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Fútbol Nacional

El amor al dinero, la principal causa del fracaso en el Mundial

No se equivoca ese libro sagrado para tantas personas al asegura que “El principio de todos los males es el amor al dinero”.

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Cuando parecía cosa del pasado, una vez más la ambición desmedida de echarse a la bolsa unos (varios miles de) dólares volvió a conspirar contra las aspiraciones deportiva de la selección nacional hondureña, pudiendo haber solventado antes este tema.

Lo que está a punto de leer no es probablemente algo del todo nuevo, pero fue relatado detalladamente por una persona que estuvo involucrada en este proceso y en varias reuniones, no por alguien a quien se lo contaron, como suele suceder.

El génesis

Todo inició en Honduras, donde debió haber quedado sepultado el tema de los premios por participación en Brasil 2014. Entre los meses de enero y mayo los seleccionados nacionales, encabezados por los referentes del plantel, intentaron en distintas ocasiones reunirse con representantes de la Fenafuth y la Comisión Nacional de Selecciones para abordar el tema premios, pero nunca recibieron una respuesta afirmativa.

El informante que colaboró con esta nota asegura que el gran error fue no haberlo resuelto en marzo, con motivo del partido de despedida disputado el día 5 en San Pedro Sula contra la selección de Venezuela. “Ese era el momento justo”, aseguró.

Efectivamente, ese pudo haber sido el momento indicado porque estaba la mayoría del plantel que todos sabrían sería convocado para la Copa del Mundo. Para ese juego fueron citados Noel Valladares, Maynor Figueroa, Emilio Izaguirre, Víctor Bernárdez, Boniek García, Jorge Claros y Arnold Peralta, Andy Najar, Jerry Palacios y Jerry Bengtson. Además estaban Edder Delgado Rony Martínez, Romell Quioto, Luis Garrido, Donis Escober, Luis López y Marvin Chávez.

Sin embargo en la Fenafuth y la Comisión Nacional de Selecciones no consideraban este tema prioritario, por lo que nadie se presentó al hotel de concentración para negociar los premios y demás emolumentos con los futbolistas. Esa sería la última oportunidad de evitar la debacle que estaba por suceder.

Aquí la “mula botó a Genaro”

Ya en Miami se reunieron los jugadores en diversas ocasiones y, como el tiempo jugaba en favor de ellos, pidieron cantidades pagables únicamente para federaciones millonarias como las europeas, las árabes o las dos grandes de Sudamérica.

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Miguel Trujillo.

La primera oferta de los futbolistas era de 25 mil dólares por juego para cada uno, es decir 75 mil por los tres partidos de la primera fase, ganaran, empataran o perdieran los compromisos ante Francia, Ecuador y Suiza.

Asimismo solicitaban por concepto de viáticos y otros tipos de ingresos que implican una convocatoria a selección nacional, la nada despreciable suma de 35 mil dólares para cada jugador, por el tiempo que estuvieran bajo régimen desde el primer día en Miami hasta el último en Brasil en caso de ser eliminados en primera fase.

Después de varios estira y encoge en diversas reuniones entre los jugadores y luego de estos con los federativos, se acordó a pocos días de viajar a Brasil que finalmente cada uno de los 23 futbolistas recibiría 25 dólares por los tres juegos (8,333 por partido). Y en lugar de los 35 mil que solicitaban inicialmente, a cada uno únicamente se le pagarían 30 mil.

Si bien es cierto se llegó a un relativo “feliz término”, el daño ya estaba hecho porque en lugar que el plantel pensara únicamente en jugar al fútbol y poner atención a las instrucciones del técnico, debieron atravesar por todo ese desgaste de tener que estar pensando en dinero y discutiendo por algo que debió haber quedado resuelto antes de viajar a Miami.

Y para colmo de males…

Ya en Brasil, cuando todo parecía solventado, el Presidente de la República, Juan Orlando Hernández, sin querer “revolvió” el avispero al ofrecerles 2 millones de dólares por clasificar a octavos de final y disputar el llamado cuarto partido.

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Luis Fernando Suárez.

Esto inmediatamente les cambió nuevamente de “chip” a los jugadores, pues adicional a la suculenta cantidad ofrecida por el mandatario (en un país que no tiene ni para medicinas), la Fenafuth les tenía preparados 500 mil dólares adicionales de premio. A esto había que sumarle el millón en divisa estadounidense que entrega adicional la Fifa a las federaciones que avanzan de la primera ronda.

A partir de entonces, cuenta la fuente y otros entrevistados que colaboraron con este texto, se rompió del todo la frágil “paz” que se había alcanzado en el grupo y solo se hablaba del dinero que recibirían, como si estar un Mundial no fuera suficiente motivación. Lo que vino después en el aspecto deportivo, es decir el desenlace de la historia, ya es de todos sabido.

Quienes sí entendieron bien lo que no pudieron los hondureños son los costarricenses, pues viajaron a Brasil con el “pastel ya repartido”. Igualmente los griegos, que sabiendo que su país atraviesa una crisis económica renunciaron a sus premios desde el inicio, pero eso ya es demasiado pedir.

Por supuesto la parte deportiva

Luis Fernando Suárez se equivocó al llevar a jugadores sin ritmo, que casi nunca recibían minutos en su equipo. Además se dejó meter mucha mano en la convocatoria, en la lista hay al menos cinco jugadores impuestos por los directivos de tres clubes.

Suárez y los jugadores se equivocaron, tomaron malas decisiones todo el tiempo ¿y cómo pensar con claridad cuando en lugar el iris en los ojos se ve reflejado un signo de dólar?

Rumores y mentiras

A raíz de todo este asunto se dijeron muchas cosas, pero muchas son mentira. Se insinuó que había racismo de jugadores de raza negra contra el resto, algo que el informante desestimó de forma tajante.

Que hubo agresiones físicas entre jugadores por culpa del dinero, algo que tampoco sucedió porque, si bien es cierto los ánimos se caldearon, los referentes siempre pusieron calma y evitaron los enfrentamientos.

Que los jugadores estuvieron a punto de irse a huelga. Falso. Nunca dejaron de entrenar ni amenazaron con ello. Se rumoró con un intento de agresión a Luis Fernando Suárez por parte de uno de los jugadores de peso. También mentira. Mujeres y amantes en la concentración, nunca sucedió, asegura el informante jurándolo por lo más sagrado que tiene.

Arnold Peralta sí estaba lesionado. El hecho de no haberse cuidado durante su etapa en La Ceiba, previa a la concentración en Miami, le hizo llegar con dos lesiones que no le hubieran permitido de todos modos jugar el Mundial.

Lo que sí es cierto que Suárez solicitó no disputar los amistosos en Miami contra los tres rivales europeos con los que se perdió y empató (Turquía, Israel e Inglaterra respectivamente), pero Miguel Trujillo ya tenía vendidos los juegos de antemano y presionó para que su negocio no sufriera. Al final el empresario colombiano acabó imponiéndose.

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