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Fútbol Americano

Los “Sevens” de Hong Kong confirman que la fiesta del Rugby 7 sigue en China

El público en Hong Kong volvió a estar a la altura de su mayor acontecimiento deportivo del año, el torneo de Rugby Siete, que, con las gradas de su principal estadio a rebosar, hoy dejó claro que el buen ambiente sigue siendo el protagonista de este evento que cumple ya 41 años en la ciudad china.

Mientras que 28 equipos internacionales se juegan este fin de semana la séptima ronda de las series mundiales de Rugby Siete, Hong Kong volvió a convertir la parada de este torneo en la ciudad en la más famosa por su repercusión popular, social y económica.

El público abarrotó una vez más las gradas del estadio hongkonés, con capacidad para 40.000 personas, que hasta el domingo combina el deporte y la juerga en un mismo lugar.

Los “Sevens” de Hong Kong, como se conoce popularmente a esta competición, siguen siendo la gran atracción festiva de los banqueros y empresarios de la ciudad.

Patrocinado por grandes firmas internacionales, las compañías se hacen con el grueso de entradas, que destinan para la élite de sus clientes que traen desde distintos puntos del mundo, mientras sus empleados extienden su jornada laboral al fin de semana para aprovechar el distendido ambiente de los palcos para acercar lazos.

Conseguir entradas por antelación fuera de este circuito es literalmente una cuestión de suerte, ya que las pocas que se destinan para el público general son puestas a la venta a través de un sorteo.

No obstante, la decadencia turística y comercial que parece hacerse cada vez más latente en Hong Kong, también salpica a este evento.

Las plazas hoteleras no han logrado colgar el cartel de completo este año, según medios locales, mientras que son más los que aprovechan para poner a la reventa entradas a la salida de las estaciones de metro o en los aledaños del recinto deportivo.

Una entrada de reventa ronda una media de 300 dólares con antelación, pero, a medida que la jornada se consume, nadie está dispuesto a perder dinero y por 40 dólares se puede disfrutar de dos o tres horas de rugby en directo.

“Acabo de comprar la entrada a 50 metros de la entrada sur del estadio, creo que he sido de los más afortunados, hemos pagado 80 dólares por las dos”, dijo a Efe Hellen Walchs, una publicista irlandesa que vive en Hong Kong y que llegó acompañada de un amigo cuatro horas antes del cierre de la jornada del sábado.

A sabiendas de que sábado y domingo son las sesiones fuertes del campeonato, la organización adelantó la actuación de su invitado estrella a la inauguración del torneo el viernes con el objeto de atraer a más masa a la gradas.

El actor estadounidense David Hasselhoff, protagonista de la serie de televisión de los 90 “Los vigilantes de la playa”, despertó la nostalgia veraniega entre los asistentes con un concierto que pasó sin pena ni gloria a tenor del eco mediático que dejó.

Con 62 años, Hasselhoff se parapetó en el salvavidas naranja con el que se identificó su esplendor profesional durante parte de la actuación.

Tras él, disfraces, cervezas, hordas de gente y establecimientos hosteleros a rebosar caracterizan el ambiente dentro y fuera del estadio a lo largo de todo el fin de semana en Hong Kong.

Los Juegos de Río de Janeiro de este verano marcan el debut de los Rugby Siete en el torneo Olímpico y el estadio de Hong Kong hizo un guiño al acontecimiento animando los descansos al ritmo de samba al que no dudó en sumarse la grada.

La sesión grande de la 41 edición de los Sevens en Hong Kong volvió a dejar buen poso en el estadio, independientemente del desenlace en el terreno de juego que se resolverá al cierre del fin de semana. EFE

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