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Cuando las "águilas" presumían…

TEGUCIGALPA.- “A algunos la grandeza les queda grande”, leí en una obra de Williams Shakespeare, pero cuesta mucho creer que este sea el caso de Motagua, una institución acostumbrada a ganar; directivos, futbolistas y afición solían salir a la calle y presumir de sus títulos, algo que no pasa más.

Motagua sigue jugando bien, pero es incapaz de conseguir resultados positivos.

Los azules quedaron eliminados de la Liga de Campeones de la Concacaf, un fracaso desde todo punto de vista, porque desde el 2006 las “águilas” no saben lo que es ganar un torneo local, en el 2007 fueron monarcas de la UNCAF, su último título.

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Después de la eliminación a manos del Toronto y la pobre imagen mostrada en el debut del Apertura frente a Necaxa cayendo inesperadamente 0-3, habrá que replantearse muchas cosas: ¿qué le ocurre realmente a los azules? La exhibición futbolística frente a los canadienses no desagradó, lo mismo ocurrió en Danlí, lo que hace difícil encontrarle respuesta a está interrogante.

Y es que Motagua tiene futbolistas de amplío recorrido, acostumbrados a librar grandes batallas, el capitán Amado Guevara jugó ante sus ex compañeros uno de los partidos más grandes en los últimos tiempos, no estaba en plenitud de condiciones físicas, sin embargo fue el futbolista de años atrás, dirigió a los suyos y le alcanzó para hacer los dos goles.

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Tampoco se puede criticar a los jugadores por falta de ganas, el equipo lo deja todo en el campo y además tienen uno de los mejores técnicos del país.

Ramón “Primitivo” Maradiaga, un tipo que lleva toda una vida en el fútbol, con una vereda perfectamente definida; el amapalino no le teme al debate y defiende su ideología con la fuerza de los conceptos, de las actitudes y de los acontecimientos.

Sus equipos salen siempre al ataque, no fue la excepción en las últimas presentaciones del azul, Motagua fue el que impuso condiciones y tuvo al enemigo contra las cuerdas, pero Shannon Welcome no pudo noquear al Toronto; contra Necaxa fueron Guevara, Marcelo Cabrita y Rubén Rivera los que no estuvieron acertados, entonces pasa que el rival no perdona y los motagüenses se quedan con las manos vacías.

Los azules son el equipo con mejor proceso en los últimos torneos, manejan una base sólida, no hay muchas incorporaciones. El mexicano Juan de Dios Castillo, armó un equipo que daba gusto verlo jugar, arrollaba a sus rivales, pero al igual que el actual Motagua, no era capaz de dar el toque final.

Esa postal de Welcome yéndose solo frente a la meta del Toronto, la afición de pie, ahogando el grito de gol y esa definición absurda, simplemente confirma dos cosas: que la falta de gol es un enorme problema del fútbol hondureño y que algo extraño pasa con el azul.

¿Motagua le dio la espalda a su grandeza o la grandeza le dio la espalda a las “águilas? No es tiempo de buscar respuestas, porque el fin de semana los capitalinos tienen la obligación de salir a reivindicarse en su segunda presentación del Apertura, y empezar a recuperar la confianza de una afición dolida que exige títulos.

Las palabras de Maradiaga encierran mucho, “no es tiempo de sentarse a lamentarnos, sino de buscar soluciones, en los entrenamientos se trabajó mucho la definición y obviamente hay un grave problema, pero eso pasa más por situaciones individuales que por falta de práctica”.

Más claro imposible. No pueden los azules echarse a morir por lo que ya no tiene arreglo, la decepción no mata, ayuda a vivir. Y ojalá que los integrantes del “ciclón” aprendan la lección y empiecen a recuperar la grandeza de su equipo.

La magnanimidad no es un lujo, los griegos la tuvieron en abundancia porque era inconcebible un sabio, un héroe sin cierta carga de grandeza, así como tampoco se concibe que un equipo llamado grande no gané nada.

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