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Tenis

Lesión de Nadal, duelo Djokovic-Federer y dominio de Serena lo destacado del año

Este año que se va estuvo marcado por las lesiones del español Rafael Nadal y del argentino Juan Martín del Potro, la lucha por el número uno del mundo al final de la misma entre el serbio Novak Djokovic y el suizo Roger Federer, y el dominio un año más de la estadounidense Serena Williams.

Nadal, con cuatro títulos, entre ellos su noveno Roland Garros, no quedó contento de la temporada. Su lesión en la espalda mientras calentaba en la final del Abierto de Australia, una inflamación de la articulación entre la L1 y la L2, unido después a una “desinserción de la vaina del cubital posterior de la muñeca derecha”, y la operación de apendicitis al final del curso, marcaron un año en el que el de Manacor acabó tercero.

No solo perdió el número uno del mundo, sino que acabó por detrás de Djokovic y de Federer, faltando a citas importantes como los Masters 1.000 de Cincinnati, Toronto y el Abierto de Estados Unidos, así como el Masters de Londres.

Tampoco del Potro guardará un buen recuerdo de esta temporada que se abrió de forma esperanzadora para él con su triunfo en Sydney, donde logró el título 18 de su historial. Los dolores en su muñeca derecha le atenazaron en el Abierto de Australia, donde perdió de forma sorpresiva en segunda ronda contra el español Roberto Bautista, y jugó por última vez en Dubai, donde cayó ante el indio Somdev Devvarman. Finalmente decidió operarse por segunda vez en su carrera de esta misma lesión, en el mes de marzo.

Tras duros entrenamientos, y después de algo más de diez meses fuera del circuito, el tandilense planea reincorporarse al circuito en el torneo de Brisbane.

Argentina sumó tres títulos, con Del Potro, ganador en Sydney, Carlos Berlocq en Oeiras, y Leonardo Mayer en Hamburgo. A ellos se suman los dos del uruguayo Pablo Cuevas (Bastad y Umag) para completar la nómina de ganadores latinoamericanos.

Pudieron ser más, ya que Mayer fue finalista en Santiago, el colombiano Santiago Giraldo en Barcelona, su compatriota Alejandro Falla en Halle, y los argentinos Federico Delbonis, en Niza, y Juan Monaco en Gstaad.

En el circuito femenino, la puertorriqueña Monica Puig inauguró su palmarés en Estrasburgo y confirmó su condición de joven estrella al revalidar el título de campeona de Centroamérica y del Caribe en Mayagüez 2010, al vencer en la final de Veracruz 2014 a la mexicana Ana María Sánchez.

Puig, entrenada por el español Ricardo Sánchez, acabó la temporada en el puesto 59 del mundo, como única latinoamericana entre las cien primeras del mundo, seguida por la brasileña Teliana Pereira, en el 107.

El 2014 fue la confirmación también de la hispano-venezolana Garbiñe Muguruza por varias razones. Ganó su primer título en Hobart y fue finalista en Florianópolis, venció a la número uno Serena Williams y a la dos Simona Halep, y la jugadora, de padre español y madre venezolana, se decidió por la nacionalidad española.

En el circuito masculino, Djokovic mantuvo su hegemonía. Ganó siete títulos, entre ellos su segundo Wimbledon, y supo aguantar la galopada de Federer en el tramo final de la temporada para acabar por tercera vez el año como número uno.

En títulos el único que se le acercó fue Federer, que tuvo a tiro acabar el año ocupando el primer puesto, pero después de ganar en Dubai, Halle, Cincinnatti, Shanghai y Basilea su físico le pasó factura, y debido a su espalda acabó cediendo el título a “Nole” en el O2 londinense, sin jugar la final.

Una semana después, Federer ganaba en Lille y por primera vez la Copa Davis, al vencer Suiza a Francia a domicilio (3-1), en una explosión de júbilo del tenista de Basilea que unía este título a sus históricos 17 Grand Slams, una carrera en la que solo falta el oro olímpico individual.

Este año pasó a la historia porque en enero el suizo Stan Wawrinka se hizo con el Abierto de Australia, rompiendo la racha de 16 Grand Slams ganados de forma consecutiva por el grupo de los cuatro grandes, Nadal, Federer, Djokovic y Murray, y porque en el Abierto de EE.UU. hubo también un nuevo ganador, el croata Marin Cilic, en una final contra el japonés Kei Nishikori, en la que por primera vez, desde el Abierto de Australia de 2005 (con Marat Safin y Lleyton Hewitt), no estaban ni Nadal, ni Djokovic ni Federer.

Cilic, Nishikori, el canadiense Milos Raonic y el búlgaro Grigor Dimitrov acabaron entre los once primeros, un serio aviso de relevo generacional.

En el circuito femenino, Serena Williams acabó como número uno por cuarto año. Su dominio fue total, con siete títulos a pesar de sus lesiones: Brisbane, Miami, Roma, Stanford, Cincinnatti, Abierto de EE.UU. y Masters. Lleva ya 64, el mismo número que Nadal, y parece incombustible a pesar de sus 33 años.

Los títulos de Grand Slam se repartieron, con la china Na Li, ganando el Abierto de Australia, aunque luego anunció su retirada, Maria Sharapova triunfando en Roland Garros y Petra Kvitova, en Wimbledon. La canadiense Eugene Bouchard, la alemana Angelique Kerber y la eslovaca Dominika Cibulkova aparecen como relevo. EFE.

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