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¿Me pongo la camisa negra?

Por: César Rosales
@cesarcafu

La lógica indica que cuando un árbitro pasa inadvertido durante un compromiso de fútbol, es que su trabajo fue aceptable, ya que no influyó ni a favor ni en contra de los bandos en disputa, sin embargo en nuestro país, estos se aferran al ridículo y con descabelladas decisiones continúan ahuyentando al público de los estadios.

Sucedió el domingo anterior en el juego entre Olimpia y Real España, la cuarteta arbitral comandada por el “matemático” Said Martínez, retrasó el compromiso por más de 15 minutos, ¿la razón? Únicamente porque Noel Valladares usaba un color de camisa similar al de los tocapitos.

La inseguridad en la capital, la falta de transporte público y la delincuencia en los alrededores, pasó a un segundo plano para estos personajes, ya que les valió “chancleta” faltarle el respeto al publicó, y como de costumbre el choque inició con varios minutos de retraso.

El juego del domingo dirigido por Said Martínez, considerado como uno de los mejores, volvió a evidenciar el mal manejo que tienen las ternas para solucionar algunas situaciones sencillas, Noel Valladares jugaría con una camisa verde, parecida a la de los jueces y le ordenaron cambiarla porque la que llevaba podría confundirse con la de ellos.

Lo paradójico del asunto es que después de una pasadita por el sanitario, otra por el espejo y de mandar algunos WhatsApp, el portero Valladares regresó del camerino con una camisa azul más parecida a la de los jueces, sin que nadie (de la terna) dijera nada, dejándolos en ridículo, ya que a estos no les quedó otra más que dar por iniciado el compromiso.

Evidenciando así la falta de carácter y seriedad o en su defecto, su alto grado de daltonismo, un defecto genético que ocasiona dificultad para distinguir los colores, padecimiento que vienen mostrando el resto de los silbantes en las diferentes plazas del país.

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