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En las ligas centroamericanas de fútbol, la pelota corre en estadios vacíos

Era un partido importante en El Salvador: la final del Torneo Clausura. Un día antes, promotoras regalaban boletos en bares por la compra de cervezas, pero ni eso evitó que se definiera ante un estadio vacío, una plaga que azota al fútbol en Centroamérica.

La final salvadoreña que Santa Tecla ganó 3-1 a Isidro Metapán se disputó el pasado 24 de mayo en el estadio Cuscatlán ante 6.152 aficionados, la sexta parte de la capacidad total de ese estadio.

“La escasa asistencia de público se ha vuelto como una enfermedad que no se cura y la realidad es que afecta económicamente a los equipos. Las taquillas son miserables”, advierte el presidente del club salvadoreño Pasaquina, Abilio Menjívar, cuyo equipo sufre la poca asistencia a sus partidos.

La sequía de aficionados en los estadios también la sufren las ligas de Guatemala, Honduras y Costa Rica, los otros países futboleros del istmo.

Según los expertos, no existe solo un factor que explica la situación que ahoga económicamente a los equipos de la región, desde los más tradicionales hasta los más chicos.

– Violencia que espanta –
Para el analista deportivo costarricense Harold Leandro, del sitio internet cronica.cr, una de las razones del fenómeno es la violencia que generan las barras.

“Hay problemas de violencia con las barras bravas que han alejado a la gente de los estadios. Es más cómodo quedarse en casa y ver el partido por televisión”, comentó Leandro. Los ejemplos abundan.

El pasado 17 de mayo dos miembros de la barra “Ultrafiel” del hondureño Olimpia murieron en un ataque a tiros perpetrado por supuestos integrantes de la barra “Revos” del club Motagua en Tegucigalpa.

En Costa Rica, un partido de 2014 fue suspendido cuando miembros de la barra del Alajuelense la emprendieron contra aficionados del Cartaginés, agrediendo incluso a mujeres y niños.

En la última final salvadoreña, la policía intervino ante desórdenes de aficionados en las gradas y detuvo a una docena de ellos.

En Guatemala los clásicos entre Municipal y Comunicaciones se disputaron el último torneo solo con aficionados del equipo sede y sin barras bravas, luego de la muerte de un hincha.

Tres de los cuatro países más futboleros de Centroamérica, (Guatemala, Honduras y El Salvador) tienen una fuerte presencia de violentas pandillas que penetran las barras braves del fútbol, lo que contribuye a espantar aficionados de los estadios.

– Taquillas en pocas manos –
En estos cuatro países donde el fútbol es rey, hay dos o tres equipos que logran atraer algo de aficionados, mientras que los demás se quedan con las migajas de las taquillas.

En Costa Rica, una liga con 12 equipos, en el último torneo de verano acudieron 358.289 aficionados que dejaron en taquilla 1,7 millones de dólares, aunque dos terceras partes de ese monto se lo repartieron Alajuelense y Saprissa.

La liga de Honduras atrajo en el torneo de clausura 2014-2015 a 212.329 aficionados que pagaron 612.315 dólares, con Olimpia, Motagua, Real España y Marathon como los más taquilleros.

La Primera División salvadoreña que con 10 equipos registró una asistencia de 155.083 aficionados en el último torneo de Clausura, con una taquilla de 751.986 dólares concentrada mayormente en FAS, Aguila y Alianza.

La liga guatemalteca no publica datos sobre asistencia a los partidos, pero estimaciones de la prensa indican que a los torneos acuden en promedio 100.000 aficionados y las taquillas globales rondan el millón de dólares.

Para el veterano periodista deportivo Carlos Aranzamendi, director de Deportes en Radio Monumental, una de las pocas emisoras que aún transmiten el fútbol salvadoreño, otro factor que aleja a los aficionados es el pobre espectáculo fútbolístico.

“De las entradas a los estadios los equipos no sobreviven, se ahogan”, dijo Aranzamendi a la AFP.

Para subsistir, los equipos recurren a patrocinios comerciales y derechos de transmisión por televisión.

El número de equipo en las ligas del istmo también resulta excesivo cuando se considera la población y la capacidad de producir jugadores de calidad.

Costa Rica con 4,5 millones de habitantes tiene 12 equipos de primera división, mientras que Brasil, con una población de 200 millones, tiene 20 equipos en su liga mayor.

Para hacer llegar a los aficionados a los estadios, algunos equipos recurren a promociones como ofrecer entradas a 2×1, regalar boletos a cambio de alguna compra o de una contribución voluntaria.

“Aún con esas regalías el fútbol centroamericano no llama la atención. Cada liga tiene su particularidad, aunque todas son opacadas por el brillo de otras como la española”, remarcó Aranzamendi.

En El Salvador un clásico español Barcelona-Real Madrid es capaz de hacer suspender los partidos de liga local, pues los aficionados prefieren ver ese partido en televisión que ir al estadio.(AFP)

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