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A LAS PEDRADAS

Para gloria y felicidad de su gente, nuestra vecina Costa Rica se convirtió la sorpresa del mundial, hecho reconocido por la prensa especializada internacional que cubre el gran evento. El equipo dirigido por el colombiano Pinto terminó primero e invicto en la fase de grupos, superando a rivales enormes de la talla de Italia, Inglaterra y Uruguay, los tres excampeones mundiales, derrotando a Grecia por penales en los octavos de final y cayendo de la misma manera frente a la poderosa Holanda en los cuartos, que no lo pudo vencer aún en el alargue.

NILDO-45De antemano, ni los mismos costarricenses pensaban en tan buen rendimiento, máxime en el grupo que le había tocado. Nosotros tampoco, a lo sumo le dábamos la posibilidad de un empate frente a Uruguay, con quien había disputado el repechaje para Sudáfrica en el 2010, cayendo 1 a 0 como local y empatando 0 a 0 en Montevideo, o contra Inglaterra, que no andaba bien en los partidos de fogueo, pero las grandes actuaciones que realizó no estaban dentro de los cálculos de nadie.

Y uno piensa, sin creerse más que nadie, claro está, por qué teniendo a los ticos tan cerca, siendo como son uno (más) de los equipos de Concacaf con el que nos enfrentamos varias veces al año, nunca tenemos informaciones de su fútbol, jamás sabemos lo que están haciendo, nos fijamos si hay algo que podamos implementar de sus cosas para mejorar.

Y la respuesta que se le encuentra a esto, es que con los costarricenses ha existido siempre una histórica rivalidad que nos empuja a querer ganarles todos los partidos.

Y eso no está mal. Que cosa más linda hay que ganarle a un rival tradicional, si es precisamente eso, los triunfos, lo que despierta la pasión que genera el fútbol, lo que nos lleva a ver los partidos.

Sin embargo creo deberíamos cambiar nuestra percepción acerca de cómo los vemos fuera de la cancha. Ver si podemos sacarles algo que nos beneficie. En que nos llevan la delantera, mirar qué podemos implementar de lo que tienen. Dejar ese sentido de rivalidad a un lado. Bajar un poco el nivel de nuestro orgullo futbolístico nacional, y que esto no se mal interprete. No quiere decir que nos vamos a humillar delante de ellos. Que nos vamos a achicar, que vamos a tenerle miedo, que si podemos hacerle cinco goles en un partido, no se los vamos a hacer, eso es otra cosa. Lo que intento decir es que algo podemos aprender si miramos la razón de su éxito en este torneo.

Estoy seguro que Italia, Inglaterra, Uruguay, Grecia y Holanda, ¿han aprendido algo de Costa Rica? Al menos, que no hay rivales pequeños…

Y de México no digo nada, porque la rivalidad es más profunda aún.

Tal vez si abro la boca, alguno va a imaginar que ando con un sombrero de charro.

Y no me gustaría que me agarraran a las pedradas…

Nildo Núñez

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