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Mi Tribuna: Da mucha pena

Por: Jacobo Goldstein

En días recientes, Alex Rodríguez ha llegado a los 3,000 imparables (hits), 670 jonrones y ha superado las 2,000 carreras impulsadas. Todo eso pese a que el año pasado estuvo suspendido por haber usado esteroides y estimulantes, además que en momentos recientes le han hecho dos operaciones de cadera. En pocos días, el 27 de julio él arribará a los 40 años de edad, con las mejores estadísticas de bateo que haya tenido jugador hispano alguno en las grandes ligas del béisbol, algo que fácilmente lo hubiese elevado a ingresar al Salón de la Fama, pero por usar drogas indebidas nunca alcanzará un espacio en ese recinto, a donde van a dar los grandes beisbolistas que han cumplido con las reglas del juego.

Por haber violado las reglas y usado sustancias vedadas para mejorar su rendimiento no han entrado al Salón de la Fama grandes toleteros como Barry Bonds, Mike McGwire, Sammy Sosa y otros notables bateadores y tampoco ingresará Roger Clemens, uno de los grandes lanzadores de todos los tiempos.

Me parte el alma ver como alguien tan capaz como “A-Rod”, el jugador mejor pagado de la historia haya defraudado a sus millones de seguidores, que aún continúan pujando por él, aunque saben que su nombre está manchado para siempre por su comportamiento fuera del terreno de juego.

De 1994 al 2000, siete años brillantes con el equipo de Seattle, tres años excelentes con los Llaneros de Texas y 12 espectaculares (menos el 2014) con los Yankees de NY, no le servirán a Rodríguez para su legado histórico. Nada valdrá las tres veces como Jugador Más Valioso de la Liga Americana ni las 14 veces que fue al Juego de las Estrellas, ni sus múltiples trofeos bateando y fildeando.

En pocas palabras, ¡qué desperdicio!

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