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¡Caiga quien caiga!

Si alguien pensó que con la detención de parte de dirigentes de FIFA en Zúrich, el escándalo de corrupción había terminado, cayó en un error tan grande como la mancha que tiñe al órgano rector del fútbol.

Cuántas veces hemos visto que un equipo de fútbol trata de sacar ventaja deportiva apelando a recursos extradeportivos. Al parecer a los dirigentes de FIFA, CONCACAF Y CONMEBOL, se les agotó el tiempo de un partido que venían ganando con artimañas y ahora están perdiendo por goleada. El árbitro del encuentro (La Fiscalía de EE UU) ya les repartió tarjetas rojas y amarillas.

La justicia norteamericana fue quien asumió el control de este encuentro y nos sorprende día a día con su investigación para desmontar el enriquecimiento ilícito de varios dirigentes.

“La traición a la confianza es intolerable. La escala de corrupción es inadmisible”, dijo Loretta Lynch, la fiscal de Estados Unidos que recordó que la red corrupta del fútbol se prolongó durante años y en varios países del mundo. En estas acusaciones de los “gringos” fueron salpicados los dirigentes hondureños Alfredo Hawit y Rafael Leonardo Callejas, quienes se salvaron en la primera “cacería” que hizo el FBI en plenos congresos de FIFA en Zúrich.

Para que cayeran todos los que están involucrados hubo varios “sapos” que a cambio de que les rebajaran la condena comenzaron a “cantar” de cómo y quiénes recibieron los dineros del fútbol. Las traiciones van y vienen, y existe la preocupación entre los que aún no caen, porque tarde o temprano pasarán por la vergüenza de ser señalados de corruptos. Prácticamente no se salva nadie del extenso e implacable brazo de la ley, y queda demostrada la célebre frase de que con estos escándalos es caiga quien caiga.

Por: Marcial TORRES XATRUCH
@marcialxatruch

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