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Jerry Bengtson, y el recuerdo cordobés

“¡Olé, olé, olé, Negro, Negro…!” El hincha de Belgrano, con cariño, adoptó este cántico para darle la bienvenida a la Argentina a Jerry Bengtson. La llegada del hondureño a tierras cordobesas causó sensación, pero con el correr los partidos ese idilio se fue diluyendo, hasta que se marchó antes de la finalización de su contrato. ¿Qué pasó? ¿Por qué no se adaptó? ¿Cuál es el recuerdo que dejó el catracho?

Belgrano de Córdoba es un club que está instalado en el popular barrio Alberdi, una comunidad de gente trabajadora y con mucho arraigo por los colores de su club. A esa institución, que regresó a la Primera División del fútbol argentino a mediados de 2011 tras una histórica definición ante River Plate en el mítico Monumental, llegó Bengtson en julio de 2014. El anuncio de su fichaje provocó revuelo entre los simpatizantes del “Pirata”, que lo adoptaron rápidamente, muchos revolucionados porque venía de participar de la Copa del Mundo de Brasil con la selección de Honduras.

El 17 de agosto de 2014 en el estadio Mario Alberto Kempes, ante cerca de 50 mil personas, Jerry Bengtson debutó oficialmente con la casaca celeste ante el célebre Boca Júniors. El hondureño fue titular y no pasó desapercibido. Tal es así, que al día de hoy en estas tierras donde se saborea el asado y se disfruta del fernet con cola como en pocos lugares, aún se recuerda. ¿Motivo? Jerry tuvo dos situaciones que pudieron haber cambiado el rumbo del partido y, fundamentalmente, su estadía en Córdoba.

“Si hacía ese gol ante Boca, seguro hubiese entrado con el pie derecho. A veces esos detalles te juegan a favor o en contra”, recordó el técnico de Belgrano, Ricardo Zielinski, en diálogo con éste cronista. Pero, ¿qué le pasó? El delantero tuvo dos jugadas claras. En una encaró por derecha y encaró mano a mano al arquero boquense Agustín Orión, y éste lo derribó en el área. “¡Penal!”, fue el grito del público en el estadio, Jerry se quedó protestando junto a todos sus compañeros, pero el árbitro no lo cobró. ¿Qué hubiese pasado si definía antes que lo derribaran? Jamás se sabrá. Pero minutos después de esa jugada, el hondureño tuvo otra oportunidad. Esta vez por izquierda, eludió con alta clase al defensor e ingresó nuevamente para quedar cara a cara con Orión, pero esta vez su definición fue defectuosa. Su remate no fue ni al arco.

“El argentino es un futbol muy difícil; y él venía de un futbol distinto, donde las cosas tal vez no se vivían con la pasión y la locura que hay en Argentina. A lo mejor puede haber sentido eso, él es un chico bastante tímido, pero tampoco tuvo la fortuna en determinados momentos que a lo mejor le hubiesen hecho ganar más confianza. Por ejemplo ese partido con Boca, donde Orión le hizo un penal y no se lo cobraron. Podría haber significado un debut con gol que lo hubiese ayudado muchísimo”, expresó Juan Carlos Olave, arquero y capitán de Belgrano, que recuerda con mucho aprecio a Bengtson.

“Tengo un buen recuerdo, buena persona. El primer día lo llevamos a comer con algunos compañeros para hacerlo sentir más a gusto. Un tipo muy callado y sencillo. Muy buena persona”, sostuvo Olave. Y en la misma sintonía, Rubén Flotta, ayudante de campo del técnico Zielinski, afirmó: “Como persona es un señorito, muy buen chico, muy querido por todos los jugadores del plantel. Era tímido, pero los chicos lo querían mucho por su personalidad, era muy callado y muy agradecido”.

A propósito, Flotta contó que hace un tiempo tuvo un diálogo con Jorge Luis Pinto. “Yo se lo recomendé al profe Pinto, soy amigo de él. Nos hicimos amigos cuando dirigí en Colombia y tuvimos una muy buena relación. Hablamos porque él es el entrenador de la selección hondureña y me llamó para preguntarme por Jerry. Le hablé muy bien. Es un muy buen jugador, y yo no le puedo dar una mala recomendación a un amigo.” Todos lo recuerdan bien, pero qué ocurrió, más allá de ese partido con Boca, por qué no pudo explotar en Argentina. Flotta opinó: “Es muy difícil el fútbol argentino y no es fácil adaptarse. Le pasa a grandes jugadores, no sólo a Jerry. Muchos jugadores que estaban en Europa, en primer nivel, llegaron y les costó. A (Carlos) Tévez mismo le costó un período de adaptación. Nuestro fútbol es muy exigente. Él venía de un fútbol como el de Estados Unidos, que por allí es más lento, no hay tanta presión, y por ahí se le complicó. Pero Jerry es un gran jugador. A mí me dejó una gran impresión, no solo como jugador sino como persona. Jerry solo estuvo meses acá. No tuvo tiempo de adaptarse. Lo que pasa que los plazos en el fútbol se acortan”.

Bengtson, que recientemente cumplió 29 años, jugó en total 328 minutos con la camiseta de Belgrano y solo convirtió un gol. El DT Zielinki coincide con Flotta sobre la adaptación: “Es difícil contestar sobre el por qué no se adaptó. Le costó porque el fútbol argentino es muy difícil, le cuesta a Tévez, a la mayoría de los jugadores que vienen de Europa. Por lo tanto, a él que venía del fútbol como el norteamericano le costó más”.

El único gol que hizo Bengtson en canchas argentinas fue inolvidable por un par de razones. El tanto que convirtió el delantero centroamericano a Defensa y Justicia fue el gol 1000 de la historia de Belgrano en torneo de AFA. Quedó en los libros por siempre. Pero también se recuerda porque la hinchada no lo celebró, ya que en ese momento un simpatizante cayó de las tribunas y falleció.

En sus 15 partidos oficiales en el elenco cordobés, Jerry además de convertir el referenciado gol, recibió dos amarillas y una roja. La expulsión fue la última imagen del “catracho” en el fútbol argentino. “Él era muy callado, pero muy callado, un gran tipo y lo queríamos mucho. Lógicamente él hubiese esperado que le fuera mejor. Y así de bueno como era, el último partido, frente a Godoy Cruz, le pegó un cabezazo a uno y lo expulsaron a los 5 minutos de haber entrado. Ninguno lo podía creer, todos nos sorprendimos porque Jerry no era de tener esas reacciones”, recordó su compañero Olave.

Córdoba vive con su ritmo, muy ligada a los que acontece con los equipos de la ciudad; y el fútbol es parte fundamental de ese vértigo. Y en la memoria está el paso de aquel hondureño por Belgrano, que más allá de su fútbol dejó un grato recuerdo por su don de gente. “Como persona tengo el mejor de los recuerdos. Una persona muy buena, muy trabajador, serio y muy buen compañero”, cerró el técnico Zielinski. (Por: MARCOS J. VILLALOBO. Especial desde Córdoba, Argentina).

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