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Mi Tribuna: Violencia deportiva

Por: Jacobo Goldstein

Llevamos años informando sobre violencia doméstica perpetrada por toda una serie de atletas, que golpean sin misericordia a sus esposas, novias e hijos, etc. No hace mucho tiempo atrás, estalló un revuelo después que salió un video de un jugador afroamericano de fútbol americano profesional que agarró a golpes a su entonces novia en un elevador, hasta que la dejó totalmente sin sentido. Para evitar purgar años de cárcel, el jugador contrajo nupcias inmediatamente con su novia para que ella no pudiera ser testigo de cargo contra él. Con todo y todo, la Liga NFL lo castigó y su carrera se vino a pique.

También hubo otro caso de un jugador estrella de fútbol americano que le entró a golpes durísimos a su hijo menor para castigarlo, alegando en su defensa que cuando él era niño, su papá también lo agarró a golpes. A ese jugador la liga de la NFL lo castigó con un año que no pudo jugar ni recibir su millonario salario.

Y ahora tenemos un caso candente de estupidez e inmadurez. Se trata del lanzador cubano, Arnoldis Chapman, que acababa de ser contratado por los Yankees de Nueva York, que pagaron una enorme suma de dinero para contar con los servicios de un notable serpentinero relevista que es el lanzador más rápido en la historia béisbol, pues repetidamente ha lanzado la pelota a más de 160 kilómetros por hora.

Este idiota ha “celebrado” su contratación supermillonaria entrándole, en octubre pasado, a golpes a su novia, casi ahorcándola y sacando una pistola cargada, con la que disparó ocho veces. El Comisonado de la NFL, Rob Manfred, suspendió sin paga a Chapman durante los primeros 30 partidos de la temporada, o sea que al lanzador cubano le costará la “broma” la suma de 1,856,557 dólares, que serán deducidos de su saldo anual de 11,325,000 dólares. Chapman se disculpó profusamente y aceptó el castigo. A juicio de muchas personas, lo debieron haber suspendido todo un año sin goce de sueldo, pero los Yankees son los Yankees y nos le ha ido tan bien recientemente, así que es posible que el comisionado le tuvo lástima a los Bombarderos del Bronx y no los quiso castigar más de la cuenta por algo que no fue culpa de ellos.

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