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De Todo Un Poco

Futbolistas que no juegan por su religión

Existen ocasiones donde la religión “interfiere” en actividades de la vida cotidiana, como en el caso del trabajo. Y el fútbol no está exento, con una historia particular que se vive en Brasil y que involucra a Vítor, arquero de Londrina, club recientemente ascendido a la Serie B.

Este jugador, héroe en el histórico logro del club paranaense, pertenece a la Iglesia Adventista del Séptimo Día. Y, como parte de esta religión, que toma los sábados como día de descanso, no podrá estar presente en el campo de juego y es la fecha donde habitualmente se juega la segunda categoría.

De acuerdo a la filosofía de los adventistas, Dios creó el mundo en seis días y descansó el séptimo, que atribuyen al sábado, en el cual no realizan actividades. Esta situación mantiene en debate al club y la opción más fuerte es mantenerlo como titular cuando los duelos sean otro día, mientras que el sábado atajaría su suplente, Marcelo Rangel.

OTROS CASOS EN EL MUNDO
Un histórico argentino también profesaba la religión adventista: Carlos Roa, héroe en la serie de penales ante Inglaterra en el Mundial 98, estaba en la cima de su carrera en Mallorca cuando tuvo la chance de pasar a Manchester United, pero se inclinó por la fe. Y si bien luego volvió al fútbol, nunca fue el mismo y una enfermedad terminó con su carrera.

También en España, Dudu Aouate sufrió problemas y recibió críticas de parte de políticos israelíes por haber jugado durante Yom Kippur, celebración judía donde está prohibida la actividad. Eso le valió que se pida removerlo de la selección de Israel; cuatro años más tarde, como un partido ante Osasuna comenzaba 18 minutos antes del fin de su día de ayuno, Mallorca aceptó no incluirlo.

Kanouté, exgoleador de Sevilla y reconocido activista musulmán, tapaba el patrocinio de la camiseta por ser un sitio de apuestas, algo prohibido para el Islam. Papis Cissé también tuvo problemas con un auspiciante, pero por tratarse de una empresa que mantenía relaciones con un arzobispo anglicano que criticaba a los musulmanes.

El Islam es motivo de conflicto también en Turquía, uno de los países con mayor cantidad de futbolistas de esa religión, que entran en conflicto con los entrenadores occidentales en cada Ramadán, donde deben hacer ayuno y orar hacia La Meca.

Existen casos menos usuales: Lee Young Pyo, coreano que se había convertido recientemente al cristianismo en 2006, rechazó salir de Tottenham porque “Dios me dijo que no me traslade a Roma”; por su parte, el histórico zaguero nigeriano Taribo West, llegó a decir que debía jugar porque soñó que Dios le daba un don para el siguiente partido, a lo que Marcelo Lippi respondió que “es extraño, a mí no me dijo nada” y lo dejó en el banco. El defensor de las trenzas hoy es pastor pentecostal en Milan. (Yahoo deportes)

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