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De Todo Un Poco

Llenan de excrementos humanos los hoyos de un campo de golf

El golf siempre ha tenido fama de ser un deporte elitista y refinado, propio de gentlemen y demás gente de modales exquisitos. Sin embargo, bajo algunas circunstancias también puede convertirse en algo sucio y maloliente. Bien lo saben en Stavanger, al suroeste de Noruega, donde su campo local lleva ya una década siendo víctima de una de las formas más desagradables de vandalismo.

Según informa la prensa local, una persona ha adquirido la extraña costumbre de acceder al campo a primera hora de la mañana, cuando todavía no ha llegado el personal de seguridad, y hacer de vientre utilizando como letrina los agujeros del green.

Tanto su identidad como los motivos que pudiera tener para semejante hábito se desconocen por completo.

Se especula con que podría ser alguna persona con algún tipo de trastorno mental que le hubiera generado un odio irracional por el golf. Sólo se sabe que se acerca al lugar en bicicleta, porque se han encontrado huellas de las ruedas, y en cuanto deja su regalo se va por donde ha venido.

Los responsables de las instalaciones, ante la imposibilidad de localizarle, han intentado adoptar todo tipo de medidas disuasorias para evitar que sus clientes se encuentren con los excrementos al ir a jugar sus partidas. Llegaron a instalar unos focos de gran potencia alumbrando la zona, con sensores de presencia incluidos, para que se sintiera intimidado y fuera más fácil detectarle y detenerle.

Pero el astuto y descompuesto asaltante fue capaz de trepar a un árbol para cortar los cables, desmontar las lámparas y desmantelar por completo el sistema.

Lamentablemente, las autoridades locales no han concedido el permiso para instalar una red de cámaras de seguridad.

El invasor de intestino ligero lleva causando estragos desde 2005, por lo que los jardineros del recinto incluso han podido determinar una serie de pautas de comportamiento. Aunque el producto de sus digestiones puede encontrarse en cualquier lugar del campo, sus lugares favoritos son los hoyos 3 y 4.

Han observado también un posible cambio en la dieta, ya que de un material consistente en los primeros años se ha pasado a heces blandas y dispersas, posiblemente resultado del consumo de un laxante. Además, por el calibre y la abundancia, se cree que el creador de tan singulares obras es un hombre, porque “son demasiado grandes para proceder de una dama”.

Las investigaciones indican otros dos datos que pueden ser relevantes de cara a la identificación del sujeto. El primero es que el “terrorista fecal” se toma su tarea muy en serio, como si fuera un trabajo de oficina: sus deposiciones se encuentran habitualmente de lunes a viernes, jamás en fin de semana.

Por otra parte, no se trata de alguien que improvise y descuide su aseo personal, como atestiguan los trozos de papel higiénico que suelen aparecer cerca de los residuos.

Steinar Fløisvik, director ejecutivo del campo, se toma el asunto con humor. De momento, lo máximo que puede hacer es asegurarse de que el césped queda limpio antes de que lleguen los primeros jugadores. Así, al menos, se evita la posibilidad de que algún golfista encuentre algo más que la pelota cuando consiga introducirla en el hoy y vaya a recogerla. (Tomado de Yahoo).

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