro primeras carreras de la temporada y líder destacado del Mundial, y el británico permitió que la F1 recuperara, por un día, la dosis de emoción que parecía haber perdido en los últimos dos años bajo la dictadura de las balas plateadas.

Una hegemonía que ni mucho menos parece estar en peligro, a pesar de lo sucedido en la quinta prueba del campeonato. Más aún tras el doblete conseguido en la sesión de clasificación del sábado, en la que Hamilton y Rosberg se repartieron las dos plazas de la primera línea de salida y dieron muestras de su superioridad.

La única duda reside en saber si los pilotos de la escudería alemana son capaces de curar las heridas del accidente que padecieron en la tercera curva del Circuito de Barcelona-Catalunya.

Por las declaraciones públicas de ambos parece que no pasará a mayores y no se iniciara otra guerra como la que estalló en 2014 tras la carrera de Spa Francorchamps, en la que Hamilton se quedó fuera de combate tras impactar con Rosberg.

A pesar de lo ocurrido, el teutón sigue comandando el Mundial con 39 puntos de ventaja sobre Raikkonen, que ha desbancado a Hamilton en el segundo puesto, que, de esta manera, ocupa la tercera posición en la general.

Sin los Mercedes en la pista, la del Gran Premio de España fue sin ninguna duda la carrera más emocionante en lo que va de temporada, en la que el piloto más joven de la parrilla, que se estrenaba al volante de un Red Bull, completó un domingo inolvidable.

A sus 18 años, Verstappen no solo hizo historia en Montmeló, sino que acalló las voces que criticaban la decisión de Red Bull de darle la alternativa en lugar del ruso Daniil Kvyat, que regresó a Toro Rosso con un punto.

Se aprovechó el holandés del paso adelante dado por la escudería austríaca en Barcelona, donde en la jornada de calificación tanto él como Daniel Ricciardo rebasaron a los Ferrari de Kimi Raikkonen y Sebastian Vettel, aunque quedaron todavía lejos de los Mercedes.

De hecho, la irregularidad de Ferrari fue una constante durante el fin de semana. Capaces de situarse a pocas centésimas de las balas plateadas en las tandas libres, los monoplazas de la escudería italiana no dieron con la tecla el sábado, algo que les alejó de la victoria el domingo.

Vettel se equivocó con la estrategia de carrera, a tres paradas, y no se aprovechó de la ausencia de Mercedes en pista. El cuatro veces campeón del Mundo no solo pudo discutirle el triunfo a Verstappen, sino que vio como su compañero de equipo le superaba en el podio.

Si en la lucha por la segunda posición del Mundial de constructores las cosas se han igualado entre Ferrari y Red Bull, en la zona media de la clasificación las diferencias siguen siendo mínimas.

A la batalla entre Williams y Toro Rosso se ha sumado Force India, que en Barcelona subió un peldaño con una meritoria séptima posición del mexicano Sergio Pérez, justo por detrás del español Carlos Sainz (Toro Rosso), otro de los nombres del fin de semana.

El español completó su mejor fin de semanas desde que pilota un Fórmula Uno. Motivado quizá por el ascenso de Verstappen a Red Bull, el madrileño culminó una brillante salida que le permitió auparse hasta la sexta posición demostrando que, si su monoplaza es capaz de mantener la fiabilidad, puede luchar por los puntos en cada carrera del campeonato.

Si Verstappen y Sainz fueron la cara, el español Fernando Alonso (McLaren) la cruz. El doble campeón del mundo, que el sábado pasó por vez primera en lo que va de temporada el corte de la Q3, vio frenada su progresión y se quedó sin puntuar después de que su motor Honda dijera basta en la vuelta 47 cuando ocupaba la duodécima posición.

Volvió a repetirse la historia para el asturiano, que el año pasado tampoco pudo terminar la carrera del GP de España por una avería en los frenos de su McLaren.

El español, que llegaba a España optimista tras sumar sus primeros puntos en Rusia, no acabó de encontrar el ritmo de carrera en ningún momento, algo que le privó situarse cerca de los coches que luchan por los puntos.

Tras la carrera histórica vivida en España, el circo de la Fórmula Uno no se mueve de Europa y dentro de dos semanas se instalará en las curvas urbanas del Gran Premio de Mónaco, donde Mercedes buscará recuperar la jerarquía perdida en Montmeló. EFE

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