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Bla Bla

Se equivocaron Vázquez y Vargas

Rudy Urbina
@chavelachaparro

La violencia tiene muchas formas y no solo se ejerce lanzando un puñetazo, como suele pensarse erróneamente. A los amigos se les dice la verdad, por su bien, por ello esta columna va dirigida a personas a quienes admiro y aprecio como Diego Vázquez y Héctor Vargas.

Y créanme que me resulta difícil escribir este Bla Bla, porque ambos son buenos amigos desde mucho antes de ser periodista, debido a la buena relación que tienen con mi hermano y mi padre José de la Paz, pero confío en que ellos sabrán entender; sino, ni modo, ya habrá tiempo para hacer las paces.

El hecho que hayan estado a punto de irse a las trompadas deja su imagen por el piso, muchachos. Ambos son “calentones”, es normal, pero recuerden que ya no viven en Argentina sino en Honduras, el país más violento del planeta.

Su ejemplo lo vieron miles de niños por televisión y en el estadio, además de los “descerebrados” de las barras, quienes buscan cualquier excusa para matarse en entre sí. Muestra de ello es que a la salida del juego una persona fue golpeada casi hasta la muerte.

Otra forma de violencia es la verbal y aquí voy a culpar también a quienes manejan las redes sociales de Motagua, porque no puede ser que reproduzcan en el Twitter oficial del club la frase: “Héctor Vargas NO EXISTE”. Es una irresponsabilidad y una falta de ética. Eso no debe pasar en los clubes grandes de otros países.

¿Es tan difícil entender que todo eso genera violencia dentro y fuera de la cancha? La responsabilidad que tienen es muy grande, porque son miles de ojos los que están pendientes de su comportamiento. Si están calientes mejor brinden declaraciones cuando se les pase; la prensa y la afición entenderán. No se quieran hacer los vivos ni los guapos. Ustedes saben lo que quiero decirles en buen “idioma rioplatense”.

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