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Más agrandados que los zapatos de un payaso

Por: César Rosales
@cesarcafu

El último ridículo realizado en el mundial sub-20 de Nueva Zelanda, va ser imborrable durante muchos años para la mayor parte de los hondureños, no tanto por la dolorosa eliminación, sino por la vergüenza que nos hizo pasar la Fenafuth al improvisar con técnicos acostumbrados al fracaso.

Pero la culpa no es del indio sino del que lo hace compadre, después del descomunal descalabro ante Fiji, algunos reconocidos entrenadores que por cierto, no son parte de la “argolla”, se declararon indignados, ya que a su juicio las selecciones menores ya tienen “matriculados” a estos técnicos que van de fracaso en fracaso con los diferentes combinados.

Más de alguno va salir en defensa del autor intelectual de esta nueva vergüenza, diciendo que es la pobre realidad de nuestro fútbol, pero lo que si no puedo digerir y mucho menos asimilar, es el trago amargo que me sirvió el combinado juvenil la noche del sábado, cuando la lógica indicaba que avanzábamos a la segunda ronda enfrentando al rival más débil de la competencia.

Pero no fue así, Jorge Jiménez, quiso recordarle al mundo entero que en Honduras somos el papá, la mamá o en su defecto, el “jefe de jefes” cuando en cuestión de ridículos se trata, nos regaló 90 minutos de pesadilla, con un equipo descoordinado, sin ideas ni dirección y con alto grado de arrogancia, puesto que venía de pasarle por encima a su similar de Uzbequistán.

Lo más triste del asunto es que con el “espejismo” mostrado en el primer duelo, los medios internacionales describieron las “bondades” de Honduras, algunos hasta compararon los tiros libres de Benavidez y Álvarez con los que en su momento ejecutaba Andrea Pirlo, David Beckham o Kaká… Pecado capital para los cipotes, tomando en consideración que se la “tragaron” y se sintieron con derecho a llegar al decisivo juego más “agrandados que los zapatos de un payaso”.

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