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Fútbol Nacional

¿Atole con el dedo?

Andy Najar quizá el mejor embajador de Honduras en el extranjero y pieza vital del seleccionado nacional, renunció a una eventual convocatoria, aduciendo un bajo nivel y problemas familiares, una excusa más falsa que un “billete de a tres”, tomando en consideración que sigue siendo la principal figura del Anderlecht de la primera división de Bélgica.

Como dicen en mi pueblo, “A otro perro con ese hueso”, en una carta enviada ayer a los medios de comunicación y a las redes sociales, la principal opción catracha intenta darnos “atole con el dedo”, con un inadmisible pretexto, cuando a la vista está, que sus “incomodidades” inician desde la era Pinto.

En su misiva explica textualmente: “La razón de mi ausencia en los partidos es por motivos personales, al cual no quisiera entrar en detalle, les pido a los aficionados y a los medios de comunicación su comprensión, estoy pasando por problemas familiares que necesitan mi tiempo y atención”.

Sin el ánimo de polemizar, mucho menos de echarle más leña al fuego, la excusa de Najar es poco “digerible”, comenzando porque su “bajo nivel” no le pasa factura en una liga mucho más exigente y competitiva como lo es en Bélgica.

Dicen las malas lenguas que las “diferencias” entre futbolista-entrenador, comenzó días previos a la fatídica y tenebrosa presentación en la Copa Oro, donde Najar sumado a otros futbolistas, reclamaron la forma de trabajar del colombiano, ya que después de las “yuqueadas” de los microciclos, algunos llegan a sus clubes con sendas lesiones y “convencidos” a no volver al seleccionado nacional.

No voy a discutir el profesionalismo de Pinto, mucho menos criticar su forma de imponer disciplina durante las concentraciones, pero siento que si dejara a un lado por un momento su arrogancia y se involucrara a conocer el aspecto anímico del futbolista, evitaría una eventual “desbandada” de cara a las próximas eliminatorias.

Por: Cesar Rosales
@cesarcafu

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