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Andy Najar jugó con aliento de su familia

Por: HUGO NAVARRETE
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SAN SALVADOR. El futbolista del Anderlecth de Bélgica, Andy Najar, tuvo una inspiración extra durante el juego, donde la selección de Honduras igualó a dos goles, pues su familia que reside en Santa Cruz de Marcovia, Choluteca, asistieron al estadio Cuscatlán para verlo jugar.

Tíos, primos, y su abuela materna aprovecharon la oportunidad para ver al jugador desempeñarse en la selección nacional.

Entre los familiares más cercanos se encontraba en las gradas del coloso de Monserrat, su abuela, la señora María Consuelo Espinal, quien no escondió su alegría y orgullo por ver jugar a su nieto en el representativo de dicho país.

María Consuelo Espinal, de 73 años de edad, residente en la comunidad de Marcovia, la señora desde tempranas horas junto a su hijo y otros parientes asistió al estadio para presenciar el juego eliminatorio de su equipo.

“Ya estuvimos con Andy Najar en el hotel de la selección, es muy orgulloso para mí verlo jugar, él desde pequeño hizo su viaje a Estados Unidos donde se formó como futbolista gracias al apoyo de sus padres, mencionó.

Desde Santa Cruz de Marcovia, Choluteca, viajaron a San Salvador los parientes de Andy Najar.

Desde Santa Cruz de Marcovia, Choluteca, viajaron a San Salvador los parientes de Andy Najar.

“A mi nieto lo miro poco ahora, la última vez que lo miré jugar fue en San Pedro Sula, en un partido contra Paraguay, yo lo quiero mucho, pues casi yo lo crie en mi casa cuando su mamá se fue para Estados Unidos”.

La señora María dijo que la partida de Najar a Estados Unidos le causó mucha tristeza, pues estaba muy encariñada con su nieto y le daba pesar que se fuera tan pequeño por ese peligroso camino de la frontera.

“Andy se fue a Estados Unidos a la edad de 13 años, su madre le pagó a un coyote, el avión de Najar, primero se fue él, luego el papá, fue duro, él no se quería ir, tampoco yo quería que lo hiciera, pero su mamá ya había pagado al coyote”.

PEGADO CON LA PELOTA

La abuela del futbolista del club belga, recuerda que cuando Najar vivió en Marcovia tenía el campo de fútbol a la par de su casa, y eso ayudó para que desde pequeño demostrara su talento con la pelota.

“Él solo abría la puerta de mi casa y ya estaba en el campo de fútbol, solo se levantaba y lo primero que buscaba era ir a jugar al campo, creo que por eso ahora es bueno jugando”, manifiesta la abuela del futbolista.

OLIMPIA

Doña María Consuelo y su tío recuerdan que a Najar desde pequeño tuvo la oportunidad de jugar en el Olimpia, equipo donde entrenaba en las ligas menores y por la falta de oportunidades no se que quedó con los melenudos.

“Él viajaba dos veces por semana a la capital para entrenar en las inferiores de Olimpia, pero ahí no le apararon bola y terminó yéndose, y allá si le ayudaron”.

SELECCIÓN

La abuela de Najar es muy respetuosa al manifestar que no le consultó el conflicto, y ese mismo año pasó a Motagua.

“Es muy buen jugador, casi no habla por su forma tímida, pero si no vino sus razones tuvo, así que respetamos mucho eso, yo solo dije qué le pasa a Andy, será que algo le molestó, pero hasta ahí”.

La septuagenaria concluyó manifestando que no podrá asistir al juego del martes en San Pedro Sula, porque ese día la operan de un ojo en Tegucigalpa, y que le gustaría ver a su nieto jugando en el país y en especial en el equipo Olimpia.

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