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De Todo Un Poco

La verdadera historia del álbum Panini: De una empresa quebrada a una máquina de dinero

En 1945 Italia era sólo un amasijo de escombros cuando a Umberto Panini se le ocurrió la idea de abrir, junto a su hermano Benito, un puesto de periódicos y revistas justo al frente de la catedral de Módena. Los años eran duros, incluso para un joven emprendedor como ÉL. Trabajaba en la fábrica Masserati cuando estalló la guerra. Escondido en sótanos, pudo soportar a los bombardeos y las privaciones. Ahora el conflicto se había disipado y aunque el país estaba en ruinas, Umberto tenía la inmensa fortuna de haber sobrevivido.

PANINIEn las salidas de misa los feligreses se agolpaban frente al kiosko. En ese reducido lugar los dos hermanos se dieron cuenta del gusto de la gente. Las revistas de fútbol y las historietas eran lo más apetecido. Pasaron los años y la empresa familiar, como Italia misma, continuó prosperando. En 1954 ya son dueños de una compañía de distribución de periódicos. Giuseppe, el mayor de los hermanos, estaba al frente de la empresa.

Pero siete años más tarde se les ocurriría la idea que inmortalizaría su apellido. Los cromos se hicieron populares en Europa desde que en 1867 la litografía parisina Bognard sacara una colección de estampitas en donde se ilustraban los inventos más importantes que se exhibirían en la feria mundial de aquel año. El éxito fue tan grande que en Estados Unidos en 1879, Marques de Lorne, una marca de cigarrillos muy popular en esos años, sacó una serie de tarjetas de cartón en donde venían ilustrados diferentes animales. Las ventas de esa marca de tabaco se dispararon.

En 1960 la empresa Carnivale de Milán se declaró en quiebra. Su negocio era vender álbumes y laminitas pero al parecer la pasión por hacer estas colecciones había mermado considerablemente. Es que eso de llenar de pegante un álbum era bastante engorroso, si tan sólo las láminas se pegaran solitas y no vinieran sueltas sino en sobres…

Los Panini vieron la oportunidad y compraron a precio de oferta la empresa. Benito y Guissepe pusieron la plata y empezaron a pensar en alguna idea para reavivar la fiebre por llenar álbumes. Lo primero que se les ocurrió fue introducir las monitas en sobres cerrados en los que venían dos unidades. Sin embargo, no se sabía muy bien cómo reaccionaría el público de principios de los años sesenta ante un álbum de cromos. La idea, lejos de ser original, parecía un poco anacrónica. Para ir a la fija apelaron a la pasión italiana por excelencia: el fútbol. Así que sacaron en 1961 una colección sobre el campeonato italiano. En la portada del álbum estaba la imagen del temible atacante sueco Neil Liedholm, goleador del A.C Milán. Con paciencia los hermanos esperaban no haberla embarrado.

Bruno Bolchi no sólo pasó a la historia por ser un aguerrido defensa que supo ser durante cinco años el capitán del Inter de Milán, sino porque fue el primer jugador convertido en estampita de fútbol. Con él comenzó un éxito arrollador e inmediato: en el primer año se vendieron 15 millones de láminas.

Gracias a las innovaciones técnicas implementadas por ellos, cómo el hecho de empaquetar cuatro calcomanías en un solo sobre o hacerlas autoadhesivas a partir de 1971 y convertirlas en un sagrado rito cada vez que hay año de mundial desde México 70, los hermanos Panini se convirtieron en los reyes absolutos de los álbumes de figuritas. Su mascota, Pipino el cruzado, es todo un referente para los jóvenes – y los no tan jóvenes- de todo el mundo.

Además de disipar esa fiebre que nos entra a medida que se acerca el partido inaugural, el álbum del mundial le sirve a los más pequeños para aprenderse las capitales del mundo, para saber por ejemplo que Deutschland significa Alemania en su idioma original. No es un mito que los niños aprenden llenándola.

Los álbumes Panini no se limitaron a sacar colecciones futboleras. En el 2011, cuando se cumplieron 50 años de la creación de la empresa, se hizo una exposición en Italia en dónde se exhibieron ediciones legendarias como la de Aviones y misiles la primera colección que sacaron que no era de fútbol, la de Heidi o Amor es… que enloquecieron a las jovencitas latinoamericanas en la década del setenta.

En 1988 los hermanos le vendieron la empresa al grupo Maxwell que por sus malos manejos casi la hacen desaparecer. En 1999 la empresa volvió a manos italianas y hoy en día goza de una salud envidiable. Se estima que en un año como este de mundial, Panini producirá mil millones de sobres, esto se traduce en seis mil millones de monitas. Contrario a lo que se cree, estas vienen en cantidades iguales, es decir que tienes las mismas probabilidades de conseguir a Falcao, Messi o Cristiano Ronaldo que a cualquier jugador de Irán.

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