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Las golondrinas

Por: Héctor Orellana
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SAVIOUno se tenía que ir de la primera división del fútbol hondureño. Cualquiera que hubiera sido el despedido tendría justificaciones, razones o motivos por las cuales no pudo mantener la permanencia en el fútbol profesional hondureño.

Pero en este caso nos ocupa del ya descendido Deportes Savio, equipo que se mantuvo por muchos años haciendo la lucha en la liga de privilegio.

En el pasado torneo de Apertura, el Savio, de la mano de Mauro Reyes, logró ubicarse en una buena posición, llegando por primera vez a etapa de semifinales, y en ese momento Reyes era un ídolo en Santa Rosa de Copán y para los dirigentes el mejor entrenador.

Cuando inicia el siguiente torneo se comienzan a dar algunos problemas internos entre directivos, el equipo no tuvo su mejor comienzo, pero cuando comenzaba a tomar el nivel futbolístico, llega la separación de Reyes.

Pienso que la razón principal por la que el cuadro copaneco no pudo salvar su categoría fue por la desesperación de sus dirigentes, que actuaron con emoción y de forma apresurada, porque siendo la idea salvar la categoría, querían ver al equipo en los primeros lugares.

Escuchaba a Raúl Martínez Sambulá, que decía que había llegado tarde a tomar al equipo, pero cuando llegó Savio estaba siete puntos arriba de Marathón y Vida, y quedó cuatro puntos debajo de ellos, que significa eso, que los propios jugadores se mostraron en contra de la separación de Reyes.

Ha quedado demostrado que en el fútbol no solo la plata interesa, también las buenas ideas, porque otras veces el Savio ha pasado por dificultades económicas y ha sabido salir adelante en el aspecto futbolístico; sin embargo, en esta oportunidad los sueldos estaban arriba y se les ofrecía una gran cantidad de dinero por concepto de premios y no lograron el objetivo.

Hay decisiones que para los directivos son las mejores, pero que al final queda demostrado que son malas, por eso les cantaron “las golondrinas”.

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