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La culpa no es del indio, sino del que lo hace compadre

Dicen que al que nace para tamal, del cielo le caen las tuzas, eso le sucedió al Victoria el sábado en su compromiso ante Motagua, ya que la cuarteta arbitral encabezada por Miguel Torres, se encargó de poner el último clavo a su ataúd, al sancionar un penal inexistente a favor de los motagüenses.

Pero la culpa no es del indio, sino del que lo hace compadre, ya que el árbitro central, una vez más se dejó llevar por la ciega apreciación de su asistente Mauro Jerezano, a quien no quieren ver ni en pintura en la ciudad de La Ceiba, por el planchón cometido en el estadio Nacional.

Ganó el Motagua porque lo mereció, pero que nadie niegue que esa falta en las afueras del área, le cambió el rumbo al partido y hasta mermó en la actitud de los futbolistas jaibos, quienes afortunadamente no perdieron la cabeza y aceptaron el tremendo “cagadal” arbitral.

“Ya no soportamos los errores de los árbitros contra Victoria, estamos cansados de sus decisiones, porque nos votan el trabajo de una temporada, el sábado el línea se sacó de la manga de la camisa un penal inexistente, vamos a vetar el trabajo de Jerezano, se parcializó a favor de Motagua, los que aportamos nos queremos retirar por este tipo de sinvergüenzadas” manifestó un directivo ceibeño.

Lo cierto es que este tipo de “resbalones” en el fútbol nacional ya son repetitivos, la Comisión de Arbitraje, por cierto, a los que por un oído les entra y por otro les sale, ya deberían de tomar cartas en el asunto y dejar de premiar árbitros que dejan mucho que desear, esta vez el afectado fue el modesto Victoria, no se lleva puntos a su casa, pero si una gran experiencia, ya que aquí en estas Honduras “el que no pega, paga”.

Por: César Rosales
@cesarcafu

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