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Boxeo

“La pulga”, el aguerrido Darwin Angeles

Darwin “La Pulga” Ángeles, un exitoso boxeador de la mejor generación de pugilistas catrachos que tuvo vigencia en los años ochentas y noventas, hoy desde el retiro nos recuerda lo bueno que fue defender al país en una competencia regional o mundial. Aguerrido como pocos no fue un experto en noquear a sus adversarios, pero tampoco, a pesar de su baja estatura, era muy fácil enviarlo a la lona, ya que fue uno de los púgiles más técnicos de la historia del boxeo hondureño.

Darwin “La Pulga” Ángeles, un orgullo del boxeo nacional.

Darwin “La Pulga” Ángeles, un orgullo del boxeo nacional.

Al momento de dialogar con el expúgil catracho, este se preparaba para una intervención quirúrgica en el hospital Escuela, de la que gracias a Dios se recupera satisfactoriamente. Ángeles, con apellido de origen mexicano, hoy pone el dedo sobre la llaga sobre la evolución o no del boxeo hondureño, ya que los pegadores amateurs van desapareciendo para tristeza del deporte nacional.

¿Qué se ha hecho el famoso Darwin “La Pulga” Ángeles?
Después de vivir años gloriosos en el boxeo, tengo una familia por la que he luchado durante mi vida. Hay gratos recuerdos de mis excompañeros de guantes, a los que siempre he considerado como parte de mi familia, aunque a muchos de ellos tengo años de no verlos.

¿Ha estado enfermo?
Tuve un problema en la uretra, pero salí bien de una intervención quirúrgica en el hospital Escuela, a través de una brigada médica norteamericana, confío que mi recuperación va ir bien, doy gracias a Dios por ello.

¿Su historia en el boxeo?
Vivía en una colonia cercana al gimnasio Rubén Callejas Valentine (colonia Soto), por lo que por las tardes cruzábamos el río e íbamos a jugar a ese lugar, donde había boxeadores de primera línea como Julio López, Rafael López, “Topo Gigio” López, Franklin Plummer, entre otros. Yo apenas tenía 13 ó 14 años, para este tiempo estudiaba en la escuela Álvaro Contreras.

Un cipote con ilusión de ser boxeador

Celebrando su primera de tres medallas de oro en Juegos Centroamericanos.

Celebrando su primera de tres medallas de oro en Juegos Centroamericanos.

Realmente de la colonia Soto llegamos unos siete cipotes, pero únicamente yo me quedé practicándolo. Fuimos entrenados inicialmente por Eduardo “Ratón” Mojica, quien nos daba cierto conocimiento, pero el entrenador que me formó fue René “Congo” González, él me enseñó todo lo que yo sé de boxeo.

¿Sus padres lo apoyaron?
Al inicio no les gustó, pero después fue un apoyo total. Se tuvieron que conformar que eso no me lo iba a quitar, porque el boxeo lo llevaba en la sangre.

El mote de “La Pulga”, ¿cómo nace?
Me lo puso un directivo que fue juez y árbitro, Luis Urquizú, algo que nunca me molestó porque todavía hay personas que me llaman más por el apodo que por mi nombre.

¿Oficialmente en el boxeo?
René vino al país en 1984 y yo comencé trabajar con él en 1986. Tenía apenas una semana de trabajo cuando se presentó una oportunidad de tener mi primera pelea internacional al presentarse en Honduras la selección de Nicaragua. En ese evento le faltaba un boxeador en minimosca y me preguntó que si tenía el valor de subirme al ring sin experiencia, le respondí que sí, pero la perdí y me quedaron secuelas que incluso me retiró un año del boxeo. Después de la pelea quedé con un fuerte dolor de cabeza, eso no me permitió un tiempo volver al gimnasio.

¿Cómo se decidió ese primer combate?

Como todo luchador en la vida, en pleno trabajo sencillo y humilde en Estados Unidos.

Como todo luchador en la vida, en pleno trabajo sencillo y humilde en Estados Unidos.

Por decisión unánime contra un nicaragüense que tenía en su historial 40 peleas, mientras yo debutaba, por lo que en ese tema salí satisfecho, porque lo más probable era una noqueada.

¿Qué hizo en ese año de retiro del boxeo?
Me dediqué a jugar fútbol en liga burocrática, pero allí también tuve temor de cabecear por el tema del dolor de cabeza, pero al sentirme bien regresé al boxeo. Jugaba en el campo Motagua con el Club Soto y en La Travesía con el club 30 de Noviembre, además de otras ligas, pero luego retorné al boxeo.

¿Cómo fue su regreso?
A pelear un puesto con grandes boxeadores de mi categoría como los hermanos gemelos Bernabé y Luis Ramírez, ellos se cuidaban las espaldas para permanecer siempre vigentes.

La época de pegadores de su generación?
Pertenecí a la mejor época de boxeadores de la historia en Honduras, no han existido mejores que esa época, de gran calidad técnica en todas las categorías, entre ellos Roberto Martínez, Jeovanni Baca, Geovanni Hernández, José Manuel Ávila, Edy Espinoza, Óscar Álvarez, Ignacio Solís Gregorio García, Osmaldo Lara, Julián Solís, Martín Andara, Óscar “Chato” Manzanares.

¿Cuánto duró en el box?
Fue una trayectoria de más de 14 años, mi última competencia fue en Venezuela en el Centroamericano y del Caribe, me fue mal, pero no me retiré por eso, ya que entendí que había que darle paso a las nuevas generaciones de boxeadores, a pesar que apenas tenía 29 años de edad.

¿Cómo mantuvo a su familia en la época de boxeador?

Grandes recuerdos de “La Pulga” en los cuadriláteros de Honduras y toda la región centroamericana.

Grandes recuerdos de “La Pulga” en los cuadriláteros de Honduras y toda la región centroamericana.

Tuve la dicha de estar en el programa de atletas priorizados del Comité Olímpico Hondureño, lo que no era un sueldo sino una beca, allí estuve junto a Jeovanni Baca, Dora Maldonado del judo y otros atletas. Llegué a ganar mil 500 lempiras de 1995 a 1999, estaba a tiempo completo con el boxeo, pareciera que no ajustaba el dinero, pero en ese tiempo sí era algo de dinero, con ello estuve luchando para darle lo que se podía a mi familia.

¿Qué hizo después del boxeo?
Pude trabajar con el boxeo, pero yo tenía la convicción de irme a Estados Unidos a laborar para sacar adelante mi familia, con un sueldo más digno, y así lo hice, donde estuve ocho años trabajando para hacer dinero, así pude construir mi casita.

¿Pudo quedarse mojado?
Nunca quise aprovecharme de eso, mejor regresé al país y con visa legal me quedé trabajando un tiempo, no me fui mojado como otras personas. Nunca tuve problemas migratorios con las autoridades.

¿Qué trabajos desempeñó en Estados Unidos?
Estuve en New Jersey, donde hice de todo, lavaplatos, carpintero, trabajé en una empresa que elaboraba plásticos. No ganaba mal, pude ahorrar algo.

En la actualidad, ¿a qué se dedica?
Trabajo en una compañía de electricidad de diseños eléctricos (Disec), me han ayudado con mantenerme en un trabajo estable durante los últimos seis años, algo que valoro mucho por lo difícil que es la vida ahora.

Al ver sus medallas, ¿qué sentimiento le genera?

Ángeles orgullosamente muestra las tres medallas de oro logradas en juegos centroamericanos.

Ángeles orgullosamente muestra las tres medallas de oro logradas en juegos centroamericanos.

Nostalgia de los éxitos, de los amigos, del trabajo arduo, tantas peleas, pero ya ese tiempo pasó y de manera inolvidable. Tuve muchos logros que me hacen pensar en volver al gimnasio a ayudar a los jóvenes. Tuve la dicha de ser el único boxeador hondureño en ser campeón centroamericano en tres juegos diferentes, Honduras 1990, El Salvador 1994 y Honduras 1997.

¿Sus contrincantes en Honduras?
En minimosca peleaba el cupo con mi amigo Jeovani Baca, luego en la categoría mosca, con Julio César Oyuela, pero realmente no éramos rivales sino compañeros con quien compartimos muchas experiencias en la selección nacional.

¿A nivel centroamericano?
En 1990, le gané el oro a un costarricense de apellido Miranda por decisión. En 1994 a un salvadoreño, mientras en los séptimos juegos a un panameño. Casi siempre gané las peleas por decisión, no fui un boxeador de pegada sino muy técnico. De más de 100 peleas internacionales solamente di dos nockouts, y tampoco me noqueaban fácilmente. Tuve 40 peleas locales y solamente me ganó Bernabé Ramírez, una vez.

¿Y las internacionales?
Perdí unas 20 peleas de más 100 disputadas, donde el verdugo mío fue el dominicano John Guzmán, ese tipo las tres veces me ganó, fue la piedra en mi zapato en ese tiempo, pero a nivel centroamericano muy pocos me ganaron, quizá el campeón del mundo nicaragüense Rosendo Álvarez y “Chocolate” González, con ellos no me desquité porque cambié de categoría y no tuvimos más combates.

¿Qué otros logros recuerda?
Tuve dos medallas de bronce en Centroamericanos y del Caribe en México y Costa Rica. En Panamericano de Mar de Plata fui eliminado por Coto de Puerto Rico. Estuve en Juegos Olímpicos perdí las peleas, en Seúl 1988 con un liberiano y en Atlanta 1996 con un ucraniano.

¿Es positivo el regreso de René González?

Darwin y su gran orgullo, su familia, viven en una colonia humilde de Tegucigalpa.

Darwin y su gran orgullo, su familia, viven en una colonia humilde de Tegucigalpa.

Sin duda alguna, él forjó grandes boxeadores, el problema es que estamos viviendo una etapa de dos directivas que tienen complicado al deporte. La solución es unificarse, tener una sola federación para beneficio del mismo. Yo honestamente no puedo opinar quién tiene la razón, porque he estado alejado del deporte por un buen tiempo, pero sí les pediría que sentaran a trabajar juntos sin importar.

¿Es correcto lo del profesionalismo en el boxeo nacional?
Cuando existía la Federación Deportiva Extraescolar de Honduras había una cláusula que los presupuestos del gobierno eran para el boxeo amateur, pero entiendo que eso fue modificado. Está bien que existan boxeadores profesionales, pero deben costeárselos los mismos boxeadores y no el Estado, ya que ellos ya devengarán su salario por sus peleas, a diferencia de los amateurs, cuya ganancia es representar a Honduras en las justas regionales y mundiales.

¿Quiso ser profesional?
En realidad no, no se ganaba lo suficiente para mantener a mi familia, en ese tiempo había una cláusula en la Federación para el boxeador amateur de pagar su cuota para irse al profesionalismo, era como un derecho de formación.

Por: Geovanni Gómez
@geovannygo

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