Connect with us

Embajadores

VIDEO: Revista española recuerda a Gilberto Yearwood

La “Perarnau Magazine”, una publicación española especializada en deportes, rindió un homenaje al hondureño Gilberto Yearwood, quien brilló durante una década en la liga española, además de ser pieza clave por muchos años de la selección nacional de Honduras. A continuación el texto íntegro.

Considerado el mejor jugador de la historia de Honduras, fue el tercer catracho en jugar en la Primera División de la liga española tras Zuazo (Elche) y Cardona (Elche y Atlético de Madrid). Además abrió el camino a la llegada de varios compatriotas después del Mundial de 1982 como fueron Figueroa (Murcia), Costly (Málaga), Arzú (Racing), Maradiaga (Tenerife) o Zelaya (Deportivo de La Coruña). Nacido el 15 de marzo de 1956 en San Pedro Sula (Honduras), fue un defensa líbero que también podía desempeñarse como centrocampista. Elegante y muy fuerte, sacaba el balón jugado desde atrás y era poderoso en el juego aéreo. Además anotó muchos goles de falta gracias a su potente disparo. Se le conoció cariñosamente con el apelativo de Vikingo.

Así jugaba Gilberto Yearwood:

Comenzó jugando en el Alacranes de San Pedro Sula y a continuación en el Colegio La Salle de la misma localidad. Poco tiempo después fichó por el Real España con el que debutó en la liga nacional de su país. En sus tres primeras temporadas, el conjunto aurinegro conquistó el trofeo de la regularidad mostrándose muy superior a todos sus rivales. En 1974 vencieron por 1-0 al C. D. Motagua, un año después hizo lo propio con el C. D. Olimpia y en 1976 de nuevo superó al C .D. Motagua por un global de 4-1.

Con 21 años decidió cruzar el charco y se marchó a jugar a Europa, concretamente a las filas del Elche C. F. en España. En el cuadro ilicitano, que dirigía el argentino Roque Olsen, contaba con Esteban, Casuco, Benítez, Félix, Montero o Sitjá. Se estrenó en liga ante el Racing de Santander, un curso donde fue un fijo en el once, pero en el que descendieron a segunda tras ocupar el penúltimo lugar. En la categoría de plata del fútbol español buscaron con ahínco el ascenso en una entidad inestable por la que pasaron en dos años los técnicos Manuel Moruca, Heriberto Herrera, Juan Carlos Lezcano o Arsenio Iglesias. En 1979 finalizó en quinta posición a dos puntos de los puestos promoción directa y en 1980 se quedaron a una victoria del Osasuna que fue el último equipo que logró subir. El papel de Yearwood en el plantel fue muy importante y escuadras de superior categoría se fijaron en él.

Durante el verano se interesaron Real Zaragoza, Real Madrid o Real Valladolid por sus servicios y finalmente fue la institución blanquivioleta quien obtuvo el traspaso por 30 millones de pesetas. Rápidamente se hizo con un puesto en un cuadro vallisoletano dirigido por Paquito y que contaba en sus filas con el portero argentino Fenoy, el centrocampista Moré, el polivalente Gail o el ariete Rusky. No pasaron apuros para mantenerse en primera y acabaron en mitad de la tabla a muchos puntos de los puestos de peligro. La temporada siguiente su papel siguió siendo clave, repitiendo los tres goles de la campaña anterior, lo que ayudó al Valladolid a rozar la clasificación para la Copa de la UEFA. Tras el Mundial de 1982 y la llegada como entrenador de Felipe Mesones, se auguraba un curso en el que explotaría todas sus condiciones, de las que ya había dado buena cuenta en la Copa del Mundo. Pieza insustituible, todo se torció en la jornada 6 ante el Valencia. En el encuentro celebrado en Mestalla sufrió la temida triada y la temporada acabó para el hondureño. En el verano de 1983 dejó Pucela y firmó por el Tenerife, que militaba en segunda. Allí fue tercer máximo goleador del plantel por detrás del veterano Rubén Cano y de Agustín Lasaosa y certificó su total recuperación de la rodilla.

Solo duró un año en el equipo insular y para la campaña 1983-1984 fichó por el Celta de Vigo. Dirigidos por Félix Carnero, era el extranjero del equipo junto con el uruguayo Contreras. Además en aquella plantilla viguesa destacaban el arquero Javier Maté, Atilano, Alvelo, Arteaga o Pichi Lucas, en una temporada en que subieron a la élite del fútbol español al acabar terceros con 48 puntos, por detrás de U. D. Las Palmas y Cádiz. Sin embargo, el Vikingo no les acompañó en la aventura por Primera y se fue a jugar al equipo que le trajo a España, el Elche. De nuevo con Roque Olsen en el banquillo y el sueño del ascenso disputó sus dos últimas temporadas en suelo español con el cuadro ilicitano. Compartiendo vestuario con Sánchez Lorenzo, Boria, Paco, Claudio Barragán, Trobbiani o Miguel Recio la suerte les fue esquiva y por muy poco no lograron el objetivo. En 1985-1986 el Mallorca les superó por un solo punto y en el curso posterior fueron seis los que les separaron del Logroñés. En 1987 y tras casi diez años por España, volvió a su país para militar en el Real España. Permaneció solo unos meses y se enroló en las filas del C. D. Motagua. A comienzos de los noventa sopesó la oportunidad de jugar en otros países centroamericanos como Costa Rica o El Salvador, pero continuó en su patria fichando por el C. D. Olimpia de Tegucigalpa. Con Los Albos completó su magnífico palmarés con el título liguero de 1992 tras superar a Petrotela. Se retiró de los terrenos de juego en 1994 cuando contaba con 38 años.

Con la selección de Honduras fue internacional en 46 ocasiones, logrando un gol. Anteriormente destacó en categorías inferiores y más concretamente en el Mundial Juvenil de Túnez en 1977. El conjunto catracho estuvo a punto de pasar a semifinales y solo le separó dos puntos de Uruguay, que fue el que obtuvo el pase en el Grupo B. Yearwood tuvo excelentes actuaciones, llegando incluso a anotar un gol frente a Hungría, algo que no pasó desapercibido para los numerosos ojeadores de equipos europeos que se encontraban en el país magrebí. Con el combinado absoluto su debut no pudo tener una fecha más señalada: el primer partido de Honduras en un mundial y frente a la anfitriona, España, en 1982. Pese a que se les consideraba una perita dulce, transcurridos los novento minutos el mundo del fútbol quedó sorprendido. Se adelantaron muy pronto en el marcador y el equipo español solo pudo empatar con un penalti de López Ufarte. El once para la historia que alineó aquel día el técnico José De la Paz fue el siguiente: Arzu, Gutiérrez, Villegas, Bulñes, Costly, Maradiaga, Zelaya, Yearwood, Betancourt, Figueroa, Norales (69′ Caballero). En los otros dos duelos de la liguilla empataron a uno frente a Irlanda del Norte y cayeron por la mínima ante Yugoslavia, donde el Vikingo fue expulsado a poco del final, lo que les hizo finalizar cuarta posición con dos puntos. Tres años más tarde Yearwood fue un fijo en la fase de clasificación para el mundial que se disputó en México en 1986. En la fase preliminar eliminaron con claridad a Panamá y en la liguilla hicieron lo propio con El Salvador y Surinam. En la fase final, que compartían con Canadá y Costa Rica, sendas derrotas ante los Canucks por 0-1 y 2-1 les impidieron lograr el pase para viajar a tierras mexicanas.

El siguiente torneo internacional de prestigio al que asistió Yearwood fue la Copa de Oro en 1991. Allí Honduras realizó un gran papel que se tradujo en un subcampeonato. Lideró el Grupo A con los mismos puntos que México tras empatar ambos conjuntos y vencer a Canadá por 2-4 y a Jamaica por 0-5, con su única diana en la Bicolor. En semifinales superaron a Costa Rica por 2-0 y en la gran final ante los estadounidenses solo los penaltis evitaron que alzasen el trofeo. Yearwood marró una de las penas máximas y Estados Unidos ganó por 4-3 tras anotar Clavijo el penalti decisivo. Los últimos encuentros del centrocampista con la selección se produjeron en la calificación para el Mundial de Estados Unidos en 1994. De nuevo avanzaron con solvencia hasta el grupo final tras dejar en el camino a Guatemala, Costa Rica y San Vicente y Granadinas. En los encuentros decisivos México se mostró superior, y tampoco logró alcanzar la repesca que fue para Canadá. Vistió por última vez la zamarra blanca de Honduras el 2 de mayo de 1993 en un partido celebrado en el estadio Nacional de Tegucigalpa ante México en el que fueron apabullados por 1-4.

Posteriormente emprendió su carrera como técnico, en la cual sigue inmerso hoy en día. En 1996, el Real Maya le dio la oportunidad de estrenarse en los banquillos y un año después recibió la llamada de la Federación de Honduras para intentar clasificar a la selección para el Mundial de Francia. Junto con su amigo Maradiaga no consiguió el pase tras caer con Jamaica por 3-0 en Kingston y empatar a cero en casa. Continuó su labor con el Real España en 1998-1999 y luego firmó por el C. D. Broncos y C. D. Motagua. Con el Ciclón azul obtuvo su primera liga como técnico al vencer a C. D. Marathon en el Apertura. En 2001, de nuevo la Federación requirió sus servicios en el hexagonal de la CONCACAF valedero para el Mundial de Japón y Corea del año siguiente. Aunque lucharon hasta el final, la derrota en el Azteca ante México les dejó sin ninguna posibilidad de acudir al torneo. En 2003 se convirtió en asistente de Madariaga, que había sido contratado como seleccionador de Guatemala. Con los Chapines disputaron otro hexagonal para ganar el pasaporte a Alemania 2006, pero se quedaron a cinco puntos de la clasificación directa y a dos de la plaza de repesca obtenida por Trinidad y Tobago. Su bagaje como entrenador en solitario siguió desde 2006 entrenando a C. D. Marathon, Atlético Olanchano y Real España hasta que le llegó la ocasión de asistir a los Juegos Olímpicos de Pekín con el combinado nacional sub-23. Las cosas no funcionaron nada bien y los catrachos volvieron a casa sin victorias, con cero puntos y ningún gol a favor. Desde entonces su trayectoria discurre en Guatemala, donde estuvo dos campañas en Deportivo Xinabajul, otras dos en USAC y en la actualidad prepara a Deportivo Sacachispas.

Deja tu comentario

Recomendamos - Embajadores