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Felipe Santiago Figueroa, un honorable exárbitro

Sincero, franco, con el dedo sobre la llaga, pero muy jovial, a sus 80 años don Felipe Santiago Figueroa nos atendió en su humilde hogar de la colonia el Reparto de Tegucigalpa, donde nos contó sus anécdotas como jugador de la vieja academia del Federal Deportivo, así como sus peripecias en el arbitraje nacional, señalando situaciones que viven habitualmente jugadores, entrenadores, árbitros y dirigentes del fútbol hondureño, las que muchos ignorábamos, ya que esas anécdotas quedan en el anonimato sin contarse a las nuevas generaciones de amantes del fútbol.

En la gráfica aparece con el exárbitro Francis Muñoz.

En la gráfica aparece con el exárbitro Francis Muñoz.

También recordó los momentos complicados de su vida, sobre todo los infartos sufridos, cree firmemente que sigue vivo por la mano de Dios.

¿Cómo inicia su labor en el fútbol?
Como jugador en la cancha de los curas, en un equipo llamado San Juan Bosco de la liga juvenil, que dirigió el brasileño Pedro Celestino Da Cunha. Jugábamos de preliminar de la liga Mayor en el estadio Nacional.

¿Después qué pasó?
Cambié de equipo, el quipo San Juan Bosco llegó a la categoría B, en ese tiempo pasé al equipo de Segunda llamado Guadalupe, donde fui compañero de Rolin Castillo y Tata Zelaya, los partidos eran en la cancha El Birichiche.

¿No probó suerte en los equipos grandes de Tegucigalpa?
Realmente sí, estuve practicando con el Olimpia en Palmira, con Juan Andino Matamoros. Un día nos llevó a bañar a Guacerique, luego nos daba un traguito de ron al finalizar la práctica. En esos años Rubén Callejas Valentine nos acompañaba en los entrenos y las actividades del club.

¿Por qué no se quedó en Olimpia?

Porque unos excompañeros del San Juan Bosco me invitaron a que los acompañara al Federal de Liga Mayor, entrenado por Toribio Álvarez. Entrenábamos en La Isla, ya se habían ido las estrellas del equipo, al ser comprados por Olimpia, pero se quedaron “Popo” Godoy, “Tico” Godoy y “Peyito” Velásquez, entre otros. Por cierto, al Tico lo tentaron, pero él odiaba al Olimpia y dijo, yo no me voy con esos tales por cuales.

¿Cuánto tiempo estuvo en Federal?

Aparece junto a Landelino Alvarenga, otro recordado exárbitro.

Aparece junto a Landelino Alvarenga, otro recordado exárbitro.

Estuve año y medio, pero en el marco de una copa famosa brasileña que donaron de ese país, que se la adjudicaba quien la ganara tres veces, jugando de lateral tuve un encontronazo con un jugador Torres de Olimpia, me cayó encima de la rodilla, me lastimé un ligamento, pero en ese tiempo la ciencia no era avanzada. “Cayuyo” Willimas iniciaba en la medicina, no sabía mucho, era apenas un practicante de medicina, no me mejoré y opté por irme. En ese tiempo el presidente de Federal era Federico Fortín Aguilar, me dio cinco lempiras para ver qué podía hacer para recuperarme, me dijo que comprara medicinas, aunque sea mentolina. Nosotros jugábamos por amor al deporte, no había sueldo ni nada.

¿Cómo era entonces la atención médica a los jugadores de antaño?

Sí había una revisión al inicio de la temporada, pero el que lo hacía era otro exjugador, Venturita Ramos, no era tan exhaustiva, él estudiaba medicina, pero únicamente le decía a uno: estás bien verdad, ja, ja, ja, pero en realidad no es como ahora. Lo inyectaba para estar fuerte, aunque sea de humor.

¿Cuándo se retira?
Miguel Márquez, exjugador de Olimpia, me invita a volver al San Juan Bosco en categoría B, pero estuve un tiempo esperando mejorar, regreso a jugar con ellos a la cancha de los curas, pero no por mucho tiempo, ya que la última vez que lo hice, en un partido contra Fábrica de Tubos (Atlético Indio), donde ya destacaba Chuy Kafati. Íbamos ganando 1-0, pero le meten una bola a Chuy y la defensa se quedó parada y luego el mismo delantero nos volvió a anotar en un error del portero “Chico Parranda” que solamente la vio pasar. Me decepcioné como capitán, y me fui enojado, incluso el árbitro me dijo que era insólita y tonta la forma de perder, me fui a la liga burocrática a jugar con un equipo llamado Las Palomas.

¿Se hizo árbitro después?

En su época de jugador con la vieja Academia Verde Amarilla del Federal.

En su época de jugador con la vieja Academia Verde Amarilla del Federal.

Tenía 38 años cuando me decido a ser árbitro junto a mi compañero de trabajo, Pedro Raúl Alvarado, con quien estuvimos en el taller Impala, una fábrica de muebles y mecánica de bancos. Me afilio a esa edad al colegio de árbitros Francisco Morazán, donde estaban Aristóteles A. Gómez, Marco Tulio Cárcamo, Cecilio Midence Torres, Carlos Roberto Ortiz Pérez.

¿Y a Liga Nacional en cuánto tiempo llegó?

En 1972, tres años después de mí incorporación llego a Liga Nacional, a diferencia de otros que tenían más tiempo, pero eran conformistas y no dieron el paso.

¿Con quiénes le toca compartir ya en Liga Nacional?
Me tocó la época de buenos árbitros como “Chulampín” Cedillos. Fui el mejor línea de esa época, todos los partidos internacionales yo los trabajé en ese puesto, ya que no llegué a ser un central tan destacado.

¿No fue juez internacional?
No quise, me recuerdo que Juan Rubén Ramos me preguntó por qué no me inscribía, yo le dije que para que, si aquí no los nombraban, solo estaban de figurines en la lista de FIFA, además estaba viejo, mayor de 40, ya que a los 45 ya estaría sin opciones por la edad.

¿Hasta qué edad estuvo en el arbitraje?
Estuve 20 años en el arbitraje, me retiré por un paro cardíaco, sino allí estuviera dirigiendo.

¿Fue parte de la Comisión de Arbitraje?

Una tripleta recordada en el arbitraje, Leoncio Oseguera, Armando Álvarez y Santiago Figueroa.

Una tripleta recordada en el arbitraje, Leoncio Oseguera, Armando Álvarez y Santiago Figueroa.

En una ocasión acompañé al abogado Alfredo Hawit, cuando el secretario fue Hernán Coello, estamos hablando de 1993, pero luego me retiré. En ese tiempo comenzaron a llegar los abogados a la CNA, era los más honrados, ja ja ja.

¿Alguna anécdota como árbitro?

Recuerdo que cuando jugaba Jorge “Perro” González en el Olimpia, quien era puerco para jugar, le tocaba las nalgas y escupía a los contrarios, no le gustaba que lo reprimieron por sus acciones, pero cuando a él le hacían las cosas, se quejaba. En un clásico hizo lo de siempre, pero “Pecho de águila” lo puso quieto, me fue a reclamar y yo le contesté de una forma que no le gustó. Vino y se quejó con el eterno secretario de ese club, Juan Bautista Vásquez, quien me dijo que cómo era posible que insultara a los jugadores, a lo que le respondí que para un chuco otro chuco, ja, ja, ja.

¿Recuerda alguna otra?
Una de Reynaldo Mejía, quien me dijo en un partido, y es que no mirás, yo le contesté a no jo…, apretala, me reclamaba porque yo estaba de línea en ese partido.

¿Y con su vecino Francisco “Pancho” González qué pasó?
En un partido de su equipo Atlético Morazán, le hacen una falta y yo estoy cerca, la marco, pero él se desquita descaradamente, espero que se acabe el relajo, lo llamo a parte y lo expulso, él que es un poco tartamudo, no hallaba cómo reclamarme, nunca le entendí lo que me dijo, pero yo fui claro, el hecho de que “Panchito” era mi vecino no indicaba que me iba a ser el ciego.

¿Y un triste recuerdo en su trabajo arbitral?

Felipe Santiago Figueroa, leyenda viviente del arbitraje nacional.

Felipe Santiago Figueroa, leyenda viviente del arbitraje nacional.

La noche que el “Gato” Coello quebró a Roberto Santos de la Universidad. Esa lesión me dio pesar, el “Gato” tenía antecedentes, en mi época de jugador esquivé una barrida similar cuando él jugaba en el Colombia. Esa fractura fue dramática de tibia y peroné, no dudé en expulsarlo, fue una barrida matadora. Hasta yo quedé afectado con lo que pasó, lo comenté con Rolando Paz Escoto, quien era mi asistente. El “Gato” también salió afectado por lo que hizo. No me le acerqué a Santos, no tenía palabras para estar en un momento así, no sabía si me iba a culpar por lo sucedido.

¿Cuál fue el jugador más malcriado que dirigió?

El “Perrito” González solo frases agradables nos decía a los árbitros.

¿Usted tenía simpatía por algún equipo de la Liga?
Yo era olimpista, pero cuando los traté en el campo, yo dije, estos jodidos son unos canallas, se creen que porque es el Olimpia pueden jetear a todo mundo, allí me quité la venda de los ojos. Hasta el secretario del club iba a los camerinos a reclamarnos a los árbitros, yo no se lo permitía bajo ningún punto de vista.

Se habla de amaños y sobornos o cosas raras en el arbitraje, ¿recuerda algún hecho?
Las hubieron, pero quizá no sea ético recordarlas, no tenemos las pruebas del caso. Se dieron hechos como en una ocasión en un partido internacional del Palestino de Chile en Honduras, Arturo Tábora de Puerto Cortés había expulsado a un seleccionado chileno por agresión, entiendo que tuvo que cambiar la redacción para evitar un castigo ejemplar a nivel de FIFA, eso por petición de la propia Federación de Fútbol de Honduras. Vino a Honduras el abogado del equipo chileno para arreglar el asunto y no sé qué pasó más, al final no fue castigado el mentado jugador. Allí fue la propia Federación la que lo obligó a cambiar la redacción del informe arbitral.

¿Usted es un hombre afortunado, cuatro infartos y sigue en pie?
Se puede decir que sí, gracias a Dios aquí estamos con nuestra familia, han sido momentos complicados, especialmente el primero que me recuerdo fue un día que iba a la filial de árbitros de Tegucigalpa para una charla, en la misma comencé a sentirme mal, me fui al baño a refrescarme y salí un rato a la calle, regresando al salón, pero nuevamente me sentí mal y el único que andaba carro y que era el instructor de la misma el mundialista Raymundo Cálix me llevó a una clínica cercana donde nos dijeron que lo mío era delicado y que tenía que irme al hospital Escuela. Allí junto a Octavio López lograron atenderme, a pesar que no había camillas, me dieron unas pastillas que luego vomité. Fue algo difícil, pero salí de esa, luego de permanecer en cuidados intensivos.

¿Usted es creyente?, ¿profesa alguna religión?
Soy mormón, recibí mi unción después del primer infarto que fue severo, en ese momento todo lo que ocurría en mi cuerpo iba a pegar al corazón, por eso le di gracias a Dios, ya que por Él estoy vivo todavía. Ahora hago todo tipo de ejercicio, camino 30 minutos para mantenerme más saludable.

Por: Geovanni Gómez
@geovannygo

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