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Baloncesto

España no se confía de su favoritismo

 La selección española quiere huir de la confianza ante Senegal, pese a ser la gran favorita en el cruce de octavos de final del campeonato del Mundo de baloncesto que enfrentará a ambos equipos mañana sábado (22.00 horas) en el Palacio de Deportes de Madrid.

Todos los argumentos favorecen descaradamente a España. En la preparación, hace apenas tres semanas, la selección derrotó por 88-49 a Senegal en el Gran Canaria Arena, nada menos que por 39 puntos de diferencia.

Experiencia, calidad, historial y resultados en lo que llevamos de Mundial hacen que la balanza se decante claramente del lado español, pero aún así nadie quiere, en la selección española, caer en la autocomplacencia.

Senegal es un equipo atlético, alto y que sabe jugar fuerte. No tiene nada que perder y puede ser un rival peligroso si no se le concede el valor que tiene.

El pívot de 2,11 metros y 24 años Gorgui Dieng, compañero de Ricky Rubio en los Minnesota Timberwolves de la NBA es su gran figura y referencia, acompañado de el base Xane D’Almeida, el alero Mamadou Ndoye y el ala-pívot Mouhammad Faye.

España llega avalada por su liderato en el Grupo A, por no haber perdido ninguno de los cinco partidos que ha disputado y por su juego sólido y sin fisuras cuando la situación lo ha requerido.

El seleccionador, Juan Antonio Orenga, parece haber afianzado una rotación con nueve jugadores en la que Felipe Reyes, Alex Abrines y Víctor Claver tienen un papel marginal.

Pau y Mar Gasol junto a Serge Ibaka han dominado los tableros en los cinco partidos disputados, mientras que el juego exterior ha tenido luces y sombras con Ricky Rubio como director de operaciones y Rudy Fernández y Juan Carlos Navarro como primeras opciones.

Si el tiro exterior funciona todo parece más fácil para el juego español, porque se abren los espacios bajo los aros y hay más sitio para los pívots.

Sergio Rodríguez, Sergio Llull y José Manuel Calderón, jugando de escolta, son los primeros revulsivos de un juego que todavía no ha alcanzado su techo, porque no ha habido necesidad de enseñar nada nuevo en esta primera fase mundialista.

En defensa, el equipo español sólo ha defendido en zona en momentos puntuales y en la individual ha demostrado saber apretar a los rivales.

España es clara favorita y apunta a los cuartos de final, pero prefiere mirar sólo a Senegal para ir paso a paso y no sufrir un tropiezo que nadie entendería, ni los propios jugadores. 

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