Connect with us

Tenis

Por temperamental a Federer le decían “pequeño satán” cuando joven

Un reportaje del diario suizo Neue Zürcher Zeitung descubre los primeros pasos de Roger Federer en el tenis. Nadie se podía imaginar que aquel niño que un día apareció en un modesto club de Basilea (TC Old Boys) se convertiría en un mito.

Madeleine Baerlocher tiene ahora 73 años. Durante mucho tiempo fue la entrenadora de los tenistas del club en categorías de formación. La madre de Roger Federer, Lynnette, que jugaba en el equipo femenino del club, le dijo: “Tengo un hijo de 7 años. ¿Podría unirse a ti?”. En ese momento, Madeleine recuerda que el club ya tenía un grupo de niños muy prometedores.

“Los Federer no quieren que se les rinda culto. Siempre fueron gente sencilla y lo siguen siendo ahora”, comenta Madeleine. La popularidad de Federer hace que algunos de sus seguidores visiten las instalaciones del club, alterando su tranquilidad. Un estadounidense preguntó por qué no había una estatua de Federer en el club, mientras unos japoneses “hicieron fotos de todo y vaciaron el buffet del restaurante del club”, recuerda Madeleine.

El TC Old Boys cuenta con ocho pistas de tierra batida. La central, con un letrero que dice “Roger Federer”, es el mayor vestigio del tenista en el club. Federer lo visitó por última vez en el verano de 2002, un año antes de ganar su primer Grand Slam, con motivo de su 75º aniversario.

Marco Chiudinelli (miembro del equipo suizo de Copa Davis) era el mejor amigo de Federer en el club. “La carrera de Marco quizá no existiría sin Roger, pero la carrera de Roger tampoco se hubiera desarrollado igual sin Marco. Los dos se han impulsado mutuamente”, asegura Madeleine.

Durante esos años, Roger y Marco también compartían mucho tiempo fuera de la pista. Por ejemplo, entreteniéndose con videojuegos en una habitación decorada con pósters de Michael Jordan y Pamela Anderson. O jugando a fútbol en un equipo de la ciudad llamado Concordia, en el que Roger era el delantero centro. “Marco es un gran chico. En su momento, no entendí cuando dejó el instituto un año antes de acabar sus estudios para centrarse en su carrera”, recuerda su antigua entrenadora.

Pero según Neue Zürcher Zeitung, Madeleine era algo más que la entrenadora de los chicos. Hacía el papel de una madre, y entre otras anécdotas, recuerda cómo Federer volvió al club después de ganar la Orange Bowl con una gorra de béisbol. “Estaba dando vueltas y no se la quería quitar. Le pregunté por qué no se iba a su casa y me respondió: ‘No confío en mí mismo, me he teñido de rubio’”.

“Otra vez, después de perder un partido, se sentó en la silla del árbitro, llorando desconsoladamente. Todos los demás estaban en la casa del club con el picnic”, cuenta Madeleine.

Algunos miembros del club le llamaban ‘pequeño Satán’ por su carácter temperamental. Según Madeleine, “Roger maldecía mucho y en voz alta, pero también se reía y animaba”. Madeleine recuerda un momento con Peter Carter (primer entrenador profesional de Federer), en el que el suizo, tras acertar con un smash, pronunció una frase premonitoria: “Con este golpe ganaré Wimbledon”.

El checo Adolf Kacovsky fue el segundo entrenador de Federer en el club. Trabajó con él durante seis años. “He entrenado en mi carrera a muchos jugadores jóvenes, pero ningún otro sabía exactamente lo que quería ser como Roger. Cuando después de un entrenamiento no encontraba un compañero para seguir jugando, tiraba la pelota contra la pared durante horas”, dice Kacovsky.

Han pasado 26 años desde que Lynette pidiera a Madeleine un sitio para su hijo en el equipo del club. Ahora, en 2014, el TC Old Boys sigue siendo noticia por Roger. (Cortesía de Puntodebreak.com).

Deja tu comentario

Recomendamos - Tenis