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De futbolista a pastor de almas: “Pancho” González

La vida da vueltas y Dios creador marca los caminos del ser humano, muchas personas que viven sin preocupaciones y objetivos claros, no se dan cuenta de las grandes maravillas que pueden hacer al vivir en gracia del Altísimo.

Exfutbolistas como el recordado Francisco “Pancho” González, tardó un buen tiempo en enterarse que el fútbol es un deporte maravilloso para practicarlo, pero que no era todo en su vida, ya que la parte espiritual no estaba consolidada a pesar de las manifestaciones de Dios.

Tardó un buen tiempo en entenderlo y hoy orgullosamente en esta entrevista, acepta que ahora vive mejor, aunque no olvida sus momentos inolvidables en el fútbol, especialmente a sus excompañeros, rivales, entrenadores, dirigentes, árbitros periodistas y aficionados con quienes compartió una carrera exitosa de 16 años en clubes como Olimpia, Universidad, Atlético Morazán, Juventud Morazánica, Motagua y Curacao.

¿Quién es “Pancho” González?
Un siervo de Dios que jugó fútbol en mi país, tengo 5 hijos y 42 años de matrimonio con mi esposa, además de 8 nietos, todos vivimos en Estados Unidos. Regresó al país después de 24 años, doy gracias a Dios de estar aquí, ya días quería volver, incluso, no pude estar en el sepelio de mis padres porque no tenía los papeles legales. Vengo de una familia pobre; me llevaba con los lustrabotas del parque Central, es una satisfacción verlos después de tantos años. Yo inicié jugando en el Club Cóndor, un equipo que nace en Casamata y que luego pasa al Reparto, logramos ser campeones juveniles allí compartí con el portero Francisco Zelaya Pastrana.

“Pancho” González cambió el fútbol y la vida más relajada para predicar la palabra de Dios.

“Pancho” González cambió el fútbol y la vida más relajada para predicar la palabra de Dios.

Para alegría nuestra, todavía existe el equipo en liga burocrática. Hablé con “Tonín” Mendoza y Ricardo Taylor para poder entrenar muchachos, tengo título de entrenador, quiero trabajar con ellos un par de horas y además darles consejos antes y no después que ya están complicados. Tomé un curso que impartió Flavio Ortega, pero si necesito estudiar o actualizarme lo hago para venir a hacer esa labor social.

¿Qué es de su vida actualmente?
Doy agracias a Dios porque me cambió la vida, somos pastores, estoy encargado de un ministerio internacional, la Siembra en Miami, Florida, tenemos iglesias en Honduras, Guatemala y Nicaragua, donde colaboramos con muchos hermanos. Ahora estamos dedicados a llevar el mensaje de salvación de Jesucristo.

Estoy en la Iglesia desde el año 2000, pero fue en 1979, estando en el Atlético Fusep que tuve el primer contacto con el Señor, no hice caso, no obedecía, fui como el profeta Jonás, que Dios me llamó pero no entendía el mensaje.

En ese tiempo fui una persona inestable, pero Dios siguió insistiendo hasta que por 1995 me hace un llamado nuevo para cambiar nuestra vida y allí tomamos la determinación de seguirlo. Le agradezco al Señor todo lo que he vivido, ser un futbolista profesional, tenía un propósito, me cuidó y me guardó todo este tiempo, porque a pesar de cometer muchos errores, estoy de pie todavía. Hoy le puedo decir a aquellas personas que les ofendí, que me disculpen, doy gracias a la afición porque me aceptaron tal como era.

Disfrutó mucho sus dos etapas en el Olimpia, su gran recuerdo frente al América de México.

Disfrutó mucho sus dos etapas en el Olimpia, su gran recuerdo frente al América de México.

¿Cambiaría algo de su vida anterior?
Quizá el no seguir el camino del Señor, desde que le conocí, pero si le agradezco el tiempo en el fútbol, me dio la habilidad, una época donde pude compartir con jugadores extraordinarios de aquel tiempo. Y es que la vida del futbolista no es nada fácil aquí, la fama lo obligaba a otras cosas que no agradan a él, doy gracias a Dios, porque fue creando una base espiritual, tenía un propósito claro en mi vida, me rescató de muchas cosas que estaban dañando a nivel familiar.

¿Cómo llegó al fútbol?
Mi inicié en 1972 con el Olimpia, tuve el honor de alternar con futbolistas como “Tonín” Mendoza, “Toncontín” Ferrera, “Mon” Paz, Jorge Urquía, Jorge Bran, “Juanín” Lanza, “Shinola” Matamoros, entre otros.

Pasé cuatro temporadas con ellos hasta que fui cedido a la Universidad, en una época de altibajos en mi vida, hasta que llegó mi madurez en el Atlético Morazán.

¿Qué le afectó en el Olimpia?
La inexperiencia, aunque Diógenes Cruz me nombró el novato del año, fue una situación de saber captar las cosas, los cambios de entrenadores como el chileno Claudio Ramírez Banda me afectó mucho, no le gustaba tener jugadores jóvenes, por ello salimos del club junto a Mario Mairena y Dagoberto Espinal, estábamos en proceso de formación, sin embargo todo fue para bien, porque llegamos a otros clubes a tener entrenadores de experiencia como Alfonso Uclés, quienes nos ubicaron en el propósito para jugar fútbol.

Con grandes jugadores alternó en los “facilitos” de la Curacao en Liga Nacional en 1988.

Con grandes jugadores alternó en los “facilitos” de la Curacao en Liga Nacional en 1988.

En mi caso me puso en una posición donde pude explotar mejor mis condiciones, el tener a maestros que nos enseñaron a mejorar y el buen fútbol, entre ellos, Carlos Padilla, Mario Griffin, “Chelato” Uclés y el propio “Foncho”.

Su gran despegue, ¿en Atlético Morazán?
Allí ya estaba madurando como persona, tenía 26 años y era el capitán del equipo, llegamos en 1979 y el entrenador era don Carlos Padilla, esa temporada nos fuimos invictos a Liga Nacional, teníamos jugadores de gran calidad y experiencia como Mariano Godoy, Moncada, “Yuyuga” Flores y otros, formando un equipo sólido.

Ya en Liga Nacional se reforzó el equipo con jugadores de experiencia como “Tanayo” Ortega, “Chele” Barahona, Luis Cruz, René Enamorado, “Toño” Obando, los chilenos Arrastoa y Tapia, logrando un inolvidable subcampeonato, lo perdimos por una decisión equivocada de jugar en San Pedro Sula el primer partido, pero fue meritorio para un equipo que tenía dos años en la Liga Nacional.

¿Por qué se fueron a la “caldera del diablo”?
El viaje a El Progreso fue por situaciones de las Fuerzas Armadas, patrocinador del equipo, los dirigentes como el coronel Amílcar Zelaya decide llevarlo allá, donde vivimos una experiencia especial, el pueblo, la gente humilde mantuvo al club, ya que nos llevaban comida a la sede, si no es así el equipo desciende, quiero agradecerles hoy tantos años después a los progreseños. Después de El Progreso el equipo fue vendido al Sula, no tengo idea de las causas.

Ascendió dos veces ¿cuál de los dos disfrutó más?
Disfruté más el de la Curacao, habían pasado 10 años desde que buscaban el objetivo y siempre se quedaban a un paso del mismo, pero en 1987 con Mario “Chino” Sandoval lo conseguimos, fue algo sufrido en la última fecha.Yo en ese tiempo tenía 34 años, quizá fue un logro de despedida, ya que en Liga Nacional solamente jugué un año con ellos, ya que después de una derrota ante Olimpia, 3-1, me calaron hondo los comentarios de Diógenes Cruz sobre mi actuación, allí entendí que era el momento del adiós.

Al cierre de su carrera ayudó a la Curacao a cumplir el sueño imposible del ascenso, siendo su gran capitán.

Al cierre de su carrera ayudó a la Curacao a cumplir el sueño imposible del ascenso, siendo su gran capitán.

¿El mejor equipo en el que jugó?
Olimpia, desde 1982 reforzaba al equipo en torneos de Concacaf, eso era satisfactorio, representar al país a nivel internacional y en 1985 ya como parte del club en mi retorno, fui parte del elenco que eliminó al América de México en la Corregidora de Querétaro. Habíamos empatado en Tegucigalpa 2-2, donde tuve la dicha de hacer un gol, mientras el otro lo hizo Juan Flores, eso nos ponía cuesta arriba, pero Olimpia siempre ha tenido casta dentro y fuera del país.

Fuimos a México por la hazaña, había mucho nerviosismo, pero Amílcar Lanza, quien nos reforzó hizo el gol en los primeros minutos, pero gracias a Dios aguantamos a un América lleno de figuras Héctor Celada, Ricardo Peláez, “Ruso” Brailowsky, Cristóbal Ortega, entre otros.

Ese Olimpia lo dirigía “Calistrín” Suazo, aunque antes estuvo “Mon” Rodríguez.

¿Por qué Rubén Guifarro lo sacó de un superclásico en los primeros minutos?
Ese año jugué para Motagua, llegué al súper clásico agripado, Guifarro me preguntó que si podía jugar, le dije que sí, pero vino el cambio repentino, no lo niego salí muy molesto, no habíamos ni calentado, por eso me retiré, agradezco a la institución pero me sentí mal y el mismo Guifarro lo sintió, fue muy paciente, no me dijo nada, son cosas del fútbol.

¿Con que jugador se entendió mejor?
Con Moisés “Tanque” Velásquez, todas las metía, estaba en el momento oportuno, quedaba una bola suelta e iba para la red, hicimos muchas paredes que terminaron en gol, con otros atacantes era más difícil.

¿Integró selecciones?
Solamente fui preseleccionado en 1981, pero el profe Chelato me dijo en el hotel San Pedro que mi defecto era que no le pegaba de largo y que él necesitaba de ese tipo de jugadores en la Selección. Yo siempre agradecí esa sinceridad del profe, ya que no podía cambiar mi estilo de llegar hasta el área con balón dominado y rematar en corto, al final tuvo la razón la selección con pegadores como Salvador Bernárdez, Javier Toledo, “Macho” Figueroa llegaron al mundial.

¿Y de los árbitros que recuerda?
Todos los recuerdos son positivos, recuerdo con cariño a Manuel Andino Pinel y “Chulampín” Cedillos, él último siempre decía que no había visto nada…
Nunca fui expulsado, no tenía problemas con ellos, no me ocupaba de los, silbantes, sino producir fútbol para mi equipo.

Del fútbol actual de Honduras, ¿qué opina?
En el fútbol hondureño veo una particularidad, se recupera mucho el balón pero la pierden con mucha facilidad, es un mal que se debe erradicar, en mi época era un pecado perder la chibola, al medio tiempo o al final del juego, uno tenía un problema serio, porque le llamaban la atención.

Por: Geovanni Gómez
@geovannygo

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