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Capitán salvadoreño recuerda “guerra del fútbol” con Honduras

La disputa entre Honduras y El Salvador por un boleto al Mundial de Rusia-2018 acarrea tristes recuerdos a los jugadores que en 1969 luchaban por el mismo objetivo y que, sin quererlo, se convirtieron en excusa de una sangrienta guerra entre los dos países.

Para el ex capitán de la selección salvadoreña de aquel momento, Salvador Mariona, hoy de 72 años, el recuerdo de la gesta siempre está teñido de sentimientos encontrados: alegría por ser la primera clasificación de El Salvador a un Mundial, tristeza por la guerra que dejó 5.000 muertos.

Hoy, las dos naciones centroamericanas repiten la contienda deportiva, aunque para El Salvador la posibilidad de ir al Mundial es lejana, por su posición de colero en la tabla del grupo A de Concacaf.

El grupo lo encabeza México con 12 puntos, seguido de Honduras y Canadá con 4, mientras que El Salvador acumula solo 2 puntos.

El nivel del fútbol salvadoreño (98 en el ranking de la FIFA) ha venido en descenso desde 2013, cuando 14 de sus seleccionados fueron suspendidos de por vida por el amaño de partidos.

“Los amaños reflejan el peor momento del fútbol salvadoreño”, dice Mariona, quien reconoce con tristeza que se debe hacer un alto en el camino y replantear toda la organización futbolística.

En la sala de su casa, mostrando fotos históricas, Salvador habla con la AFP de los pasajes ocultos de la gesta de 1969 y de cómo se puede reorientar el alicaído fútbol local.

Salvador mariona junto a Pelé

Salvador Mariona junto a Pelé

¿Por qué se denomina la Guerra del Fútbol al conflicto armado de 1969 entre El Salvador y Honduras?

Fue mal llamada así, pero no tuvo nada que ver con el fútbol.

Fuimos a una serie eliminatoria con Honduras en junio de 1969, en un ambiente agitado por problemas no solucionados por ambos gobiernos.

Empatamos la serie y tuvimos que ir a un partido de desempate en México el 27 de junio. Antes de partir, el presidente de entonces, el general Fidel Sánchez Hernández, nos dijo que teníamos que jugar con coraje porque “es el partido por la dignidad nacional”.

El 14 de julio de 1969 estalla la guerra. ¿Qué pensó?

Los ejércitos se enfrentaban y estábamos preocupados porque nosotros supuestamente habíamos provocado esa guerra, estábamos como en medio de la batalla.

Pero al final, el boleto a México-70 lo obtiene El Salvador frente a los haitianos…

De visita le ganamos a Haití 2-1, pero por problemas de sueño caemos aquí en San Salvador 3-0. Eso era un empate porque antes solo contaban los partidos ganados o perdidos, sin importar los marcadores. Previo al encuentro, un brujo haitiano lanzó polvos en las porterías.

¿Por qué dice que hubo problemas de sueño?

R: Pasó una cosa extraña: el médico de la selección llegó (a la concentración) como a las diez de la noche (…) nos levantó y nos dio a tomar una pastilla. Al día siguiente algunos iban con sueño. La duda es si eso formaba parte de un amaño.

¿ Qué pasó después, van a otro desempate?

El 8 de octubre de 1969 en Kingston, Jamaica, luchamos hasta contra el brujo que siempre acompañaba a Haití y a quien el técnico nuestro, Gregorio Bundio (ya fallecido), le dio una pescozada (un golpe). Al final del cotejo en tiempo extra ganamos 1-0.

P: Y ya en el Mundial de México, ¿cuál fue la experiencia?

R: Antes de jugar, extrañamente desaparecieron los uniformes, entonces en México mandaron a confeccionar uno. No podíamos intercambiar camisola porque nos quedábamos sin nada, era la única que teníamos, de lavar y poner.

¿Cuando regresan de México hubo algún homenaje?

R: En absoluto, en Casa Presidencial lo único que nos dieron fue una horchata (refresco tradicional de maíz) y galletas podridas.

¿Cuál fue el premio por ir al Mundial?

R: Por la clasificación nos dieron 2.500 colones (1.000 dólares de la época), pero por ir a México a la Federación le dieron cerca de un millón de dólares. De eso no recibimos nada, aún nos deben los tres dólares de viáticos por día, y además nos castigaron.

¿Por qué les castigan?

Por reclamar lo justo. A mí me castigaron por un año en 1972.

¿Cómo resumiría la gloria de haber sido mundialista?

Dejé el cuerpo al fútbol del país, pero el país no me dejó nada, así se puede resumir.

Se dice que debe haber algún tipo de guerra para que El Salvador vaya a un Mundial.

Eso lo dicen porque cuando El Salvador fue a España-1982, teníamos la guerra civil (1980-1992). Desgraciadamente ha tenido que haber dos guerras para que el país participe en dos mundiales.

Con Honduras se han superado los resabios del pasado, incluso los veteranos de las selecciones de 1969 hemos tenido encuentros amistosos.

¿Cree que el fantasma de los amaños de 2013 sigue impactando?

Los amaños reflejan el peor momento del fútbol salvadoreño. Tiene que haber una limpia que pasa por pedir permiso a la FIFA para salir de competencias durante un período para ordenar la casa. AFP

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