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Alcides Morales el portero “suicida” que cambió whisky y cerveza por La Biblia

ALIANZA, Valle. La historia de Alcides Morales tiene muchas formas de empezar a ser contada, podría comenzar por el hombre de 450 libras que cayó de una altura de más de 12 pies que se fracturó cuatro costillas, se perforó un pulmón y acabó con tres discos de la columna dañados.

O por el personaje al que cuando le empezaba a sudar la nariz, entendía que había que dejar de beber. O tal vez por el portero “suicida” al que Zacarías Arzú tenía que perseguir en cada sesión de entrenamiento de Motagua, con mertiolate y algodón en mano para intentar sanar las señales que quedaban después de cada “loca” intervención.

Sí, el mismo al que Salvador “Pólvora” Bernárdez le fracturó un dedo en un colectivo y que no le importó, simplemente se levantó, se aguantó el dolor y siguió adelante hasta cumplir su objetivo, ese día los suplentes le ganaron la partida a los titulares de aquel azul profundo campeón del 78.

Y si comenzamos relatando que cambió las cervezas y el whisky por la Biblia y que ahora construye una iglesia en su localidad, que antes les celebraba el día de las madres a las mujeres de La Playita, Alianza, Valle, con música de conjunto y que ahora planea hacerles una fiesta espiritual.

O mejor que le diagnosticaron como dengue una neumonía y que asegura que Dios lo volvió de la misma muerte. Pero no perdamos tiempo empecemos por el lugar donde arrancó la historia, el campo de La Playita, ahí muy cerca de donde se construyó una casa para vivir con la cercanía de donde empezó a forjar sus sueños de futbolista.

Parado ahí, a la orilla del antes engramado terreno de juego, ahora un tierrero, su mirada recorre los alrededores del lugar, a pesar del paso del tiempo la nostalgia lo invade y sueña con que dentro de poco tiempo ese espacio sea un estadio donde los jóvenes pongan a prueba sus habilidades.

¿Qué recuerdos le trae volver a pisar este campo?
Aquí empecé a jugar cuando tenía cinco años, tengo grandes recuerdos de mi infancia, cuando la marea subía el agua llegaba al campo y era hermoso jugar así, una experiencia inolvidable.

¿Eso ya no pasa?
La verdad que no, pero por precaución hemos construido un muro que proteja el campo y que los niños puedan jugar tranquilamente sin ningún peligro.

¿Quiénes han pagado los gastos de la construcción?
Un amigo y yo, además el alcalde de Alianza, Faustino Manzanares, nos apoya en todo lo que se refiere al deporte, como parte fundamental para el desarrollo de la niñez y que esta comunidad sea cada día mejor.

Alcides Morales, exportero de Motagua.

Alcides Morales, exportero de Motagua.

¿Ha cambiado mucho este campo?
Antes era engramado, pero en términos generales se mantiene lo mismo, la grama se perdió, sin embrago planeamos recuperarla, vamos a reforestar los alrededores, construir camerinos y baños para que los niños tengan un lugar digno donde jugar.

¿Por qué se hizo portero?
Por necesidad, porque era el único puesto que no pagaba, los otros tenían que pagar por jugar. Un día no vino un portero, me probé y lo hice bien porque las cosas por necesidad se hacen mejor.

¿Qué hace de regidor en la Alcaldía de Alianza?
Quiero aclarar que no soy político, ni lo sería nunca, porque no soy mentiroso, soy de las personas que si ofrezco algo lo cumplo, entre al proyecto de la Alcaldía porque desde aquí puedo ayudar a las personas, mi interés es humanitario, quiero servir a los más necesitados.

La gente aquí lo quiere mucho porque aseguran que usted está muy preocupado por ayudar a la juventud, ¿cuente?
La juventud se está perdiendo, hay mucho vicio, he visto niños de 16 años que ya fuman y se echan las cervezas, y eso pasa porque no tienen espacios adecuados para practicar el deporte, si los tuviesen eso no sucedería. Estoy luchando para construir un espacio donde los pequeños puedan hacer deporte en su tiempo de ocio, pero primero voy a culminar otro proyecto que ya arranque.

¿Qué proyecto?
Estoy construyendo una iglesia, porque Dios es el único que puede cambiar las vidas de los hombres, se lo digo por experiencia, lo hizo conmigo y lo hará con muchas personas en esta comunidad.

¿Usted antes era de los que se echaba las birrias?
Yo tenía una vida de mundo, me emborrachaba seguido, pero nunca perdí el control, porque no sé si era el Diablo o Dios, pero cuando me sudaba la nariz yo sabía que tenía que parar, era mucho lo que bebía, Dios ya me había tocado, sin embargo no iba a la iglesia.

¿En qué momento de su vida cambió?
Cambié cuando tuve una situación muy difícil, me dio neumonía y estuve el borde de la muerte, porque los médicos me diagnosticaron dengue acá en Honduras y me dieron tratamiento para ese mal, no para el que realmente tenía.

¿Y luego qué pasó?
Me fui a Estados Unidos para una cirugía en la rodilla derecha y allá el encargado de hacerme las pruebas no lo hizo y autorizó la operación. Estuve en coma, ya había aceptado la palabra, Dios me mostró las tinieblas, anduve en la oscuridad mucho tiempo y en la noche que llegó el médico a decirle al familiar, que me estaba cuidando, que ese día me moría, al final vi la luz y desperté, Dios me volvió de la muerte y eso me marcó, ahora soy otro.

Dios me mostró las tinieblas, anduve en la oscuridad mucho tiempo, al final vi la luz y desperté, el Señor me volvió de la muerte.

Dios me mostró las tinieblas, anduve en la oscuridad mucho tiempo, al final vi la luz y desperté, el Señor me volvió de la muerte.

¿Y la rodilla?
Ya no la tengo, ahora en su lugar llevo una prótesis, esos son algunos recuerdos que me dejó Motagua, más las manos desfiguradas, problemas en la columna, era un portero suicida.

Más allá de la recuperación de su enfermedad, ¿qué otras señales recibió antes de su cambio?
Me di cuenta que tenía que dejar de hacer muchas cosas porque sentía cargos de conciencia por mis acciones, sabía que estaba obrando mal y sentí que Dios me tenía preparado algo maravilloso para mí. Fui a la iglesia en New York, el Señor me tocó, fue increíble, lloraba de gozo, ahora puedo decir que soy feliz, no tengo rencores, ni remordimientos, siento una gran paz interior y eso es importante en la vida.

¿Y su época de futbolista?
Viví grandes momentos con Motagua, tengo muchos amigos gracias al fútbol como Ramón “Primitivo” Maradiaga, Héctor “Pecho de Águila” Zelaya, Roxne “Pando” Romero, Luis “Chito” Reyes. Claro también que mi cuerpo desfigurado, pero son cosas que pasan en el fútbol.

¿Hizo pisto?
No, absolutamente nada, llegué a ganar bien, no obstante llevaba una vida desordenada, uno joven no piensa que va envejecer y gasté todo lo que gané. Mi último sueldo fue de 1,600 lempiras, en aquel tiempo eran 800 dólares, y con eso podía comprarme un casa porque en la Kennedy las mensualidades eran de 30 lempiras, sin embargo lo desbarataba todo.

¿Quiénes lo influenciaban a beber?
No quiero acusar a mis compañeros, porque uno debe ser responsable de sus acciones, pero seguí a los veteranos, ellos tomaban mucho y si uno de joven entraba al grupo no lo veían como jugador de Motagua, así que aprendí.

¿Quién fue su maestro?
Roger Mayorga, me tuvo mucho tiempo en la banca, pero después mandé a mi maestro a la suplencia.

¿Qué les aconseja a los jóvenes futbolistas?
Que estudien y se preparen intelectualmente porque la carrera del jugador es muy corta y sino hacen dinero después quedan desprotegidos, y además que no pierdan la humildad porque ahí está la base del éxito. Por ejemplo Mayorga nunca se desubicó y era un porterazo.

¿En su época hubo jugadores soberbios?
Sí, había algunos que se creían estrellas y pensaban que ellos eran el equipo y eso no es bueno para nadie, eso mata a los jugadores.

¿Y usted llegó a ser soberbio?
No, y voy a contar por qué. Lo que pasa es que yo nunca me creía buen portero, yo salía a “matarme” en cada entrenamiento, porque nunca me vi como un gran portero hasta después de mi retiro.

¿Cómo?
Cuando yo venía de los Estados Unidos la gente en el aeropuerto me paraba y los periodistas me entrevistaban mucho, hablaban maravillas de mí y ahí entendía que era bueno en lo que hacía.

¿Por qué nunca creyó que era bueno?
Porque yo siempre mantuve los pies en la tierra y jamás olvidé mis orígenes, siempre tuve presente a mi gente y mis raíces, esa era mi fuerza y lo sigue siendo, ahora que tengo recursos ayudó a la gente a salir adelante.

El exjugador construye una iglesia en La Playita para predicar la palabra de Dios.

El exjugador construye una iglesia en La Playita para predicar la palabra de Dios.

¿Cómo hizo plata?
Aclaro que no soy millonario, pero sí tengo buenos ingresos. Tuve un accidente en Estados Unidos, me caí de una construcción el 21 de agosto del 2002, me quebré cuatro costillas, me rompí un pulmón y acabé con tres discos de la columna lastimados, fue un accidente grandísimo, en ese entonces pesaba 450 libras y eso hizo todo más complicado.

Gracias a eso me dan una pensión que me alcanza para vivir bien y ayudar a los más desprotegidos, es una misión que Dios me ha encomendado.

¿Cómo sueña ver a su pueblo en el futuro?
Sueño con un pueblo próspero, donde nadie pase hambre, que la gente no sufra, que los niños vayan calzados a la escuela y que reciban una educación de calidad y que los jóvenes vivan sin vicios, Alianza es una comunidad con muchas riquezas naturales que no se explotan.

¿Qué recuerda de don Zacarías Arzú?
Me perseguía con algodón y mertiolate en la mano para atenderme después de cada volada que me hacía, yo era aventado, era un portero suicida que no me le arrugaba a nada, ni a nadie. Una vez “Pólvora” Bernárdez me fracturó el dedo de un pelotazo y seguí jugando solo porque le había dicho a mis compañeros que ese colectivo lo ganábamos los suplentes y no me dejé hacer gol.

¿Por qué los jugadores llegan a creerse estrellas?
Porque se creen todo lo que dicen los medios de comunicación, los periodistas son los que los elevan, pero cuando están abajo no los levantan, por eso es importante que mantengan los pies en la tierra.

¿Quién la parece el mejor portero de Honduras?
Para mi Luis “Buba” López, debe ser el titular de la selección, tiene muy buenas salidas y grandes reflejos, el físico le da para ser el mejor.

¿Dicen que usted se deprime cuando pierde Barcelona?
Antes me deprimía, ahora con Dios en mi corazón ya nada me deprime. Pero si me pongo muy triste y si el Barça pierde durante toda una semana no veo programas deportivos para no escuchar lo que digan.

¿Y si pierde Motagua?
No, pasa nada, durante esos años en que el equipo anduvo mal me acostumbré. Sin embargo ahora mismo el club anda muy bien y puede llegar a ser campeón.

¿A qué le teme?
Antes le tenía miedo a la muerte, ahora no. Lo único que me preocupa es que me llegue la muerte antes de terminar mis proyectos, eso me asusta. Estoy mal de salud y sé que solo Dios me va a sacar adelante.

Qué no le pregunté, ¿qué le gustaría decir?
Mandar un mensaje a las autoridades que le pongan atención a Alianza, es un lugar muy vulnerable a las lluvias y decirle a los jóvenes que busquen de Dios que el provee todo, que hagan deporte y que se olviden de los vicios.

Por: Jairo LANDA
@jairolanda1
Gráficas de Roxne Romero

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