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Baloncesto

Tim Duncan se convirtió en el héroe de los Spurs

Los que tenían dudas que los Spurs de San Antonio están de nuevo al nivel de campeones defensores de liga que se lo pregunten a los Rockets de Houston que después de tener 12 puntos de ventaja al final perdieron de locales 103-104 ante la inspiración encestadora y defensiva del ala-pívot Tim Duncan y de la estrategia que presentó el entrenador Gregg Popovich.

Duncan se encargó de ser el líder encestador que aportó un doble-doble de 29 puntos, 10 rebotes y tres tapones, el último decisivo, el que le puso al escolta estrella de los Rockets, James Harden con la que sentenció el triunfo de los Spurs.

Los Spurs (54-26), que llegaron a la décima victoria consecutiva, la mejor racha actual en la NBA, también tuvieron al alero Kawhi Leonard como el segundo máximo encestador de la lista de cinco jugadores que lograron números de dos dígitos, al conseguir 18 tantos, nueve rebotes, incluidos ocho defensivos, cuatro recuperaciones de balón y dos asistencias.

Leonard se encargó cuando estuvo en el campo de marcar a Harden y le hizo tener una noche de pesadilla ya que no pudo ser en ningún momento factor ganador de los Rockets y mucho menos su líder encestador.

Cuando Harden superó a Leonard en la última penetración a canasta, surgió la figura de Duncan que puso toda la experiencia en el marcaje impidió el tiro y capturó el balón.

Pero si hubo un jugador que se convirtió también en factor sorpresa y ganador, al menos para el entrenador de los Rockets de Houston, Kevin McHale, que nunca se enteró que estaba en el campo, fue el base australiano Patty Mills que en los 11 minutos que disputó estuvo perfecto al conseguir nada menos que 14 tantos.

Mills anotó 4 de 4 de tiros de campo, incluidos los tres triples que hizo, y 3 de 4 desde la línea de personal, repartió dos asistencias, capturó un rebote y recuperó un balón.

Antes también el pívot neozelandés Aron Baynes, al que pívot metió de titular, superó en todo momento a los hombres altos de los Rockets, y logró 13 puntos (5-6, 0-0, 3-4), cuatro rebotes, una asistencia, y una recuperación de balón.

Otro hombre alto, el pívot francés Boris Diaw, que salió de reserva, también realizó una gran labor defensiva sobre los hombres altos de los Rockets encabezados por el pívot Dwight Howard, y logró 10 puntos, cinco rebotes y repartió cuatro asistencias.

Mientras que el escolta argentino Manu Ginóbili volvió a ser una vez más el jugador que mantuvo siempre la moral en alto del equipo y que le hizo creer en la victoria final si mantenían el mismo espíritu de lucha y eso fue lo que sucedió.

Ginóbili jugó 21 minutos en los que aportó seis puntos al anotar 3 de 7 tiros de campo, falló los dos intentos de triple que hizo, repartió cuatro asistencias, capturó dos rebotes y recuperó balones.

“Creímos siempre en nuestro juego ante un rival que salió en busca de la revancha después que había perdido en el anterior duelo en San Antonio por 20 puntos”, declaró Ginóbili a EFE. “Mantuvimos la cabeza fría y encontramos de nuevo el camino del triunfo, que es muy importante”.

Tan importante como lo fue la estrategia que durante todo el partido diseño el veterano Popovich, que desde el banquillo, con la ayuda de sus asistentes, entre los que se encuentra el italiano Ettore Messina, se encargó de darle toda una lección de como se debe mover el banquillo y hacer que cada jugador que salga sea productivo.

Pero la guinda de la estrategia de Popovich esta vez fue en el cuarto periodo hacerle todo el tiempo personal al alero Josh Smith, el peor que tienen los Rockets a la hora de hacer los tiros libres, algo de lo que parece que el único que no se enteró de esa realidad fue el propio McHale.

El entrenador de los Rockets se empeñó en mantenerlo en el campo en lugar de irse con Terrence Jones, y pagó cara su decisión porque Smith hizo 26 tiros de personal y anotó sólo 12, y aunque al final fue el máximo encestador del equipo de Houston al llegar a los 20 tantos, también se convirtió en factor perdedor.

El alero de origen dominicano Trevor Ariza fue el segundo máximo encestador al conseguir 19 puntos y cuatro rebotes, mientras que Harden, líder anotador de los Rockets, sólo llegó a los 16 después de acertar 5 de 19 tiros de campo, aunque logró un doble-doble al repartir 10 asistencias, recuperó tres balones, perdió cuatro y capturó dos rebotes.

La defensa de los Spurs no le hizo ninguna concesión a la hora de impedir que tuviese el balón o que pudiese tirar cómodo desde fuera el perímetro.

“Siempre intentaré hacer todo lo posible para que Harden no tenga en balón en sus manos”, declaró Popovich al concluir el partido. “Volveré a repetir la estrategia de esta noche las veces que haga falta con tal que no nos haga daño con sus tiros a canasta”.

De hecho los primeros dos minutos que anotó Harden en la segunda parte fue una penetración a falta de un minuto y medio para el final del tiempo reglamentario, y aun así tuvo la oportunidad de haber conseguido también la del triunfo.

El base argentino Pabló Prigioni jugó 17 minutos como reserva con los Rockets y aportó dos puntos (1-1, 0-0, 0-0), recuperó dos balones y dio una asistencia.

El partido fue el último de la serie de cuatro que ambos equipos han disputado y cayó del lado de los Spurs que la ganaron por 3-1, lo que no fue buena noticia para los Rockets, que también confirmaron la perdida por lo que resta de temporada del ala-pívot lituano Donatas Motiejunas, tras ser sometido con éxito a una operación de la parte baja de la espalda.

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