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De Todo Un Poco

En el país de Maradona y Messi el fútbol también se juega con hoyos de golf

La pasión es la misma, la pelota también, pero no hay árbitro para discutir ni penales para sufrir, el ‘footgolf’ es un híbrido entre el fútbol y el golf que hasta tiene su Mundial y un lugar en Argentina, cuna de Maradona y Messi.

Sin gambetas prodigiosas o roce físico, este novedoso deporte se sustenta en la potencia y puntería del jugador, que a fuerza de puntapiés, debe completar los hoyos con la menor cantidad de ‘golpes’… de botín.

Aunque en Argentina comenzó a practicarse en 2010, la convocatoria fue tanta que obligó a conformar una liga profesional de ‘footgolfistas’ el año pasado.

Con torneos locales y una copa nacional, los jugadores son valorados en ranking de hándicap y en cada competencia hay bolsa para el ganador.

Tanto creció en tan poco tiempo que el país mereció organizar este año el segundo Mundial de Footgolf, el primero en la futbolera Sudamérica.

– Génesis –
Nacido en Holanda en 2009, el debut mundialista tuvo a Hungría como sede en 2012 y al húngaro Bela Lengyel como campeón, aunque en esa primera Copa sólo participaron 77 footgolfistas de ocho países.

Tres años después el crecimiento fue exponencial.

Argentina-2016 convocó a 230 jugadores de 26 países en un fixture individual y por equipos con un recorrido de 18 hoyos en el que cada jugador trae consigo su propio balón, de las mismas dimensiones que una pelota de fútbol tradicional.

“Las expectativas fueron ampliamente superadas, fue el primer torneo que se juega con tribunas y estuvieron llenas”, dijo a la prensa Javier De Ancizar, titular de la Asociación Argentina de Footgolf (AAF).

La sede fue el exclusivo Pilar Golf Club, en una zona de barrios cerrados y glamour de la periferia norte de Buenos Aires.
En esta edición sólo hubo categoría masculina, aunque las mujeres también practican footgolf y tienen sus propias ligas.

– Argentina campeón –
Si algo faltaba para abonar el orgullo futbolero de los argentinos es la coronación de su compatriota Christian Otero como campeón mundial-2016 en la Copa que se disputó del 5 de enero hasta este domingo.

“Tenía que ganar, sentí mucha presión y estoy muy contento. Este deporte es increíble, hay pocos que puedan tener un marco tan lindo” dijo con el telón verde del Golf Pilar Club.

Un buen jugador de footgolf “tiene que tener cabeza, buena pegada y frialdad porque en esto cometés muchos errores y lo importante es el levantarte rápido”, explica el flamante campeón.

El mexicano Enrique Reyes, un exfutbolista de primera división y aficionado al golf, fue el subcampeón.

“No sabía qué esperar, fue mi primer torneo internacional, vine a ver y después del primer día que tuve menos tres, sentí que podía hacerlo mejor. Espero que crezca más en México, es el deporte que más me gusta”, dijo.

– Fútbol con etiqueta –
Para toda competición oficial, el jugador debe despojarse de la faceta más plebeya del fútbol y adoptar el ‘dress code’ que incluye pantalones cortos, coloridas medias y la gorra blanca, símbolo ineludible de todo golfista.

También dejar de lado los tradicionales botines por un calzado deportivo más apropiado a este deporte, que no requiere ni veloces carreras ni abruptos cambios de ritmo.

Pero el que piense que la falta de pases, cabezazos imposibles o goles de ‘palomita’ le restan atractivo, está equivocado.

Hacer ‘hoyo’ con una pelota de fútbol en un ‘cup’ de 53 centímetros de diámetro no es tarea sencilla.

Como peculiaridad este deporte lleva a su hinchada a la primera fila de cada jugada en un campo de juego de varias hectáreas con pendientes, lagos y trampas de arena.

La preparación física es igual de importante, aunque la edad y algunos kilos de más no dejan a nadie fuera de la competición.
Sin embargo la mayoría de los ‘golpes’ están basados en la potencia en la que los footgolfistas deben aproximar el balón al ‘cup’ distante hasta 200 metros del kick-off, un esfuerzo que rara vez requiere un futbolista.

“Es un deporte muy nuevo y no es profesional, es difícil medir el nivel por la disparidad de desarrollo en cada país”, explica De Ancizar.

Sin embargo, la calidad de juego tuvo un salto desde Hungría-2012.
“Para participar en esta edición los jugadores tuvieron que clasificar dentro de cada país” algo que no había hecho falta para el Mundial anterior, señala De Ancizar sobre el crecimiento del novel deporte.

Satisfecho y feliz por el resultado, asegura que el footgolf tiene “un potencial altísimo” en el país sudamericano. “Esperamos que siga creciendo con el plus de tener al campeón del mundo”. AFP

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