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La Bicolor

Dios tuvo algunos despistes y la Virgen fue uruguaya

Johannesburgo (EFE).- Dios tuvo algunos despistes a la hora de adoptar decisiones en torno a los resultados de algunos partidos del Mundial y, por ejemplo, dejó a Argentina fuera de la final, mientras que la Virgen fue uruguaya y suya fue la mano de Luis Suárez que encarriló el pase de su selección hacia las semifinales.

En 1986, Dios estuvo con Argentina, cuando Diego Maradona con la mano le metió un gol a Inglaterra.

Las alusiones a la religión, en cualquiera de sus manifestaciones, y a los rezos y peticiones de los protagonistas del Mundial no han faltado en una competición que tiene su principal referencia teológica en la “Mano de Dios” con la que Diego Maradona apuntilló a la selección inglesa en el Mundial de 1986, en México.

Precisamente ha sido el propio Maradona el que pareció entre todos los participantes en el Mundial tener más contactos en el ámbito divino.

Así, anunció, no se sabe con qué fundamento que Dios iba a querer que Argentina estuviera en la final, aunque en alguna otra intervención no demostró tener una información tan precisa. “Ojalá Dios mire un poco por nosotros”, afirmó ante el encuentro contra Corea del Sur.

La mayor parte de las alusiones religiosas han corrido por cuenta de los cristianos. Uno de ellos, el ghanés Asamoah Gyan, afirmó en la rueda de prensa previa al partido ante Uruguay que era de esa religión y que iba a rezar para que su selección lograra el objetivo de ser el primer equipo africano de la historia en las semifinales de un Mundial.

Sus rezos no sólo no fueron escuchados, sino que hubo un poco de crueldad en el procedimiento que utilizó el destino para enviar a los ghaneses a casa.

En el último minuto de la prórroga, con empate a uno, hubo una mano del uruguayo Luis Suárez en la línea de gol. Penalti y expulsión. Gyan se encargó de lanzar. El balón se estrella en el larguero. El árbitro pitó el final. Llegó la tanda de penaltis. La ganó Uruguay.

Las “estrellas negras”, como son conocidos los ghaneses, se fueron a casa decepcionados por el resultado y con algunos rezos desatendidos.

Quien, por contra, cobró protagonismo en este Mundial fue la Virgen María, ya que las manos de Luis Suárez, que abrieron primero el camino al desastre y después estuvieron en el origen de la gesta uruguaya, fueron atribuidas a ella por Óscar Tabarez, seleccionador de un país laico como Uruguay.

“Los dirigentes me dijeron que la de Luis Suárez fue la mano de Dios y de la Virgen María”, explicó con humor el técnico uruguayo un día después de la milagrosa clasificación uruguaya.

El hondureño “Rambo” León, que se perdió el mundial por lesión, deseó que Dios bendijera la bandera catracha.

Al contrario de lo que le ocurrió a Maradona, en otras ocasiones, las decisiones divinas se cumplen. “Dios lo quiso así”, afirmó el camerunés Samuel Eto’o tras la eliminación de su selección en la primera ronda del Mundial.

El argentino Martín Palermo dio gracias a Dios por su gol, el mexicano Javier Hernández consideró que gracias a él se le “dio anotar” ante Francia y el hondureño Julio César León, que se perdió el Mundial por lesión, esperó que Dios bendijera “la bendita bandera de Honduras”.

El guardameta argentino Diego Pozo también tuvo tiempo para rogar a Dios que su selección no llegara a los penaltis contra Alemania. En esta ocasión, la petición fue atendida incluso con suficiencia. Para que no hubiera dudas, el deseo se cumplió con una victoria de Alemania por 4-0 que descartó cualquier posibilidad de que Pozo se sintiera decepcionado.

No sólo los países latinos, la religión forma parte del juego, ya que, por ejemplo, la Iglesia Evangélica en Alemania consideró que los fieles podían rezar a Dios para pedir que Alemania consiguiera derrotar a Ghana.

La historia de la relación entre la religión y el fútbol no va a terminar aquí porque nunca van a faltar en caso de éxito ofrendas florales a vírgenes y patronos locales sean o no aficionados al fútbol, ni aficionados con las manos juntas que imploran en el estadio que el penalti entre o no en función de los intereses de sus colores.

Tampoco van a perderse algunas expresiones como la de “Hoy no ganamos ni de milagro” o “Este partido no lo arregla ni…”.

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