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¿Dónde están? ¿Qué hacen?

Jorge Alberto Solís
un “furioso” beisbolista

El deporte se hereda y se lleva en la sangre y de esos casos hemos conocido muchos en nuestro deporte hondureño, uno de ellos es el doctor Jorge Alberto Solís Paz, hijo del recordado futbolista y softbolista Alberto “Furia” Solís (QDDG), leyenda del Club Olimpia, ganador del Primer Centroamericano y México disputado en Alajuela, Costa Rica en 1959. Jorge le siguió los pasos a su padre pero no tanto en fútbol, aunque en el instituto San Miguel fue seleccionado de este deporte y del baloncesto, pero paralelamente era un destacado pelotero de Liga Menor, e incluso dio el salto al béisbol mayor con apenas 14 años, convirtiéndose en uno de los mejores bateadores de la Liga Catracha.

Hoy es un profesional en todo el sentido de la palabra, presta brillantes servicios en Copeco desde hace 10 años, como asesor en emergencias y desastres donde es una persona de bien ayudando aquellos compatriotas que sufren las inclemencias del clima.

¿Desde cuándo inició el interés por el deporte?
Desde niño acompañaba a mi padre a los campos de fútbol, softbol y béisbol y allí me fui haciendo deportista. Mi padre es uno de los inmortales del fútbol nacional, y como tal me ayudó mucho en la formación deportiva.

¿Qué recuerdos tiene de su padre?
Recuerdo muy poco cuando él jugaba para Olimpia, estaba muy pequeño, quizás el final de su carrera deportiva con el Motagua, jugó con ellos por la amistad que le unió a don Pedro Atala, de hecho fue entrenador durante un tiempo del club, en el año 1971 y 1972, no finalizó con ellos porque en ambas ocasiones se retiró por sus estudios universitarios. Como persona, padre, esposo y abuelo fue muy recta, cariñoso, en extremo disciplinado, leal a sus principios, eso los transmitió a sus hijos.

¿Heredó el apodo de su padre o tuvo otros?
Sí, claro que me decían también “Furia”, pero de igual manera cuando llegué al equipo de Liga Mayor de Béisbol de la FAH, los compañeros a los que yo veía jugar cuando era niño, me pusieron el “Kote”, “El Pibe”, por mi edad, ya que llegué a la edad de 14 años. Luego un señor periodista deportivo y exjugador de béisbol en su natal Nicaragua, don Gregg Moraga, me bautizó con el mote de “El Tornado” Solís.

Con el uniforme de su adorado FAH, ganó 12 campeonatos y fue un temible bateador de una época gloriosa de los aviadores.

Con el uniforme de su adorado FAH, ganó 12 campeonatos y fue un temible bateador de una época gloriosa de los aviadores.

¿Usted sabe de dónde viene el origen del apodo de su padre?
A mi padre quien le pone el apodo de “Furia” fue mi tío Orlando Solís, todas las tardes un grupo de amigos del barrio La Hoya y de La Guadalupe se reunían en el campo La Isla a jugar las bien llamadas “potras” de fútbol, resulta que cuando alguien golpeaba a mi papá o a uno de los de su equipo, él esperaba el momento para desquitárselas o le entraba a golpes al “infractor”, y en una de esas situaciones mi tío, quien participaba como árbitro del partido refirió: ¡ya les dije que no se metan con ese!….¡ese jodido es una “furia”!…y de ahí sale ese apodo.

¿Además del béisbol que otros deportes practicó?
Estuve en la Liga Nathanael López Fuentes de baloncesto con el equipo Loarque en 1974-75 y en 1979. Además participé en la Selección de Baloncesto del Instituto Salesiano San Miguel entre 1971 y 72. En secundaria en categoría 2da. 1976-77. Jugué también en la selección de fútbol del Instituto San Miguel entre 1974 y 1977 y practiqué softbol de 1991 al 2001.

¿O sea que su estadía con los salesianos también le ayuda a ser deportista? Allí jugué Baloncesto y fútbol, ya que cuando quisimos armar el equipo de béisbol, una vez practicando bateo pegué un batazo que rompí varias celosías de secundaria, hasta ahí llegamos, el padre Federico Marcos y el insigne salesiano Carlitos Nielsen nos convencieron “amigablemente” de dejar de practicar este bello deporte en las instalaciones del Colegio, ja ja ja.

¿Y en el béisbol como se inicia?
Mi padre en 1966 me lleva al campo del Birichiche de béisbol a practicar con el equipo mosquito que lo entrenaba don Armando “Tripica” Vásquez, luego paso en 1971 y 1972 al equipo Mets de la Embajada Americana, debido a que mi padre laboraba con ellos, y estos le solicitaron que jugara con el equipo que acababan de formar con los hijos del personal extranjero asignado en Honduras. En 1973 regreso a mi nido, la “Academia Orioles” de liga infantil, un año después paso en 1974 en liga Juvenil, nombrándome el deportista del año. Fue en 1975 que hago mi debut en la Liga Mayor.

¿Qué logros y hechos marca su trayectoria en ligas menores?
Estuve en una selección nacional en categoría infantil que asistió a un campeonato centroamericano en Chinandega, Nicaragua 1973, quedamos terceros. Don Armando “Tripica” Vásquez y mi padre me enseñaron a jugar todas las posiciones en el béisbol, incluyendo la banca… (jajaja). Desde niño siempre me caractericé por tener buena vista y fuerza para batear, eso me hizo ser respetado. Otro hecho que no olvido es que mi familia siempre estuvo conmigo en cada partido de liga menor, de hecho mi madre recién había traído al mundo a mi hermana menor, Summaya, tendría 1 año, eso no le impidió ir conmigo de viaje fuera del país.

¿Cómo fue su gran salto a la Liga Mayor con su adorada FAH?
Fue a los a los 14 años, me lleva al equipo, Guillermo “William” Cabrera, jugador de la FAH Con el equipo debuto en 1975 y termino con ellos en 1989. Realmente solo jugué con los aviadores, mi retiro se da porque me quisieron castigar por dos años por no querer participar en la selección en los Cuartos Juegos Deportivos Centroamericanos, debido a mi profesión.

¿Una trayectoria de muchos logros con los aviadores?
Gané 12 títulos a nivel local e igual cantidad a nivel nacional, dos títulos de campeones de Centroamérica, e igual sub-campeonatos Centroamericanos. Un título a nivel de selecciones de Centroamérica y un tercer lugar en el mundial de Argentina en 1977.

Jorge Solís y su misión de ayudar en Copeco a muchas personas que sufren las inclemencias del clima.

Jorge Solís y su misión de ayudar en Copeco a muchas personas que sufren las inclemencias del clima.

¿Sus mejores recuerdos de Liga Mayor?
El nivel era bastante fuerte, recuerdo a muchos peloteros de mucha calidad: Miguel Andrade, Antonio Cortes Ramírez, Guillermo “William” Cabrera, Gustavo Alvarado, Henry Rodríguez, Eduardo “Guayo” Vásquez, Rodolfo “El Burro” Babiera, Clemente Trujillo, Juan Morán, Moody Bodden, Rolando Arauz, Santos Galeas, Glenn Steer, Hernán Gómez hijo, Aarón Wood, Isaac Reed, “Galleta” Zelaya, Luis “Guicho” Fortín, Daniel “Pote” Sánchez…y muchísimos jugadores que no acabaría en nombrar y que le dieron honor y gloria al béisbol de Honduras.

¿Cuál fue el mejor equipo donde usted jugó?
En liga menor con la academia Orioles y en liga mayor con la FAH, recuerdo a grandes jugadores como Arnaldo Barahona, Henry Rodríguez, Edgardo Amaya, Gustavo Suazo, Juan “Támara” Girón, Hernán Gómez hijo, “El Tigre” Turcios, Antenor Rivas, Richard Buckley, Miguel Andrade, Antonio Cortés, William Cabrera, Guillermo Garay, Hildebrando Saldaña, Los Hermanos Roberto y Álvaro Hernández, Luis Vásquez, Carlos Vásquez, Carlos Ponce, Aarón Wood, Isaac Reed, Santos Galeas, Gedeón Galeas, Silverio Flores, Francisco Navas, Daniel “Pote” Sánchez, Raúl Ugarte, César Montoya, entre otros.

¿Y sus mejores managers quienes fueron?
Todos especiales, Armando “Tripica” Vásquez, Othy Galo, Luis “Meneo” Ramírez, Silvio Castellanos, Óscar “La Mona” Larios, Adolfo “Chofa” Díaz e Isidro “El Papi” Fabré.

¿Cuál fue su mejor partido?
Son varios, pero puedo nombrar el día que debuté en liga mayor contra el Medias Verdes, batié dos hits en tres turnos, uno contra Clemente Trujillo y el otro contra Juan Moran. Mi primer turno fue un fly pegado a la cerca del left field, y fue así porque se quebró el bate, ya que se bateaba con bate de madera, pienso que hubiera sido mi primer home run en liga mayor y en mi primer turno oficial al bate, pero no siempre sale como uno quiere.

¿Cuál fue el lanzador más complicado de batearle?
Me resultaba difícil batearle a Osman Benavides porque no tenía mucha velocidad en sus lanzamientos y era una bola que se sentía como pesada. De hecho fue al único lanzador al que solo 1 home run le conecte en toda mi carrera.

¿Y en el softbol como le fue?
Jugué softbol y dirigí también a varios equipos y selecciones. Participé 10 años y le perdí interés al softbol después del fallecimiento de mi padre, decidí que era tiempo de dedicárselo a mi esposa, mis hijos, a mi familia.

¿Sus hijos le siguen sus pasos en el deporte?
Tengo un hijastro, al que quiero como mi hijo, Miguel Mauricio, al que motivé a jugar béisbol, jugó en la organización Bravos en liga menor y Pilluelos en liga mayor, pero solo hizo la pretemporada, ya que iniciaba sus estudios superiores y le dio prioridad como debe ser. Mi hija Ligia Gabriela jugó baloncesto, ya no lo hace por su trabajo, mientras mis otras hijas Vivianne Carolina y Jessie Marie juegan Volibol, o sea que seguimos con el legado que nos dejó en la sangre mi Sr. Padre.

Por: Geovanni Gómez
@geovannygo

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