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En un clásico la vida no vale nada

PLEITODefinitivamente el fútbol hondureño está loco o hay que estar loco para ir a presenciar un Olimpia-Motagua. Se sigue pasando del fanatismo al odio, del apoyo al crimen, de la pasión a la violencia.

Loco por donde se lo mire, y me voy a permitir parafrasear a Pablo Milanés, de que en el fútbol “la vida no vale nada”, y esto tras los criminales acontecimientos que vienen sorprendiéndonos en cada clásico, ha llegado el momento de tomar acciones que pongan freno a estos jóvenes que van autoproclamándose como los dueños de las vidas de sus contrincantes.

Siempre me he preguntado si el fútbol es o no provocador de la violencia en las gradas, lo que se genera entre unos fanáticos que matan por una camiseta, es increíble y hasta inaudito la violencia que genera el amor hacia un club, eso es una locura.

Ya es hora de asumir posiciones más radicales después de tantas muertes violentas causadas por barristas, pero que se hagan ya, y no que nos sigan saliendo diversas voces que desde su postura e ideología manifiestan toda serie de soluciones y ninguna actual.

La responsabilidad debe ser asumida en su orden de importancia, así: los directivos del fútbol hondureño, los equipos, los jugadores, el Estado, la sociedad, la escuela y, por supuesto, los barristas.

Ya debe haber una ley en la que se debe garantizar que los estadios sean “Territorios de Paz”, donde la violencia sea erradicada en todos los aspectos, para que las familias puedan volver a disfrutar.

Es verdad que el fútbol desata pasiones desenfrenadas entre los fanáticos de uno u otro equipo, pero también es cierto que muchas veces con esto se no se justifican conductas delincuenciales.

@marcialxatruch

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