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Fútbol Internacional

Messi da una lección magistral al "Kun"

Compañeros en la albiceleste y buenos amigos fuera de los terrenos de juego, los argentinos Leo Messi y Sergio ‘Kun’ Agüero se enfrentaron en un duelo desigual en el que el ‘diez’ azulgrana arrolló a su compatriota, inédito en los 45 minutos que estuvo sobre el tapete del Camp Nou.

INTEREl capitán de la selección argentina dio una lección magistral a su alumno aventajado que, desaparecido en combate en la primera mitad, vio como el azulgrana deslumbraba, no sólo con el gol que decidió la eliminatoria sino, sobre todo, con una chispa que recordó su mejor versión.

Ausente por lesión en el partido de ida, Sergio Agüero se presentó en el Camp Nou como el único delantero puro en el once inicial. A pesar del resultado adverso de la ida, Pellegrini decidió sacrificar el olfato goleador de Negredo y apuntillar el centro del campo con James Milner.

Messi, en cambio, ocupó su posición preferida, la de ‘falso nueve’, acompañado, eso sí, por Neymar -que sustituyó al obrero Alexis- y con Xavi, Iniesta, Cesc y Busquets gobernando el partido en la medular.

Desde su marcha al City en verano de 2011, el exjugador del Atlético de Madrid no se había vuelto a ver las caras con los azulgranas. Ante los catalanes, había anotado cuatro goles en siete partidos, unas credenciales más que notables para generar dudas a la discutida zaga azulgrana.

Controlado por su compañero de selección Javier Mascherano -su sombra durante todo el partido-, el 16 ‘citizen’ no se encontró cómodo en los primeros latidos del encuentro, todo lo contrario que Messi.

El ‘diez’ salió con la quinta marcha puesta recordando su versión más ambiciosa. Lo demostró en el minuto tres, cuando al perder un balón en la medular retrocedió treinta metros para robarle el balón a Agüero en la frontal. Una jugada de sacrificio defensivo idéntica a la que protagonizaron ambos jugadores en el último Barça-Atlético de Madrid que disputó Agüero en 2011.

Esa fue la primera y última aparición destacable del delantero ‘blue’ en unos primeros 45 minutos desconcertantes en los que se bloqueó como punta de referencia ‘citizen’.

Su actuación contrastó con la de su amigo. Fresco y motivado, Messi se reencontró con su desequilibrio -difuminado en los últimos encuentros- y con espacios en la media punta fue un quebradero de cabeza para la zaga inglesa. Regateó, asistió e incluso se sacrificó cuando tocaba presionar la salida del balón del rival. Lo único que le faltó en el primer tiempo fue el gol.

Tras la reanudación, Agüero se quedó en el banco y su substituto, el gigantón Edin Dzeko, revolucionó el partido. Los ingleses buscaron el gol y embotellaron a los de Martino en su área que hizo temblar a más de uno en el Camp Nou.

Las dudas, sin embargo, las disipó el de siempre. Con el equipo sin ideas, Messi robó el balón, cabalgó por la derecha, se plantó en la frontal y, con un disparo raso, hizo temblar el poste izquierdo de la portería defendida por Hart.

La pulga volvía a carburar y sus compañeros se encomendaron a su persistencia para resolver la eliminatoria. Como casi siempre, Cesc lo buscó en la punta de ataque. Su asistencia no la controló un desafortunado Lescott, que dejó solo al argentino dentro del área.

El cuatro veces ganador del Balón de Oro resolvió el regalo a lo grande, delicadamente, sin fuerza, imposible para un Hart que vio como el balón entraba a cámara lenta en su portería.

Era el minuto 67 y la eliminatoria estaba sentenciada en el día en el que el maestro mostró al alumno cual es el camino para ser decisivo en el momento de la verdad. EFE

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