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Fútbol Nacional

Fútbol empañado…

TEGUCIGALPA.- La falta de personalidad, la carencia de sabiduría de un árbitro para manejar las situaciones hizo que el duelo entre Motagua y España que pintaba para un espectáculo vivo, terminara en un completo desorden.

El empate 1-1 queda en un segundo plano, porque el silbante Armando Castro y su grupo de colaboradores se convirtieron en protagonistas tras no mostrar el carácter y la grandeza que deberían, dando lugar a los reclamos generalizados de futbolistas, cuerpos técnicos y la afición.

El partido entre Motagua y Real España que pintaba para un buen espectáculo, terminó en un zafarrancho por la falta de personalidad del árbitro, Armando Castro.

El partido entre Motagua y Real España que pintaba para un buen espectáculo, terminó en un zafarrancho por la falta de personalidad del árbitro, Armando Castro.

Castro echó dos futbolistas del campo en menos de un minuto, pero lo peor se produjo a los 66 minutos cuando en una jugada de rutina terminó con un gol del España, en una acción que a juicio de los dirigentes azules es a todas luces un fallo de regla, lo que provocó la invasión de una enorme cantidad de personas al campo y el silbante no tuvo el valor de expulsar a nadie.

Y es que lo que mal empieza, generalmente acaba igual, y así fue no más el día para los azules porque las gradas del Nacional no contaron con la presencia de la barra motagüense “Los Revolucionarios”, debido a que tres de sus miembros fueron asesinados en circunstancias violentas.

En cuanto a lo futbolístico el juego inició como se esperaba, dos equipos atrevidos salieron a buscar el resultado desde el inicio, fue el azul profundo que se hizo con el control, pero los jóvenes del España salieron respondones.

Los locales se adueñaron del balón y dispusieron de las mejores oportunidades. A los 15 minutos Iván Guerrero se plantó solo frente a la meta enemiga, pero su disparo se fue apenas desviado.

El partido era muy disputado por la agresividad de los contrincantes, los espacios se cerraban y entonces apareció Jorge Claros, quien desde lejos saco potente remate obligando al vuelo de Marcelo Macías.

En el encuentro hubo mucha intensidad de principio a fin.

En el encuentro hubo mucha intensidad de principio a fin.

A los 24 minutos un centro de Javier Portillo fue a dar contra la mano de un defensor españolista y el juez acertadamente marcó penal. Amado Guevara, habitual penalero del “ciclón”, tomó el esférico para realizar el lanzamiento, sin embargo una breve reunión del capitán azul con algunos de sus compañeros determinó que el lanzador fuera Shannon Welcome, lo que provocó el descontento de la gradería que presentía que el isleño no era una buena opción.

A su turno el atacante, carrera corta y remate suave a un costado que contiene con apuros el meta españolista Marcelo Macías, desatando los insultos contra Welcome y el técnico, Ramón “Primitivo” Maradiaga. Así la primera parte, jugada con muchas ganas y amor propio y con algunas emociones.

El asalto de las emociones y el desorden

La etapa de complemento inició con un ritmo vertiginoso, al minuto de juego se produjo el primer error del juez, cuando Mario Martínez dentro del área evadió a Sergio Mendoza y cuando se aprestaba a rematar a puerta el defensor le cometió falta, el silbante a unos metros de la acción se hizo de la vista gorda.

Respondió Motagua a los 48 minutos con disparo apenas desviado de Shannon Welcome. Lindo partido, dos acciones claras de gol en poco tiempo. Poco después el azul encontró recompensa a sus esfuerzos, Roger Mondragón lanzó un centro preciso a la cabeza de Georgie Welcome, y con un testazo fulminante el atacante dejó parado a Macías convirtiendo el 1-0 para los locales.

Motagua se dio el lujo de perder un penal por medio de Shannon Welcome.

Motagua se dio el lujo de perder un penal por medio de Shannon Welcome.

A los 61 minutos el medio campista vio la papeleta roja tras recibir la segunda amarilla en una jugada dudosa que desato los múltiples reclamos de los futbolistas azules y a la larga la expulsión de Guevara por reclamos al silbante.

El partido se le iba de las manos al juez, no era para menos, la afición se puso de pie cuestionando cada una de sus acciones. Maradiaga un tipo inteligente movió de inmediato sus piezas, autorizó el ingreso del contención Edmilson Cruz y del defensor David Molina.

Justamente allí inicia el desorden, tiro libre a favor del España; el silbante detiene el juego para dar lugar a los cambios, Cruz hace su ingreso por Shannon Welcome, todo bien.

Melvin Matamoros, cuarto árbitro sigue con su pizarra arriba, Mondragón camina hacía afuera lentamente para dar paso a Molina, pero inexplicablemente antes que se realice la permuta, Castro da la orden para que se ejecute la falta a favor de los aurinegros que termina en gol de Maynor Martínez, 1-1.

Carrera loca del preparador físico azul, Miguel Bertani, en dirección al silbante para reclamarle que Molina no había ingresado cuando se autorizó que movieran el balón, reclamos desmedidos de motagüenses y españolistas, invasión de gente que nada tiene que hacer en el campo.

Los motagüenses reclamaron furiosos que el juez corrigiera lo que consideran un error.

Los motagüenses reclamaron furiosos que el juez corrigiera lo que consideran un error.

Castro se reúne con el grupo de colaboradores, a su alrededor gente del azul reclamando que hubo un fallo de regla en la acción, los encargados de impartir justicia no saben que hacer, el cuarto árbitro se desentendió como queriendo evadir responsabilidades.

Aparece en escena el director deportivo de los azules, Héctor “Lin” Zelaya para reclamar a los jueces, mientras todo esto pasa en el campo, arriba en el palco de la familia Atala se analiza la posibilidad de retirar al equipo de la cancha en protesta a lo que consideran una mala actuación de los árbitros.

Luego de las discusiones con sus asistentes, Castro determina validar el gol, ¿error o acierto?, eso lo deben determinar los especialistas, pero lo increíble es que el juez no tuvo el valor de echar del campo a los invasores que llegaron a reclamarle, toda una demostración de falta de carácter.

Castro siguió equivocándose porque posteriormente lleno de amarillas al España por pura presión de los azules, que siguieron siendo superiores con dos hombres menos.

Otro enorme error del juez se produjo cuando cerca del final, Georgie Welcome fue derribado en el área y no se atrevió a marcar penal, cerró la tarde Castro equivocándose de nuevo porque en la jugada del gol del España se perdieron no menos de 10 minutos y al final el árbitro apenas recompenso 5.

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