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Fútbol Centroamericano

Keylor Navas volvió a defender la portería del Madrid

El derbi entre Real Madrid y Rayo tuvo dos protagonistas de excepción en ambas porterías. Por un lado el costarricense Keylor Navas, al que sorprendió verlo en el once del conjunto blanco, y por el otro Cristian Álvarez, que regresó a la titularidad mes y medio después de hacerlo por última vez.

El técnico italiano Carlo Ancelotti, que parece que de vez en cuando quiere premiar el trabajo diario de sus futbolistas, situó en la portería frente al Rayo, y por sorpresa, a Keylor Navas.

La suplencia de Iker Casillas, que no responde a un castigo, está justificada en la intención del italiano de tener contentos a sus dos porteros y también los metidos de lleno en el proyecto deportivo, sin que ninguno de los dos se considere imprescindible y pueda flaquear en sus esfuerzos.

Titular en Copa del Rey frente al Cornellá, pero con solo un partido de Liga, disputado frente al Elche, el 23 de septiembre, Keylor volvió a ponerse bajo los palos de la portería madridista.

Esta vez el encuentro no fue tan plácido como el de aquella noche ante el cuadro ilicitano, puesto que el Rayo, ofensivo y atrevido, no renunció a sus señas de identidad por jugar ante el líder y, como calificó ayer el técnico Paco Jémez, “posiblemente el mejor equipo del mundo en estos momentos”.

En la primera parte, el costarricense tuvo que intervenir en cuatro ocasiones para salvar a su equipo cuatro veces, puesto que el Rayo, cada vez que se acercó a la portería rival, disparó entre los tres palos.

Las dos primeras intervenciones fueron a sendos disparos del brasileño Leo Baptistao y en el tercero, con un remate lejano de Alberto Bueno bien colocado pero flojo, dio muestras de nerviosismo con un despeje a córner un poco ortodoxo.

Esa acción, pese a lo extraño de la parada, le debió dar confianza para, veinte minutos después, sacar una mano salvadora a un disparo de Tito al filo del área pequeña que se colaba dentro.

El gol del Rayo a los 43 minutos fue un compendio de errores en cadena. El primero, no tan grave, de Navas, que cedió un balón comprometido al colombiano James Rodríguez y éste, lejos de despejar y ahuyentar el compromiso, terminó por regalar el balón para que el Rayo redujera distancias.

La segunda mitad fue más tranquila, en parte por la holgura del resultado, aunque su nerviosismo lo volvió a demostrar en otro par de acciones, una con centro del portugués Licá que atrapó en dos tiempos pese a la poca velocidad del balón, y otra en un balón por alto de los visitantes al que no llegó en su salida de puños.

En el lado opuesto del campo, también sorprendió la presencia del argentino Cristian Álvarez, que regresó a la titularidad con el Rayo mes y medio después.

Álvarez, titular en los primeros cinco partidos de Liga, se lesionó frente al Athletic de Bilbao el 24 de septiembre al sufrir una microrrotura en el aductor mediano del muslo izquierdo y, pese a que llevaba varias semanas recuperado, frente al Málaga fue suplente y en el último compromiso ante el Eibar se quedó fuera por decisión técnica.

La lesión de Toño, titular en los últimos encuentros, y la poca confianza de Paco Jémez en David Cobeño, que debutó la última jornada frente al Eibar, propiciaron la vuelta de Cristian Álvarez.

El argentino no tuvo una noche tranquila, aunque su actuación fue meritoria casi hasta el final con varias intervenciones que permitieron al Rayo no encajar más de los cinco goles recibidos.

Especialmente reseñable fueron dos paradas. Una a los 37 minutos a remate de James que resolvió enviando a córner y otra a los 79 a un disparo lejano de Gareth Bale que también despejó con una mano.

La tranquilidad que mostró bajo los palos el argentino, quizá aleccionado por los consejos de su entrenador, que en la previa recomendó a sus chicos disfrutar del partido sin pensar en el resultado, ayudaron a su regreso.

La única nota negativa de su actuación fue cuando a los 83 minutos no pudo detener por bajo un disparo raso de Cristiano Ronaldo que supuso el quinto gol. A partir de ese instante, fruto del error, su rostro se volvió cabizbajo porque su salida del Bernabéu no iba a ser la soñada, ni por la derrota ni por la ‘manita’ encajada. EFE

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