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Fútbol Nacional

Hace 40 años ardía el estadio Morazán

Uno de los momentos más tristes de la historia de la Liga Nacional y del fútbol hondureño, se vivió un día como hoy 17 de marzo, pero de 1974, cuando aficionados sampedranos y de la costa norte quemaron y dañaron el estadio Morazán de San Pedro Sula, ante la negativa del fallecido árbitro José León “Chulampín” Cedillos de iniciar el gran clásico nacional entre Marathón y Olimpia.

QUEMADO 5En ese momento era insospechada una conducta similar de aficionados en los estadios, por lo que la indignación de todo el entorno del fútbol y fuera de él no tenía precedentes hasta esa fecha.

Lo vivido ese domingo dejó una gran reflexión, pero ha sido el adelanto de lo que puede pasar si se deja que los aficionados (hoy barras) pueden hacer si no se controlan las pasiones, en aquellos años una simple suspensión por falta de seguridad generó una catástrofe que no tuvo víctimas mortales, pero si golpeados.

LOS HECHOS
Ese domingo 17 de marzo (1974), la Liga Nacional tenía programado un doble en la ciudad de San Pedro Sula, a primera hora el España encaraba al Broncos de Choluteca y en el estelar el gran clásico nacional, Marathón frente a Olimpia.

Resulta que el estadio en ese tiempo estaba en plena construcción en el sector sur por lo que el aforo era menor, y por ello personajes desconocidos comenzaron a acomodar personas en la cancha en el sector sur, lo que provocó temor en los árbitros y protagonistas de los cuatro equipos.

El partido preliminar se inició a pesar de ello y Jimmy James Bailey anotaba a los 35 minutos en el pórtico del Broncos para ponerse en ventaja parcial. Los equipos se fueron al descanso con triunfo parcial para los locales. El árbitro del preliminar Rolando Núñez al regresar al campo se vio sorprendido por la cantidad de gente alrededor de la cancha y por ello junto a los capitanes decidió suspender el juego y reprogramarlo para las ocho de la noche.

El ambiente cada vez era más tenso para el estelar, y los árbitros encabezados por “Chulampín” Cedillos no estaban de acuerdo con iniciar el clásico en un ambiente tenso, ya que los aficionados de sol estaban indignados de ver hinchas alrededor de la cancha, por lo que estaban irritados.

Olimpia no quiso ingresar al rectángulo, a pesar que los verdes ya calentaban en el campo, pero “Chulampín” le informó a la Liga Nacional que no se podía jugar y suspendió el juego, lo que provocó la actitud vandálica de aficionados sampedranos y de otras ciudades aledañas, quemando el estadio, quebrando todo lo que podían, algunos hasta se llevaron y arrancaron las sillas que estaban instaladas,y que tenían un costo aproximado de 30 mil lempiras.

Las piedras llovieron por todos lados y unos ocho aficionados fueron trasladados de emergencia al hospital Leonardo Martínez, donde se recuperaron sin problemas.

Las cabinas radiofónicas de las dos cadenas radiales más importantes del país, Emisoras Unidas y Audiovideo fueron destrozadas, así como las mallas y casi toda la instalación deportiva, que no pudo ser defendida con apenas 18 policías que custodiaban el templo deportivo sampedrano, aunque posteriormente se sumaron más efectivos del orden público.

Al final, la gran pena y humillación para un pueblo del que en ese tiempo se decía era el más culto del país, les dejó una gran lección que no se ha repetido a la fecha, pero que además generaron gastos para reparar su instalación, inicialmente invirtieron 50 mil lempiras para volver a activar el estadio, que no fue dañado en su césped, sin duda una triste historia vivida en la gran ciudad, pero hace 40 años…

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