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Bryan Róchez revela que usa el número 4 en honor a su fallecida madre

En entrevista con la página oficial de Fifa el delantero de la Sub-20 de Honduras, Bryan Róchez, habló sobre su situación en la representación nacional; su equipo en la MLS, Orlando City y de su vida personal. A continuación el texto íntegro.

Hace años, el número de la camiseta revelaba la posición en el campo de un jugador. Así, los niños soñaban con ser goleadores con el 9 a la espalda. Pero la tradición se está perdiendo y hoy, elegir el dorsal, es un ejercicio de reflexión que muchas veces guarda un homenaje.

Es el caso del artillero Bryan Róchez, que formará parte de la selección de Honduras en la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA Nueva Zelanda 2015. Un delantero que luce con orgullo el número 4.

La explicación de un número inusual

Era 4 de diciembre de 2000. En la humilde Tornabé, una villa del noreste hondureño, un Bryan Róchez de casi cinco años perdía a su madre y quedaba en el desamparo.

“Fue algo complicado: perder a mi madre a tan corta edad… Tuve y tengo que vivir con eso; es muy difícil. Mi familia ha sido de gran ayuda en ese sentido. Me han apoyado desde el principio hasta el final, y la verdad es que estoy infinitamente agradecido”, explica sincero el jugador de 1,80m.

Su familia, es la familia que le brindó don Ricardo Herrera. Él le abrió las puertas de una casa donde nunca le faltó el amor.

El deporte fue su otro gran consuelo. Rochez encontró en el fútbol su camino. “La pelota llegó en mi niñez. Al no estar mi madre siempre lo viví al máximo y el fútbol me recuerda a ella. Lo poco que me acuerdo es que siempre me apoyaba bastante en eso”, relata. En su honor elegiría el 4 para anotar sus primeros goles en las juveniles.

Un traductor llamado Kaká

Su carrera ha resultado explosiva. A los 18 años, debutó en el Real España y un año más tarde fue campeón de liga, con la guinda personal de ser el máximo goleador. Tres torneos después, con 29 goles en su registro, y un Campeonato Sub-20 Centroamericano, Rochez le dijo adiós a su país a finales de 2014.

Ahora compite en la Liga Estadounidense de Fútbol (MLS) con el Orlando City, que lo eligió jugador franquicia, ni más ni menos que junto a Kaká. “La entrega que él pone en cada uno de los entrenamientos es admirable. Hay jugadores que no ponen el mismo empeño en los entrenamientos que en los partidos, pero él deja todo en ambas circunstancias. Es muy exigente consigo mismo y eso es algo digno de admirarse, aprender y seguir su paso”, comenta sobre el astro brasileño, que a veces le hace de traductor de las instrucciones del técnico.

La adaptación no ha sido fácil para este chico de 20 años. “Ha sido un poco complicada, pero en el plano personal todo va bien. El compañerismo es extraordinario. Estoy agradecido con el Orlando por todo lo que me ha brindado. Me falta adaptarme un poco más al fútbol de la MLS, que es un poco más complicado; espero hacerlo rápido para tener más minutos de juego“.

A pesar de toda su experiencia, su edad le recuerda que su presente es la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA. Allí, por todo su bagaje, está llamado a ser uno de los líderes de Honduras. “Sí, tomo la responsabilidad de ser líder, así como todos los demás. Eso es lo lindo del equipo: que tenemos gente consciente de sus responsabilidades y del liderazgo. Y dentro del campo se nota”, analiza.

El objetivo mínimo es alcanzar los octavos, rompiendo el techo de cristal que en las últimas cinco ediciones ha supuesto para la ‘H’ la fase de grupos. “Superar esa etapa es lo más importante. Esto es lo que el grupo quiere”, corrobora. Sus obstáculos en la zona E serán Alemania, Fiyi y Uzbekistán

“Mis compañeros ya empezaron a ver y estudiar a los rivales de grupo”, agrega. “Están ahora en una gira por Austria. Yo no pude asistir por los compromisos con el Orlando City, pero en cuanto los vea me tocará contagiarme de esto y estar listo para Nueva Zelanda”, completa.

“No sé si en el Mundial usaré el 4. No es mi decisión. Estoy pensando en hacer la petición, pero veremos si se puede”, añade. Atrás han quedado los días más difíciles y tristes. Hoy, la vida le sonríe. Y él quiere seguir sonriendo y mirando al cielo en cada gol que anote. “Queremos hacer historia para nosotros, para nuestra familia y para el país de Honduras”.

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