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El 'Silk Way', la competencia que incomoda al dominio mundial del Dakar

La Rioja (Argentina) (EFE).- Los 38 años de vida del Rally Dakar en 28 países distintos transforman a esta competencia de aventura en una marca registrada que inicia el calendario internacional deportivo cada año.

Sin embargo, la irrupción para este 2016 del ‘Silk Way’, una competencia que unirá Moscú y Pekín, genera una sensación de incomodidad extrema.

La historia de este ‘Silk Way’ tiene sus orígenes en el propio Dakar, ya que entre 2009 y 2011 esta competencia nació como uno de los tantas Series que organiza la empresa Amaury Sports Organization (ASO) en el mundo.

Con Rusia como gran mercado, este evento en territorio euroasiático formó parte de la gran familia Dakar Series que también incluyó el Rally de Centroeuropa (2008), PAX Rally (2008), Desafío Litoral (2012), Desafío Inca (2013/14), Desafío Ruta 40 (2010/15), Desafío Guaraní (2014/15), y el recientemente anunciado para 2017, Merzouga Rally en el regreso a África.

Sin embargo, luego del ‘divorcio’ del ‘Silk Way’ con ASO, y tras dos ediciones en 2012 y 2013, esta competencia anunció un relanzamiento estelar para este año uniendo Moscú y Pekín, con el potencial de dos de las economías más importantes del mundo reunidas en un mismo trazado, que se realizará en 15 etapas entre el 8 y 24 de julio.

“Es una competencia nueva, con un gran potencial económico que pretende instalarse en el calendario. Sin embargo, el Dakar tiene tradición, historia, un equipo de trabajo que ha demostrado eficiencia y una fiabilidad tanto para competidores como público que no se adquiere con dinero”, le comentaron a EFE desde la organización.

Esas fueron las pocas palabras sobre el regreso oficial del ‘Silk Way’, ya que una de las consignas antes de comenzar esta octava edición sudamericana fue evitar cualquier tipo de referencia.

El éxodo de algunas personas con historia y trayectoria en ASO a la nueva estructura rusa, como Frederic Lequien, Luc Alphand y Chris Rodrigo, también supone un ‘duro golpe al ego’, ya que aportarán en su nuevo trabajo el ‘know how’ adquirido en el Dakar.

A diferencia de la carrera de origen francés que contiene a cuatro categorías (motos, quads, coches y camiones), el ‘Silk Way’ es una competencia reservada sólo para coches y camiones, en una inscripción que ya está en marcha.

Las principales marcas de autos como Mini, Peugeot, Toyota y Ford, y de camiones Kamaz, Iveco y Maz ya han manifestado un interés en participar en la competencia euroasiática, dirigida por Vladimir Chagin, que el año pasado ya realizó tres presentaciones del evento en París, Moscú y Pekín.

“Será una nueva fecha interesante en el calendario con dos mercados tan atractivos y grandes como Rusia y China”, le confiaron a EFE desde uno de los equipos de punta, mientras que otro agregó: “Nos permitirá realizar un test a los modelos en carrera para el gran objetivo del año que seguirá siendo el Dakar 2017”.

Este evento marcará a escala lo que sucedió en 2008 con el ‘África Race’, organizado por Hubert Auriol, que desde la partida del Dakar del continente mantiene una fecha de competencia, que tiene un especial interés en el aspecto ecológico.

Con ocho ediciones, la ‘África Race’ reúne todos los años a profesionales y amateurs en los territorios de Marruecos, Mauritania y Senegal, en viejos trazados tantas veces utilizados por el Dakar.

El legendario Dakar mantiene su aura e historia única, pero se siente cada vez más incómodo con estas nuevas competencias que amenazan su dominio absoluto de las carreras de aventura a nivel global. EFE

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