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Un balón con “ojos” para cambiar el fútbol

TEGUCIGALPA.- La celebración de una copa del mundo con un balón que se ilumine cuando marquen un gol y cuente con una cámara interna capaz de registrar hasta las acciones más sutiles del juego ha dejado de ser un imposible con la invención de “Citrus”, una pelota sin aire diseñada por los mexicanos Alberto Villarreal y Michel Rojkind, capaz de cambiar los conceptos actuales del fútbol.

El balón “Citrus” se iluminará al pasar la línea de gol gracias a un censor de radio frecuencia en su interior.

“El balón ha cambiado poco con el paso de los años y nosotros quisimos proponer un cambio radical; la FIFA no acepta mucha tecnología, pero eso podría cambiar en algún momento y sería nuestra oportunidad”, explica a Efe-Reportajes Alberto Villarreal, diseñador industrial mexicano de 33 años de edad.

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“Citrus”, que pronto pasará por pruebas de laboratorio para ser ajustado antes de venderse, saltará en la cancha cubierto por un elastómero, polímero con un comportamiento elástico, y contará con un microprocesador y una cámara, capaz de detectar si un futbolista cometió mano y de medir el recorrido de la pelota, el tiempo de posesión de cada equipo o simplemente si pasó la línea de gol o no.

“Cuando se use, los árbitros podrán tomar decisiones más justas por la información que recibirán”, apunta Villarreal, jugador aficionado de fútbol siete en la ciudad de México.

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En las copas del mundo, los balones han evolucionado poco desde que la empresa Adidas presentó aquel modelo de cuero bautizado como “Telstar”, que rodó en el mundial de México-1970, ganado por Brasil. Era una pelota con 32 pentágonos, 20 blancos y 12 negros, considerada la más redonda de la época.

La tecnología busca nuevas alternativas en los balones de fútbol.

En Argentina-1978 surgió la propuesta llamada “Tango” con las piezas triadas que al rodar el balón daba la impresión de 12 círculos idénticos y en el mundial de Corea-Japón, en 2002 se rompió la tradición con el “Fevernova”, con una capa de espuma sintética y un diseño en colores, parecido al “Teamgesit” usado en Alemania-2006 y con poco cambio respecto al “Jalubani” de Sudáfrica-2010, criticado por ser demasiado liviano.

Jalubani, palabra que en idioma zulú significa “celebrar”,  tiene una redondez exacta gracias a ocho paneles en tercera dimensión moldeados de manera perfecta, pero ha recibido críticas de los mejores porteros del mundo que la consideran difícil de controlar. “Citrus” propone un cambio total con respecto a ese modelo y a los anteriores.

UNA REVOLUCIÓN

El balón “Citrus” se iluminará al pasar la línea de gol gracias a un censor de radio frecuencia en su interior y a par de censores en la portería, una tecnología similar a la que usan en las tiendas de ropas y centros comerciales para evitar que los clientes cometan robo.

Lo que proponen los mexicanos es una revolución con una pelota perforada por orificios idénticos. Es una especie de balón con ojos, que por tener una cámara en su interior, podrá reproducir imágenes desde el punto de vista de la pelota, algo imposible de lograr, a pesar de los grandes adelantos tecnológicos de la televisión.

Así será el nuevo esférico.

Michel Rojkind, un arquitecto que llegó a ser el baterista del cantante mexicano Alex Synteck, fue el que propuso la creación de “Citrus”. Junto a Villarreal y tres colaboradores discutió cómo llevar el proyecto a realidad y meses después lograron un prototipo rígido, listo para pasar por una prueba de laboratorio para determinar qué tipo de elastómero será el ideal y comprobar sus características aerodinámicas, la resistencia al viento y sus componentes electrónicos.

Rojkind y Villarreal han tenido acercamientos a algunas de las grandes marcas deportivas del mundo, pero no firman ningún contrato con ninguna. De hacerlo con Adidas, patrocinadora del próximo mundial, el balón “Citrus” podría ser candidato a aparecer en la copa de Brasil-2014 o en la de 2018, con sede por definir, aunque los mismos creadores del artículo lo ven difícil.

“La tecnología entró de lleno a deportes como el fútbol americano, el tenis o el atletismo, pero la FIFA no la quiere en el fútbol. Poco a poco el organismo tendrá más presión, pero no sabemos si acepten propuestas tan radicales como la nuestra”, reconoce Alberto Villarreal.

Por lo pronto los inventores mexicanos ya han tenido contactos con empresas de Kuwait y Emiratos Árabes interesadas en desarrollar el fútbol y van paso a paso. “Sólo nos acercaremos a la FIFA si firmamos un contrato con una marca de las grandes”, agrega Villarreal.

“Citrus” tendrá una versión profesional con un costo de unos 300 dólares.

“Citrus” tendrá una versión profesional con un costo de unos 300 dólares, pero los diseñadores de la pelota crearán una para el fútbol callejero que se podrá encontrar en las tiendas en alrededor de 50 dólares porque carecerá de los componentes electrónicos. Será un balón más sencillo, pero con la ventaja de tener más vida útil que cualquiera de los actuales porque éste ni se poncha ni pierde la forma por el uso, además de ser más resistente a las variaciones de temperatura y al agua.

Como están las cosas hoy, no se ve cercano que el balón de plástico flexible ruede en una copa mundial, pero el primer paso es el más importante en las carreras largas y la idea ya no es un imposible, aunque necesitará el visto bueno de la FIFA, una institución que de manera persistente ha dado la espalda a la tecnología, pero quizás llegue el día cuando no puedan hacerlo más.

La empresa mexicana “Agent”, fundada por Michel Rojkind y Alberto Villarreal, los creadores del balón “Citrus”, ha participado en el diseño de otros artículos deportivos como unos lentes de esquí alpino de una sola pieza, capaces de medir velocidad del viento, dirección, altura y tiempo.

También tienen propuestas muy innovadoras en otros aspectos de la vida como teléfonos móviles, maletas de viaje y hasta un proyecto de iluminación de una parada de autobús que ilumina la acera. (Por Gustavo Borges / EFE-Reportajes).

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